Solemnidad de Cristo Rey del Universo Ciclo B

Te comparto la reflexión correspondiente a la Solemnidad de Cristo Rey del Universo Ciclo B, sobre las lecturas de la Biblia que se proclaman durante la Eucaristía de este día.



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Nota acerca de la fecha: En el 2015, corresponde al Domingo 22 de Noviembre.



Llegamos al final del año litúrgico. Se nos propone un encuentro con Jesús, pero reconocido como rey. ¿En qué consiste esta realeza de Jesús?  Veamos:



Daniel 7, 13-14

Su dominio es eterno y no pasa

 

Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.

 

 

Algunas reflexiones

 

  • Este libro es una obra compleja. Su composición final intercala partes escritas en hebreo, partes en arameo y partes en griego. Una obra trilingüe. Ello hace suponer que este libro tuvo un proceso de redacción complejo en el que intervinieron varias manos. Esto hace difícil datar el libro: seguramente algunas partes fueron escritas antes del s. II a. C, pero su composición final es de este siglo.

 

  • Algunos han llegado a proponer que el texto se escribió originalmente en hebreo y que una parte se tradujo – posteriormente – al arameo, que era la lengua corriente en aquella época.


  • El libro fue compuesto hacia el siglo II a.C., durante la persecución de Antíoco IV. Es un ambiente de persecución religiosa y de divisiones internas en el mismo pueblo antiguo de Israel.


  • La idea del autor es infundir a los creyentes esperanza. Para ello se vale de un personaje ficticio a través del cual lo que se le quiere decir al pueblo es que puede mantenerse fiel, porque a pesar de los problemas, las dificultades y la aparente victoria del mal sobre el bien, este último terminará triunfando. La tribulación es pasajera y hay que saberla afrontar sin traicionar a Dios, sin perder la fe, sin renunciar a los valores.


  • Parece que este personaje ficticio se construyó a partir de un personaje real llamado Daniel, que fue famoso por su bondad y sabiduría, y que aparece referenciado Junto a Job y a Noé.

 

  • Llama la atención el lenguaje, el estilo y las imágenes usadas en el libro. Hay una gran dosis de ficción narrativa y de alegoría. Pero lo fundamental es el mensaje. La ficción y la alegoría son propias de una corriente literaria y teológica llamada apocalíptica. La apocalíptica es heredera de la corriente profética; surge cuando el movimiento profético ya se ha extinguido (ya no hay profetas).


  • El libro se centra en el drama de la historia: los reinos y los imperios luchan entre sí. Unos caen, otros suben, para caer más tarde. Algunos se creen los dueños de la historia, pero en realidad el dueño de la creación y de la historia es Dios. En la convicción del autor, Dios – de manera misteriosa – orienta la historia, proponiendo un proyecto decididamente ligado al bien. Pero el ser humano se enceguece y no comprende estos “planes de Dios”, por eso se requiere de alguien que interprete (Daniel).


  • Este libro influenció enormemente el Nuevo Testamento: 1) la acción de ángeles que son presentados como mensajeros y emisarios de Dios, 2) los desarrollos iniciales de la fe en la resurrección (tema que aún en la época de Jesús era discutido por las diferentes corrientes teológicas) y 3) la figura humana que aparece en el capítulo 7 del libro de Daniel, figura humana que desembocará en la figura del Hijo del Hombre del que se habla en los evangelios.


  • Del texto podemos subrayar varios elementos:

 

o   El humano presentado ante Dios. Podemos ser cada uno de nosotros. Es toda la humanidad, llamada a encontrarse plenamente con Dios y llamada a dar cuenta a Dios de su presencia y acción en el mundo. Pero, sobre todo, es Jesús, el Hijo amado y el testigo fiel, que es reconocido por Dios Padre. ¿Vivimos nuestra vida en referencia a Dios? ¿Sentimos que debemos dar cuenta a Él de nuestra vida, de lo que hagamos con ella, de lo que hagamos – desde ella – por los demás?


o   Le dieron poder real: El texto será aplicado – con razón a Jesús – pero en la lógica del poder real hecho servicio; poder ejercido desde la humildad. ¿Cómo son los “reinos de este mundo”?



