Solemnidad de Cristo Rey Ciclo A 2017

Te comparto la reflexión correspondiente a la Solemnidad de Cristo Rey Ciclo A 2017, sobre las lecturas de la Biblia que se proclaman durante la Eucaristía de este día.



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Nota acerca de la fecha: En el 2017, corresponde al Domingo 26 de Noviembre.




Ya quedan pocas monarquías en el mundo y ellas no son, actualmente, la forma más frecuente de organización sociopolítica. La mayor parte de los países son repúblicas, y los reinos que aún existen ya no funcionan en su forma clásica donde el rey era un poder incuestionable. Actualmente el ‘rey reina, pero no gobierna’.  

 

Sabemos, por la historia de los pueblos antiguos, que muchos de ellos asumieron esta forma de gobierno monárquico. El Antiguo pueblo de Israel no escapó a esta tendencia. De hecho, encontramos en la biblia un texto interesantísimo, en el que el pueblo – a través de sus ancianos -  pide al profeta Samuel que les nombre un rey. Samuel les advierte: 1) que sólo Dios debe ser el rey de Israel, y 2) que asumir la figura de un rey y transformarse en monarquía tiene grandes riesgos. [Cfr. 1º Libro de Samuel 8, 1-22].

 

Es del lenguaje sociopolítico que la teología recogió los términos rey, reino, reinado, para referirse, por analogía, a Dios, para hablar de lo que Dios es y hace. Esto explica por qué en la Biblia aparecen expresiones como:

 

  •         Dios es rey.
  •         El reino de Dios.
  •         Estar sentado a la ‘derecha’ (del rey), etc.

 

 Pero, cuando la categoría Reino de Dios aparece (especialmente en los Evangelios), ya no se refiere a un tipo de reino como los conocidos en aquellas épocas (y también en épocas posteriores): reinos en los que se mezclaba la tiranía, el lujo, el exceso, los abusos de poder, las intrigas de castillo y tantas otras cosas de las que los estudios históricos y la literatura dan cuenta.

 

Cuando Jesús habla del Reino de Dios se refiere a la presencia amorosa de Dios que tiene la capacidad de transformar al ser humano, de hacerlo crecer, de llevarlo a su plenitud, de transformarlo en alguien semejante a Él. La expresión Reino de Dios expresa –ya en el terreno teológico bíblico-cristiano – la manera amorosa de actuar de Dios, el proyecto salvífico de Dios y la utopía de Dios.

  

La liturgia de hoy nos invita a reflexionar sobre algunos temas claves de la teología bíblica y de la experiencia cristiana: 1) El reino de Dios; 2) La manera como Jesús vive el Reino y ejerce la realeza del amor; 3) El mesianismo de Jesús [en su época, muchos esperaban un rey, pero a la manera de los reyes ‘de este mundo’, pero Jesús insistirá: “Mi reino no es de este mundo”. Ahora entendemos por qué afirmaba tal cosa.]; la meta final de la historia, de la vida humana, de la existencia de cada persona.



“Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme“Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme"



Ezequiel 34,11-12.15-17

A vosotras, mis ovejas, voy a juzgar entre oveja y oveja

 

Así dice el Señor Dios: "Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro. Como sigue el pastor el rastro de su rebaño, cuando las ovejas se le dispersan, así seguiré yo el rastro de mis ovejas y las libraré, sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron un día de oscuridad y nubarrones. Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo las haré sestear -oráculo del Señor Dios-. Buscaré las ovejas perdidas, recogeré a las descarriadas; vendaré a las heridas; curaré a las enfermas: a las gordas y fuertes las guardaré y las apacentaré como es debido. Y a vosotras, mis ovejas, así dice el Señor: Voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y macho cabrío."

 

 

1.   Yo mismo: En un tiempo en el que pocos quieren comprometerse con proyectos realmente transformadores y renovadores es bueno escuchar estas palabras de Dios en primera persona: Yo mismo. Se requiere urgentemente pasar del ‘sería bueno que el país cambiara’ a ‘Yo mismo voy a hacer esto o aquello para que algo cambie’.

 

2.   Buscaré: Este verbo aparece con cierta frecuencia en la Biblia. Lo encontramos en este texto del Antiguo Testamento, pero también lo encontramos en el Nuevo Testamento (pensemos, por ejemplo, en el capítulo 15 del evangelio de san Lucas: el pastor que busca la oveja perdida; la mujer que busca la moneda perdida). Pero buscar requiere voluntad, deseo, sensibilidad, sentido de la orientación, un objeto de búsqueda. Buscar es un movimiento serio de desacomodamiento para realizar algo realmente importante. Dios se desacomoda para buscar, y, al encontrarnos nos rescata, nos libera, nos sana, nos salva, nos lleva a la plenitud.  

 

3.   Los lugares: Aquí, el lugar no es sólo un espacio o un sitio, sino que está relacionado con una opción de vida: (el texto dice: los lugares por donde se dispersaron), pero se refiere a una situación de alejamiento de Dios por parte del pueblo.   Estar cerca de Dios o lejos de Él. En el contexto del relato se refiere a un alejamiento de Dios. Ese es el reproche que Dios hace al pueblo: se alejaron, se dispersaron. Y nosotros ¿En qué lugar estamos?

