Tercer Domingo del Tiempo Ordinario (ciclo A)

La siguiente es la reflexión correspondiente al Tercer Domingo del Tiempo Ordinario (ciclo A) acerca las lecturas de la Biblia que se proclaman durante la Eucaristía de este día.



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Nota acerca de la fecha: En el 2014, corresponde al Domingo 26 de Enero.


 

 

Libro de Isaías 8,23.9, 1-3.

Porque ya no habrá oscuridad allí donde reinaba la angustia. En un primer tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí, pero en el futuro llenará de gloria la ruta del mar, el otro lado del Jordán, el distrito de los paganos. El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín. Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián.



Te comparto algunas reflexiones acerca de esta lectura:



  • Porque ya no habrá oscuridad allí donde reinaba la angustia: Se trata de un mensaje cargado de esperanza y de optimismo. El país de Zabulón y de Neftalí fue en el pasado, muchos siglos antes de Jesús, el lugar donde el pueblo de Israel fue derrotado y humillado. Sometido a la angustia estaba expuesto a la desesperación, pero – en medio de esta oscuridad – se le anuncia que no todo está acabado y que resurgirá. Se le anuncia que en medio de esta situación de oscuridad “le brillará una gran luz” y encontrará su libertad.

 

  • En un primer tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí, pero en el futuro llenará de gloria la ruta del mar: Atención a la alusión que se hace a varios tiempos (pasado, presente y futuro) y a lo que en ellos sucede. El profeta percibe una especie de pedagogía que Dios aplica, a través de la cual Dios permite que el pueblo viva ciertas experiencias que lo harán madurar. El tiempo adquiere una importancia especial; no es simplemente una sucesión de momentos cronológicos, sino la oportunidad de hacer algo, la posibilidad de darle una orientación a la vida, el ámbito en el que Dios actúa. Por eso no es aconsejable perder tiempo.

  • El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz: Aparece en este texto del profeta, como también en otros muchos textos bíblicos el paralelo (por oposición) entre la luz y las tinieblas; entre el bien y el mal, entre la confusión y la comprensión. El evangelista Juan aplicará este paralelismo a la persona de Jesús (Él es la luz) que vino al mundo (que estaba afectado por las tinieblas). Por eso, presentando a Jesús como la Palabra de Dios que se encarna y trae la luz, el evangelista dice: “Y las tinieblas no vencieron esta luz”. (Juan 1)

  • Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo: La intervención de Dios es motivo de alegría… Y lo es porque provoca la liberación esperada. El tema de la alegría es frecuente en la Biblia. Una alegría relacionada con la acción de Dios, con la experiencia de su presencia en nuestra vida, con el hecho de permanecer en comunión con Él y de estar a su servicio, no en lógica de esclavo sino en lógica de hijo y amigo. La alegría se hace presente por ejemplo en la vida de María. El ángel le dice: “Alégrate, (tú eres la) llena de gracia. El Señor está contigo” (Lucas 1).

 

 

Carta I de San Pablo a los Corintios 1,10-13.17.

Hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, yo los exhorto a que se pongan de acuerdo: que no haya divisiones entre ustedes y vivan en perfecta armonía, teniendo la misma manera de pensar y de sentir. Porque los de la familia de Cloe me han contado que hay discordias entre ustedes. Me refiero a que cada uno afirma: "Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo". ¿Acaso Cristo está dividido? ¿O es que Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O será que ustedes fueron bautizados en el nombre de Pablo? Porque Cristo no me envió a bautizar, sino a anunciar la Buena Noticia, y esto sin recurrir a la elocuencia humana, para que la cruz de Cristo no pierda su eficacia.

 

Te comparto algunas reflexiones acerca de esta lectura:

 

  • Pablo se encontraba en la ciudad de Éfeso (hacia los años 54-57), pero le llegan malas noticias de la comunidad de Corinto: allí están divididos, hay situaciones de inmoralidad entre los cristianos, hay superficialidad en la vida espiritual, falta solidaridad entre ellos: hay discriminación y la Eucaristía pierde su sentido. Además, falta claridad doctrinal en relación con algunos temas. Pablo les escribe una primera carta (que parece haberse perdido, ver 1ª Corintios 5,9). Más tarde, contestará a algunas consultas e inquietudes y hará claridad sobre algunas situaciones en una nueva carta que es la que conocemos como la 1ª Carta a los Corintios.

 

  • Hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, yo los exhorto: la exhortación es – en la vida colectiva – un ejercicio fundamental. Es importante que haya personas que sean capaces de exhortar y que tengan la autoridad moral para hacerlo. Igualmente, es importante que haya “oídos” para acoger la exhortación y para actuar en conformidad con su contenido. Detrás de la exhortación hay una fundamentación y una intencionalidad. Es desde Jesucristo, esto es, desde la perspectiva del Reino de Dios, que san Pablo está haciendo dicha exhortación. Esto es lo que le da peso a la palabra de Pablo.