Apocalipsis 1, 5-8

El príncipe de los reyes de la tierra nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios

 

Jesucristo es el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra. Aquel que nos amó, nos ha librado de nuestros pecados por su sangre, nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios, su Padre. A Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. Mirad: Él viene en las nubes. Todo ojo lo verá; también los que lo atravesaron. Todos los pueblos de la tierra se lamentarán por su causa. Sí. Amén. Dice el Señor Dios: "Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y el que viene, el Todopoderoso."

 

 

Algunas reflexiones

 

  • El libro del Apocalipsis del Nuevo Testamento, escrito hacia el año 95 d.C., refleja la acometida del imperio romano contra la iglesia. La persecución pone de manifiesto dos mundos irreconciliables: el del imperio romano, caracterizado por el abuso de poder, la gloria de los poderosos, el maltrato hacia los humildes. Y el mundo del Reino de Dios predicado por los cristianos, caracterizado por el amor, la humildad, el servicio y un nuevo sentido de Dios.


  • Los cristianos se rehúsan a adorar los poderes de este mundo y a reconocer que el emperador sea su señor. Ellos no tienen más que un único Señor: Jesucristo.


  • Su autor, un tal Juan, del que poco sabemos dice ser víctima de la persecución: está confinado en una isla por confesar a Jesucristo. Por lo que se sabe, el autor era de origen judío, conocedor del Antiguo Testamento. Al escribir su obra tomó muchos elementos del género apocalíptico (que ya era conocido desde hacía bastante tiempo).


  • El libro está dirigido inicialmente a las iglesias cristianas esparcidas en la provincia romana de Asia, que están sometidas a dura persecución.


  • Juan quiere fortalecer la fe de estos cristianos perseguidos, animarlos a luchar, a permanecer fieles a Jesús sin caer en la idolatría que les plantea el culto al emperador (posiblemente Domiciano) que exigía honores divinos.


  • El libro contiene un mensaje permanente de esperanza y de confianza en que el mal no prevalecerá sobre el bien, porque Dios es quien tiene la última palabra.


  • Algunos aspectos claves para nuestra meditación:


o   El valor del testimonio de todos aquellos que han entregado su vida por Jesús y por su proyecto. De hecho Jesús es presentado como el testigo fiel de Dios. Del mismo modo el creyente cristiano asume la tarea de ser testigo fiel de Jesús.


o   La contemplación de Jesús como rey: Él es “… el Señor de los reyes del mundo”, pero su reino no funciona a la manera de los reinos y reyes de este mundo.


o   La necesaria vinculación entre entrega de la vida (vienen de la gran tribulación y lavaron sus túnicas con la sangre del Cordero) y comunión definitiva con Cristo. De hecho, en la lectura propuesta, Jesús es presentado como “El que nos ama y nos libró con su sangre de nuestros pecados”.


o   Un llamado a transformarnos en auténticos testigos de Jesucristo.


o   El cuestionamiento crítico frente a todo poder histórico abusivo y destructivo.


o   La unión orante y operante por las iglesias perseguidas a causa de la fe.


o   La reflexión sobre la omnipotencia de Cristo, que es presentado en el texto como el PANTOCRATOR (expresión griega que significa Todopoderoso). Pero el poder de Jesús no es el poder opresivo, sino el poder del amor, de la ternura, de la compasión. ¿A qué poder le apostamos?



Juan 18, 33b-37

Tú lo dices: soy rey

 

En aquel tiempo, dijo Pilato a Jesús: "¿Eres tú el rey de los judíos?" Jesús le contestó: "¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?" Pilato replicó: "¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?" Jesús le contestó: "Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí." Pilato le dijo: "Con que, ¿tú eres rey?" Jesús le contestó: "Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz."

 

 

Algunas reflexiones

 

  • Como los demás evangelios del Nuevo Testamento, el de Juan tiene como objetivo proclamar la fe de los creyentes cristianos en Jesús, afirmar que Él es el Cristo y suscitar (y/o fortalecer) la fe en los oyentes del mensaje. Esto es lo que debe acontecer hoy al proclamar este evangelio en la liturgia.