 

4.   Cuidar: La lógica del cuidado queda claramente afirmada en el texto a través de una cantidad significativa de verbos, que expresan la voluntad divina de salvar: Buscaré, recogeré, vendaré, curaré, curaré, apacentaré. ¿Somos conscientes de ese amor desbordante de Dios?

 

5.   Juzgar: Se trata de sopesar la calidad de la vida de cada persona. Ninguna persona es igual a otra. Cada persona merece un tratamiento especial. Juzgar es un ejercicio de apreciación del valor, del peso de algo. No podemos vivir sin juzgar, pero hay que saber juzgar; juzgar con criterio. Hay que tener cuidado para no confundir juzgar con condenar.   



    

I Corintios 15,20-26.28

Devolverá a Dios Padre su reino, y así Dios lo será todo para todos

 

Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando Él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza. Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Y, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo. Y así Dios lo será todo para todos.

 

 

El texto de la carta a los corintios nos vuelve a conducir al acontecimiento central de la fe cristiana: la resurrección de Jesús, el Cristo. Sin ella no sería posible nuestra propia resurrección y con ella se abre, para todos, la posibilidad de la vida plena.  Meditemos en los siguientes puntos que nos propone este corto texto:

 

1.   Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos: El reinado de Cristo está íntimamente relacionado con su resurrección: Él ha vencido la muerte y ha vencido al mal, porque ha amado hasta el extremo. Cristo reina porque ha amado. Por tanto, su reino es un reino de amor, en el amor y para el amor. Lo que se salga del amor no entra en el ámbito de Dios y por tanto no tiene posibilidad de resucitar.

 

2.   Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección: Notemos que, en los dos casos, el ser humano aparece como el ‘lugar’ o el ‘canal’ por donde opera la vida o la muerte; el amor o el egoísmo; los procesos constructivos o los procesos destructivos. Somos nosotros los que decidimos a quién servir y cómo servirlo. Podemos ser canales por donde Dios pasa u obstáculos que no dejan que Dios llegue a otros. ¿Somos conscientes de ello? La propuesta es ser ‘canal’ por donde pase el amor de Dios a otros, a todos.

 

3.   Y, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios (…) Y así Dios lo será todo para todos: Notemos que ni siquiera el Hijo se apropia de la gloria, sino que todo está referido a Dios. Lo que se espera de cada persona, de cada creyente es humildad y conciencia de ser servidor: ‘hice lo que debía hacer’. ¿Nos situamos en este horizonte?



Mateo 25,31-46

Se sentará en el trono de su gloria y separará a unos de otros

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con Él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante Él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis." Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de deber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis." Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna."

 

 

No olvidemos que estas lecturas han sido escogidas y situadas en el contexto de la solemnidad de Cristo Rey del Universo y que hemos aclarado (arriba) en qué consiste ese reinado de Dios y de Cristo. Detengámonos, ahora, en los siguientes aspectos:

 

1.   Serán reunidas ante Él todas las naciones: No se trata de que todos los seres humanos se vinculen a una única religión o a una única Iglesia. Se trata de que toda la humanidad comprenda que el amor de Dios (que se ha revelado en Jesús) es el criterio evaluativo fundamental de lo que hemos llegado a ser y de lo que estamos llamados a ser.

 

2.   Heredad el Reino preparado para vosotros: Esta es la propuesta que Dios tiene para todos. El lenguaje puede ser variado: Resucitar, entrar en el Reino, heredar el Reino, entrar en el Banquete, llegar a la Vida Eterna, entrar a la plenitud, entrar en la morada que Jesús nos ha preparado, llegar al encuentro pleno con Dios. Son maneras diversas de referirnos a la meta a la que estamos llamados. El Reino es la comunión plena con Dios, que es amor y sólo amor.  No debemos perdernos en el lenguaje pastoril (cabritos-ovejas) ni en el lenguaje dualista (derecha – izquierda). De lo que se trata es de invitarnos a reflexionar sobre:

 

  • A.  El plan y la propuesta de Dios y su relación con nuestra manera de estar en este mundo. ‘Tuve hambre, tuve sed, estuve desnudo, estuve preso…’

 

  • B.  La meta final a la que dirigimos nuestros pasos y el sentido de nuestros esfuerzos.

 

  • C.  El sentido de la vida y la relación de este sentido con una dimensión de trascendencia.

 

  • D.  La relación entre trascendencia (ir más allá de las cosas materiales) e inmanencia (la condición humana nos pide pasar por estas cosas materiales: nuestra corporalidad, las necesidades físicas, los lugares, lo económico, etc.)

 

  • E.  La vida (el tiempo que vivamos en este mundo) como oportunidad, como escenario de salvación o perdición.

 

 

Terminemos nuestra reflexión orando con el…

 

Salmo 23

El Señor es mi pastor, nada me falta.

 

El Señor es mi pastor, nada me falta: / en verdes praderas me hace recostar. R.

 

Me conduce hacia fuentes tranquilas / y repara mis fuerzas; / me guía por el sendero justo, / por el honor de su nombre. R.

 

Preparas una mesa ante mí, / enfrente de mis enemigos; / me unges la cabeza con perfume, / y mi copa rebosa. R.

 

Tu bondad y tu misericordia me acompañan / todos los días de mi vida, / y habitaré en la casa del Señor / por años sin término. R.

 

 

¿Tienes alguna pregunta, duda, inquietud, sugerencia o comentario acerca de estas reflexiones?

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