En Defensa de la Fe


Materia de la expiación - Pecados contra la caridad – Beata Margarita María - Dos personas de la nobleza sometidas a los castigos del Purgatorio - Varias almas castigadas por falta de caridad

La caridad es la virtud más querida por el corazón del Divino Maestro y fue por ello que les recomendó a Sus discípulos distinguirse ante los hombres con la marca del amor mutuo.

 

Por tanto, no es de extrañar que la dureza con el prójimo y cualquier otra falta de caridad sea castigada severamente en la otra vida.





La caridad es la virtud más querida por el corazón de Jesús. Por tanto, no es de extrañar que la dureza con el prójimo y cualquier otra falta de caridad sea castigada severamente en la otra vida.La caridad es la virtud más querida por el corazón del Divino Maestro y fue por ello que les recomendó a Sus discípulos distinguirse ante los hombres con la marca del amor mutuo. Por tanto, no es de extrañar que la dureza con el prójimo y cualquier otra falta de caridad sea castigada severamente en la otra vida.



PRIMERA PARTE



Capítulo 39 - Materia de la expiación - Pecados contra la caridad – Beata Margarita María - Dos personas de la nobleza sometidas a los castigos del Purgatorio - Varias almas castigadas por falta de caridad

Ya hemos explicado que la Justicia Divina es especialmente rigurosa con los pecados contrarios a la caridad.

 

La caridad es, en efecto, la virtud más querida por el corazón del Divino Maestro, y la recomendación a Sus discípulos acerca de lo que los debe distinguir ante los hombres es la siguiente: "La marca por la que se conocerá que sois mis verdaderos discípulos es la caridad que tengáis unos con otros".

 

Por tanto, no es de extrañar que la dureza con el prójimo y cualquier otra falta de caridad sea castigada severamente en la otra vida.

 

He aquí algunas pruebas de ello, extraídas de la Historia de la Beata Margarita María.

 

“Supe de parte de la Hermana Margarita, dice la Madre Greffier en sus memorias, que un día ella estaba rezando por dos personas de la nobleza que acababan de morir. A ambas las vio en el Purgatorio: a una la vio condenada varios años a tales castigos, a pesar de los solemnes rezos y del gran número de misas celebradas por ella.

 

Todas estas oraciones y sufragios fueron aplicados por la Justicia Divina a las almas de algunas familias de sus súbditos, las cuales se habían arruinado por su falta de caridad y de justicia para con ellos.

 

Como a estas pobres almas no les había quedado nada para implorar a Dios por ellas luego de su muerte, Dios las compensó, como acabamos de mencionar.

 

- La otra estuvo en el Purgatorio tantos días como los que había vivido en la Tierra. Nuestro Señor hizo saber a Sor Margarita, que entre todas las obras buenas que esta persona había hecho, se destacaba la especial caridad con la que había soportado las faltas de su prójimo y disimulado los disgustos que le habían causado".

 

En otra ocasión Nuestro Señor le mostró a la Beata Margarita un sinnúmero de almas en el Purgatorio que, por no haber mantenido en vida la unidad con sus Superiores y tenido en cambio desavenencias con ellos, habían sido severamente castigadas y privadas, después de la muerte, de la ayuda de la Santísima Virgen y de los Santos, así como también de la visita de sus ángeles custodios.

 

Muchas de estas almas estaban destinadas a permanecer durante bastante tiempo en medio de horribles llamas.

Algunas de ellas no tenían otra señal de su destino eterno que la de no odiar a Dios.

 

Otras que habían estado en vida religiosa, y que durante su vida habían tenido poca unión y caridad con sus Hermanas, fueron privadas de los sufragios de estas últimas, y no recibieron ninguna ayuda de ellas.

 

Añadamos otro extracto de las memorias de la Madre Greffier.

 

"Sucedió, mientras Sor Margarita rezaba por dos monjas difuntas, que sus almas le fueron mostradas en las prisiones de la Divina Justicia. Sin embargo, una de ellas sufrió dolores incomparablemente mayores que la otra.

 

Aquella se lamentaba mucho de sí misma, porque debido a sus faltas contrarias a la caridad y a la santa amistad que debe reinar en las comunidades religiosas, había atraído, entre otros castigos, el no tener parte en los sufragios que la comunidad ofrecía a Dios por ella.

 

Solo recibía alivio de las oraciones de tres o cuatro personas de la misma comunidad, por las cuales había tenido menos inclinación y predilección durante su vida.

 

Esta alma en pena también se lamentaba de la gran presteza que había tenido para acceder a dispensas de la regla y de los ejercicios comunes. Por último, se lamentaba del trabajo que se había tomado en proporcionar alivio y comodidad a su cuerpo en esta tierra.

 

- A su vez, informó a nuestra querida hermana que, como castigo por estos tres defectos, había sufrido tres furiosos ataques del demonio durante su agonía; y que cada vez, creyéndose perdida, había estado a punto de caer en la desesperación; pero que la Santísima Virgen, a la que tuvo gran devoción durante su vida, la había salvado de las garras del enemigo igual número de veces".





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