 

  • Lo que se busca es que el creyente ponga su vida ante Jesús, que haga de Jesús su centro, su modelo, su motivación más profunda, su REY. Pero para llegar allá es necesario tomar postura ante Él: creer en Él o rechazarlo. Este es el drama que recorre el evangelio de Juan.

 

  • Notemos que en el evangelio aparece la misma pregunta dos veces (al comienzo y al final): ¿A quién buscan? (Jn 1,38) y ¿A quién buscas? (Jn 20,15). Esta pregunta debe acompañar nuestro camino cristiano; debe resonar en el creyente cada vez que celebra la Eucaristía. ¿A quién buscas? Y responderemos: A Jesús. Pero, ¿Por qué? ¿Para qué? y ¿Cómo? Hoy, la liturgia nos lo dice: Lo buscamos porque Él es nuestro REY, lo buscamos y seguimos para alcanzar la Vida Eterna, para hacernos sus discípulos y vencer las tinieblas con su luz. Lo buscamos con profunda sed espiritual, con humildad, con deseo de participar en su gloria.


  • El texto que se nos propone este domingo ha sido seleccionado precisamente por la temática de su REINADO, que es diferente de los reinados de este mundo. Jesús nos introduce en su reino compartiendo con sus amigos su carácter real. Nos invita a ejercer un reinado de amor, que se traduce en el servicio y que se vive en la lógica del cuidado.


  • En el Evangelio se nos propone el encuentro de dos reyes: Pilato y Jesús. Conocemos el talante de cada uno. Cuando Jesús comparece ante Pilato, no era reconocido como rey por nadie, pero era el rey querido por Dios. Un rey controvertido, rechazado (Vino al mundo pero no fue recibido). Cuando Jesús llega ante Pilato sabe que (políticamente hablando) Pilato es el rey puesto por Roma, pero ¡cuánta distancia entre uno y otro!  Jesús deja las cosas claras: Mi reino no es de este mundo, es decir, no tiene la lógica de los reinos de este mundo, que es la lógica de la dominación, del exceso, de la negación del otro. Pero ese reino que representa Jesús debe hacerse presente y transformar el mundo. La convicción de fondo es clara: sólo el amor de Dios puede transformar el mundo desde su raíz más profunda, el corazón humano.


  • Claro, el lenguaje humano es siempre una aproximación. Se trata, en esta ocasión, de un lenguaje monárquico que quiere expresar algo de Dios (su majestuosidad, su poder, su gloria, su trascendencia). Pero es un lenguaje limitado. Dios nos sobrepasa… Pero la persona de Jesús deja claro en qué consiste esa majestuosidad de Dios. Su secreto es el amor sin límite.


  • Jesús se identifica con un reino y un reinado (una manera de reinar) novedosos que cuestionan la misma concepción de reino, reinado y rey que imperaba en su tiempo (y que aún hoy parece existir).  En realidad, lo que está en juego es la forma de ejercer el poder: algunos lo ejercen como servicio; otros lo ejercen como dominación. También, lo que está en juego es lo que se busca: ser servido o servir. Con frecuencia la historia humana encuentra más ejemplos de lo primero que de lo segundo.

 

  • Se trata de un reino que se recibe, pero no de manos humanas, sino de Dios. Jesús es un rey según Dios y un elegido que corresponde a los criterios de Dios. Este rey Jesús es reconocido como tal pero su entronización como rey está precedida por su entrega, por su servicio, por su humildad (Proponemos la lectura del himno cristológico que aparece en la Carta a los Filipenses 2, 5ss). Este himno no necesita mayores explicaciones, pero nos mueve a “doblar la rodilla” delante de Jesús, el rey del amor:

 

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo de condición divina, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

 

 

Terminemos nuestra reflexión orando con el…



Salmo 92

El Señor reina, vestido de majestad.

 

El Señor reina, vestido de majestad, / el Señor, vestido y ceñido de poder. R.

 

Así está firme el orbe y no vacila. / Tu trono está firme desde siempre, / y tú eres eterno. R.

 

Tus mandatos son fieles y seguros; / la santidad es el adorno de tu casa, / Señor, por días sin término. R.



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