En Defensa de la Fe


Domingo 33 del Tiempo Ordinario Ciclo A 2017

Te comparto la reflexión correspondiente al Domingo 33 del  Tiempo Ordinario Ciclo A 2017, sobre las lecturas de la Biblia que se proclaman durante la Eucaristía de este día.


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Nota acerca de la fecha: En el 2017, corresponde al Domingo 19 de Noviembre.



Hay que permanecer vigilantes, atentos, despiertos. Este es el horizonte en el que nos sitúan las lecturas de este domingo. Veamos:



"Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco. Su señor le dijo: Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor”



Proverbios 31,10-13.19-20.30-31

Trabaja con la destreza de sus manos

 

Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Vale mucho más que las perlas. Su marido se fía de ella, y no le faltan riquezas. Le trae ganancias y no pérdidas todos los días de su vida. Adquiere lana y lino, los trabaja con la destreza de sus manos. Extiende la mano hacia el huso, y sostiene con la palma de rueca. Abre sus manos al necesitado y extiende el brazo al pobre. Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura, la que teme al Señor merece alabanza. Cantadle por el éxito de su trabajo, que sus obras la alaben en la plaza.




I Tesalonicenses 5,1-6

Que el día del Señor no os sorprenda como un ladrón

 

En lo referente al tiempo y las circunstancias no necesitáis, hermanos, que os escriba. Sabéis perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: "Paz y seguridad", entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar. Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, para que ese día no os sorprenda como un ladrón, porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas. Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados.

 


Mateo 25,14-30

Has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu señor

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: "Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno; a cada cual según su capacidad; luego se marchó. [El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.] Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: "Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." [Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: "Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: "Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo." El señor le respondió: "Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.""]

 

 

Algunas reflexiones

 

La liturgia de este domingo recuerda a todos los cristianos la responsabilidad de ser – durante su vida – auténticos testigos de Cristo y luz de Dios para quienes lo rodean.  El texto del EVANGELIO se centra, de manera especial en 3 elementos claves:

 

1.    Descubrirse como depositario de la confianza de Dios (simbolizado en aquel hombre que repartió los talentos a sus empleados).

 

2.    Concentrar los esfuerzos en el adecuado uso de esos talentos. Recordemos que estos talentos simbolizan la gracia de Dios que debe crecer en nosotros y llegar a otros.

 

3.    Asumir la responsabilidad de rendir cuentas de lo recibido y de la administración que se ha hecho de ello. La vida es el gran don y – en ella – Dios ha desplegado su generosidad. Pero ¿qué hacemos con los dones que Dios nos da?

 

No basta con afirmar que Jesús volverá glorioso al final de los tiempos (SEGUNDA LECTURA). Debemos meditar seriamente cómo nos encontrará al llegar. No basta sólo con pensar que estamos invitados a entrar en una vida plena, gloriosa, ‘resucitada’.  Debemos meditar en la manera como ya, en esta vida, estamos acertando o equivocando el camino hacia esa vida plena que deseamos.

 

Es en esta perspectiva que debemos comprender la insistencia de las lecturas en la vigilancia y en la fidelidad a las enseñanzas de Jesús. Todo apunta a esforzarnos en llevar una vida acorde con la profesión de fe cristiana, que no es otra cosa que asumir y prolongar en la historia los mismos sentimientos de Cristo.

 

El libro de los Proverbios (PRIMERA LECTURA) nos presenta algunas colecciones de máximas que recogen la sabiduría que se requiere para vivir una vida auténticamente humana. El objetivo de esta colección de proverbios es definir una especie de ‘orden vital’, que – asumido maduramente y practicado – llevará al creyente a la unión con Dios, a su realización plena y a la convivencia constructiva con los demás.  De esta forma, el creyente podrá vivir la vida sin sobresaltos, contribuyendo creativamente a la vida de la comunidad.

 

El texto propuesto para este domingo se centra en el elogio de la mujer virtuosa. La virtud aparece como la verdadera riqueza; más importante que cualquier tesoro material. Aparecen subrayadas algunas características que pueden orientar la vida de todo creyente: 1) previsión (no dejar que nada falte); 2) diligencia (presteza para la acción constructiva); 3) generosidad (una actitud de descentramiento, que hace que los otros ocupen siempre un puesto importante); 4) laboriosidad (porque la pereza es la madre de todos los vicios); 5) temor de Dios (que no debe confundirse con miedo a Dios, sino con un amor respetuoso y reverente).