  • Pónganse de acuerdo: que no haya divisiones entre ustedes y vivan en perfecta armonía: Esto que dice Pablo a los Corintios podría decirlo a muchas comunidades cristianas. Cuánto daño hace la división al interior de los grupos humanos. Lo que se debe buscar es la armonía, la unidad, la cohesión, lo cual no significa “uniformidad”. Puede haber unidad en la diversidad, pero tal unidad requiere una actitud de amor, de comprensión y de reconocimiento de los demás. La diversidad no es enemiga de la unidad. Es su mayor riqueza. El problema es poner a dialogar las diversas posturas para buscar y decidir por lo que es mejor para todos… Pero hay que estar atentos para que este diálogo esté motivado por el amor y sea inteligente, argumentado y responsable.




  • “Porque cada uno afirma: "Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo". ¿Acaso Cristo está dividido? ¿O es que Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O será que ustedes fueron bautizados en el nombre de Pablo?”: San Pablo al percibir la división de la comunidad cristiana de Corinto y un cierto partidismo sectario quiere hacer caer en cuenta a esta comunidad que ha perdido su verdadero centro, su fundamento, su base, es decir, ha perdido de vista a Jesucristo. El centro de la comunidad cristiana, de la(s) iglesia(s) es Jesucristo. Poner otro “referente” es desvirtuarla. Por eso lo que se le pide a la iglesia y a cada creyente (en ella) es centrarse en Jesucristo. El cristiano es continuador de la vida y misión de Jesucristo y debe impregnarse de sus sentimientos, valores y opciones. Esto es lo que le da su identidad al cristiano como verdadero creyente. Claro está que siempre (incluso al interior de la(s) iglesia(s)) las ambiciones humanas y los intereses mezquinos pueden aparecer, dividir y afectar negativamente la lógica del Reino de Dios, la lógica del Evangelio. Por eso es necesario un esfuerzo permanente de discernimiento y de conversión.




  • … Que la cruz de Cristo no pierda su eficacia: La cruz no es simplemente el suplicio usado por los romanos para ajusticiar a los rebeldes. Desde el punto de vista de la espiritualidad cristiana ella es el símbolo de la entrega amorosa de Jesús o, dicho de otro modo, la expresión de su amor desbordante… Ese amor que lo llevó a entregarse por todos. Este amor es lo que – según san Pablo - no hay que desperdiciar; esta entrega de Jesús hay que cuidarla a fin de no volverla ineficaz e insignificante.

 

 

Evangelio según San Mateo 4,12-23.

Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz. A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca". Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres". Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron. Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó. Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron. Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente.

 

 

Te comparto algunas reflexiones acerca de esta lectura:

 

  • Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm: El evangelista Mateo hace referencia al comienzo de la vida pública de Jesús en la cual realiza su misión. Esta salida a la vida pública marca la madurez espiritual de Jesús. Ha venido no para hacer su voluntad sino la voluntad de quien lo envió y, a partir de este momento sale a ello. El comienzo de la misión de Jesús está articulado con el final de la misión de Juan Bautista. Con ello se afirma una especie de continuidad entre el último profeta del AT y el primer profeta del NT. Los dos testamentos están (desde la perspectiva cristiana, articulados: se iluminan mutuamente. El AT prepara el NT y este da cumplimiento a aquel. Los evangelistas nos ofrecen una lectura de la historia en la que Dios, de modo sutil, va jalonando la historia y va realizando su obra salvadora. Hay un plan de salvación que se va desarrollando a medida que transcurre la historia humana. Dios cuenta con la trama de decisiones humanas.

 

  • Para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: Notemos que en la reflexión que el evangelista y las primeras comunidades cristianas han hecho hay un claro esfuerzo por interpretar quién es Jesucristo a partir de las categorías, expectativas y tradiciones religiosas de que disponían (es decir, a partir del AT). Para la comunidades cristianas, hacia el año 70-75 del primer siglo de nuestra era, Jesús no es solamente un hombre común, o un profeta (hubo muchos en Israel). De hecho lo es, pero es algo más. Para los creyentes del primer siglo Jesús es el Mesías (el enviado de Dios), Aquel en quien se cumplen las Escrituras, las promesas, las expectativas religiosas del pueblo. Por eso – en griego – se le da el nombre de Cristos, esto es, el Ungido de Dios.


  • El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz: Notemos que esta misma frase apareció en la primera lectura. Esto confirma que – para las primeras comunidades cristianas – Jesús de Nazaret (muerto y resucitado) es la luz de Dios para el mundo. En la persona de Jesús se da verdadero y pleno cumplimiento a las expectativas mesiánicas. Pero, ahora, el problema de las tinieblas no se reduce a la derrota militar o a las decepciones socio-políticas (que históricamente siempre tendremos) sino a las tinieblas producidas por una vida vacía, sin norte, sin sentido, sin amor y sin vinculación solidaria entre los seres humanos.




  • Jesús comenzó a proclamar: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca": Este es el contenido fundamental de la misión de Jesús, de su enseñanza (predicación) y de sus acciones (signos – milagros). Es importante para el cristiano tener claridad sobre lo que este Reino de Dios significa: se trata de la presencia y de la acción amorosa de Dios que transforma el corazón humano y, desde él, transforma la historia. No debemos confundir este Reino (o Reinado) de Dios con un reino de tipo socio-político o con unas estructuras de gobierno o con una ideología política. Se trata más bien de una experiencia transformadora que, asumida seriamente, puede tener consecuencias sociales, económicas y políticas.




  • “Conviértanse…”: Este es el llamado fundamental. Ante este llamado nadie puede permanecer indiferente. No hay postura neutral. Hay que tomar una decisión ¿Cuál es nuestra actitud y nuestra decisión? La conversión entendida como una experiencia vital de acercamiento a Dios y, desde la relación con Él, de transformación de la manera de sentir, pensar, ver y hacer. Se trata de una experiencia de reestructuración, reconstrucción, restauración de la vida. La experiencia de conversión permite a la persona enfocarse mejor.




  • Mientras caminaba… Jesús vio… y llamó: Los versículos que siguen en el texto del evangelio de hoy (la segunda parte de la lectura del evangelio propuesta para este domingo) se centra en la experiencia del llamado. Jesús pasa por la vida de las personas, por su cotidianidad (también en nuestra vida), asume las condiciones de vida concreta de la gente (aquellos hombres estaban pescando… nosotros estamos haciendo hoy aquello que constituye nuestra realidad familiar, laboral y social). Y, en esa cotidianidad Jesús hace sentir su llamado (quiere asociarnos a su obra, a su plan de salvación, a su preocupación por la historia humana, por la creación). Las épocas son distintas, pero el llamado de Jesús permanece, es constante.




  • Pedro y Andrés dejaron las redes y lo siguieron(más tarde) Santiago y Juan, inmediatamente escucharon el llamado de Jesús, dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron: El acento se pone, ahora, en la actitud de las personas frente al llamado de Jesús. Podemos escuchar este llamado o no escucharlo; prestarle verdadera atención o hacernos los desentendidos. El relato insiste en la respuesta positiva de estas cuatro personas llamadas y, con ello, quiere inspirar en nosotros (los creyentes y los nuevos llamados) el deseo de una respuesta pronta y generosa. ¿Cómo es nuestra respuesta? Al mismo tiempo, el relato quiere que entendamos que la vida cristiana no es otra cosa sino la experiencia viva, permanente de seguir a Jesús. Esta experiencia toca todas las dimensiones de la vida y la compromete en su totalidad.



 

Te comparto otros puntos para la reflexión:

 

1.  ¿Cómo vive hoy la sociedad esta tensión entre la luz y las tinieblas?

 

2.  Está cerca el Reino de Dios ¿Tomamos en serio, en la Iglesia, esta realidad? ¿Cómo contribuimos al establecimiento del reino y a la asimilación eclesial de sus lógicas?



3.  ¿Cómo podemos traducir la Buena Noticia de Jesús hoy, para nuestra sociedad urbana y tecnológica?

 

 

Terminemos nuestra meditación orando con el...

 

Salmo 27(26).

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién he de temer?
Amparo de mi vida es el Señor,
¿ante quién temblaré?

Una cosa al Señor sólo le pido,
la cosa que yo busco
es habitar en la casa del Señor
mientras dure mi vida,
para gozar de la dulzura del Señor
y cuidar de su santuario.

La bondad del Señor espero ver
en la tierra de los vivientes.
Confía en el Señor, ¡ánimo, arriba!,
espera en el Señor.

 

 

Por último, te invito a que hagamos juntos la siguiente oración:

 

Dios todopoderoso, anima nuestros corazones con la luz de tu verdad y haz que dirijamos nuestras acciones según tu voluntad, para que - en nombre de Jesucristo y animados por el Espíritu - realicemos las buenas obras que todos esperan y permitamos con ellas la realización de tu Reino. Amén.


 

¿Tienes alguna pregunta, duda, inquietud, sugerencia o comentario acerca de estas reflexiones?

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