 

Recordemos que en tiempos de san Pablo (SEGUNDA LECTURA), los primeros cristianos creían en una segunda venida de Cristo.  Era la visita definitiva de Cristo glorioso. Ahora bien, los cristianos de la comunidad de Tesalónica creían que esta venida gloriosa sería inminente, por eso se preparaban para el fin del mundo.  Pero los años fueron pasando y este fin de los tiempos no llegaba.

 

Algunos cristianos fallecieron y muchos se preguntaban cuál era el destino final de los cristianos que murieron antes de la segunda venida de Cristo y qué debían hacer los cristianos todavía vivos ante la incertidumbre de una parusía que se demoraba. Pablo responde claramente: no sabemos ni el día ni la hora, por tanto, mientras estemos vivos debemos llevar una vida acorde con las enseñanzas de Jesús y permanecer vigilantes para no desviarnos del proyecto que Él nos ha revelado.

 

El EVANGELIO se entiende mejor si comprendemos que el evangelista Mateo está escribiendo para creyentes cristianos de finales del siglo I d. C.  Los cristianos están cansados de esperar la segunda venida de Cristo (parusía) y se sienten desanimados y devorados por la incertidumbre.  El fervor inicial de la fe se va perdiendo y algunos caen en un cristianismo superficial.

 

Mateo, acogiéndose a la enseñanza de Cristo, recuerda a todos, a través de esta parábola, que no estamos a la deriva, pues en Cristo hemos recibido de Dios su amor, su gracia, su asistencia (los talentos) y, por tanto, lo que debe preocuparnos no es fijar una fecha precisa para la parusía, sino vivir fielmente las enseñanzas de Jesús, permanecer unidos a Dios y desplegar – en el mundo – su amor misericordioso. El tiempo aparece, entonces, como una oportunidad para trabajar creativamente (hacer producir los talentos), dentro de una gran certeza: debemos rendir cuentas a Dios por los dones recibidos.

             

Por tanto:

 

1.    Mateo nos dice cuáles son las actitudes adecuadas ante esa venida gloriosa de Cristo: la vigilancia (parábola de las diez vírgenes) y el compromiso de la caridad (parábolas de los talentos).

 

2.    La parábola de los talentos es, entonces, un elogio del compromiso, de la efectividad, del trabajo, de la responsabilidad, de la creatividad.

 

3.    No se trata de hacer una apología a la eficiencia y a la eficacia por sí mismas y hacer del evangelio un instrumento de apoyo a una lógica de vida materialista, productivista y consumista (esto sería una interpretación sesgada de la parábola).

 

4.    Claro, la eficacia, la productividad y la eficiencia no son malas en principio, pero hay que cuidarnos de reducir la vida meramente a su dimensión material productiva. El juicio moral que hagamos de ellas dependerá de la materia a la que apliquemos esa eficiencia, así como del objetivo al que se orienten tales esfuerzos.

 

5.    Cabría, por analogía, pensar e imaginar una "eficiencia" cristiana, pero se trataría de una eficiencia en el amor, en el servicio, en la práctica de la justicia, en la misericordia. No se trata de la eficiencia del que logra aumentar la rentabilidad a costa de la infelicidad y el desgaste de muchos.

  

6.    El criterio supremo, para los cristianos, no es una eficiencia económica que produce riqueza y distorsiona la sociedad y la hace más desequilibrada e injusta. El criterio es el amor transformado en servicio y en opción por la vida. Recordemos que No sólo de pan vive el ser humano.

 

7.    En distintas ocasiones el Evangelio nos llama a que estemos atentos, alertas. Este llamado también lo encontramos en las cartas de san Pablo. Se trata de un llamado a «vivir bien»...Pero ‘estar vivo’ es estar alerta para evitar el mal y discernir el bien que se puede realizar. Estar vivo es ocuparse, de manera responsable, en transformar positivamente este mundo mientras se pasa por él.

 

8.    El mercado premia al más competitivo, y – muchas veces – favorece una competitividad desleal: lo que importa es producir más, ganar más, ser el primero… aunque sea pasando por encima de otros. Eso no es lo que el evangelio de Cristo propone.

 

 

Terminemos nuestra reflexión orando con el…

 


Salmo 128

Dichoso el que teme al Señor.

 

Dichoso el que teme al Señor / y sigue sus caminos. / Comerás del fruto de tu trabajo, / serás dichoso, te irá bien. R.

 

Tu mujer, como parra fecunda, / en medio de tu casa; / tus hijos, como renuevos de olivo, / alrededor de tu mesa. R.

 

Ésta es la bendición del hombre / que teme al Señor. / Que el Señor te bendiga desde Sión, / que veas la prosperidad de Jerusalén / todos los días de tu vida. R.




 

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