Domingo 31 del Tiempo Ordinario Ciclo A 2017

Te comparto la reflexión correspondiente al Domingo 31 del  Tiempo Ordinario Ciclo A 2017, sobre las lecturas de la Biblia que se proclaman durante la Eucaristía de este día.


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Nota acerca de la fecha: En el 2017, corresponde al Domingo 5 de Noviembre.



Descubrir la humildad, entrar en ella y asumirla como uno de los ejes de nuestra existencia es la propuesta de las lecturas de este domingo. Tanto el salmo como el texto del evangelio recogen muy bien este proyecto: “Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros; no pretendo grandezas que superan mi capacidad” y “El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.”



“Haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen”“Haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen”



Malaquías 1,14b-2,2b.8-10

Os apartasteis del camino y habéis hecho tropezar a muchos en la ley

 

"Yo soy el Gran Rey, y mi nombre es respetado en las naciones -dice el Señor-.Y ahora os toca a vosotros, sacerdotes. Si no obedecéis y no os proponéis dar gloria a mi nombre -dice el Señor-, os enviaré mi maldición. Os apartasteis del camino, habéis hecho tropezar a muchos en la ley, habéis invalidado mi alianza con Leví -dice el Señor-. Pues yo os haré despreciables y viles ante el pueblo, por no haber guardado mis caminos, y porque os fijáis en las personas al aplicar la ley. ¿Acaso no tenemos, todos, un solo padre? ¿No nos creó el mismo Señor? ¿Por qué, pues, el hombre despoja a su prójimo, profanando la alianza de nuestros padres?"

 

 

Algunas reflexiones

 

El profeta Malaquías es uno de los profetas que apareció en Israel en la época del post-exilio babilónico, a finales del siglo VI a.C. Al regresar a su tierra, la población que había sido exiliada empezó a reproducir nuevamente una serie de prácticas excluyentes e injustas contra las poblaciones que no habían sido deportadas: expropiaban sus tierras y los discriminaban, haciéndoles sentir que ellos ya no hacían parte del pueblo.

 

En realidad, aunque el proyecto de reconstrucción del país era una noble tarea, muchos de los ex-exiliados estaban más preocupados por hacer fortuna y mejorar, de manera egoísta, sus condiciones de vida, apropiándose de la tierra. Frente a estos abusos los profetas (entre ellos Malaquías) enfilaron baterías para rescatar los fundamentos éticos, sociales y fraternos del nuevo Israel.

 

Podemos entender – según lo descrito arriba – que los habitantes de Judá, Galilea y Samaría se vieron sacudidos por una ola de agresivos repatriados que pretendían apoderarse de la tierra tratando a la gente del país (sus propios hermanos) como extranjeros. Lo peor de esta situación es que, en este proceso, participaron algunos líderes religiosos (al parecer del grupo de los levitas) que se consideraban los propietarios de la auténtica religión de Israel. Los profetas se opondrán a esta manera de actuar y serán perseguidos.

 

¿Qué nos queda de esta lectura? Resaltamos algunos puntos:

 

1.     Ante los delirios de grandeza de muchos ‘poderosos de este mundo’ aparece la voz del profeta diciendo que sólo Dios ‘es el gran rey’. Atención a la megalomanía de muchos personajes de este mundo.

 

2.     Ante la infidelidad de un buen número de sacerdotes y levitas a su misión, el profeta anuncia que Dios hará que pierdan su reconocimiento por parte del pueblo: ‘Yo os haré despreciables y viles ante el pueblo, por no haber guardado mis caminos’. Lo peor que le puede suceder a los líderes religiosos es perder la credibilidad, la confianza y el respeto de las comunidades que pretenden liderar y coordinar.

 

3.     Ante la generación de mecanismos de desigualdad, inequidad y exclusión, el profeta hace fuertes denuncias, dejando claro que estos fenómenos son contrarios a la voluntad de Dios: ‘¿Por qué, pues, el hombre despoja a su prójimo, profanando la alianza?’ La fe no se puede vivir desconectada de la ética y de la responsabilidad social.  

 


I Tesalonicenses 2,7b-9.13

Deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas

 

Hermanos: Os tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos. Os teníamos tanto cariño que deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas, porque os habíais ganado nuestro amor. Recordad si no, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas; trabajando día y noche para no serle gravoso a nadie, proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios. Ésta es la razón por la que no cesamos de dar gracias a Dios, porque al recibir la palabra de Dios, que os predicamos, la acogisteis no como palabra de hombre, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios, que permanece operante en vosotros los creyentes.

 

 

Algunas reflexiones

 

La ciudad de Tesalónica era la capital de la provincia romana de Macedonia. Era un puerto muy importante del mar Egeo. San Pablo llegó allí hacia el año 50, durante su segundo viaje misionero y - gracias a su esfuerzo y el de su equipo evangelizador – se constituyó una comunidad cristiana, compuesta en su mayor parte de paganos (no-judíos) convertidos a la fe cristiana.

 

Pero, debido a la oposición de los judíos, el apóstol debió abandonar la ciudad sin haber podido consolidar su trabajo (Cfr. Hechos 17,1-15). Desafortunadamente, la comunidad quedó sola en medio de la persecución y con una insuficiente formación cristiana. Preocupado por esta situación, Pablo envió a Timoteo, que se encontraba en Atenas. A su regreso, Timoteo trajo buenas noticias: la comunidad se había mantenido firme en la fe y recordaba a Pablo con afecto.

 

Pero algunos, sin entender adecuadamente las cosas, esperaban con impaciencia la Venida del Señor (la Parusía), ante un inminente fin del mundo, y se negaban a trabajar, transformándose en una carga para la comunidad. Para responder a esta compleja situación (y en concreto a este tema del fin del mundo y de la parusía) Pablo les escribió, a comienzos del año 51, esta 1ª Carta a los tesalonicenses. Recomendamos la lectura completa de la carta.

 

¿Qué nos queda del texto propuesto para nuestra meditación? Subrayamos algunos temas:

 

01. San Pablo deja constancia de cómo debe ser el trato de los auténticos pastores y evangelizadores hacia las comunidades a ellos confiadas: Os tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos.’ Delicadeza y respeto. La imagen maternal es clave.  Claro, esto no excluye la posibilidad (y necesidad) de firmeza, cuando ella es necesaria, pero siempre dentro de la lógica del cuidado. ¿Cómo actúan los pastores de la Iglesia? ¿Cómo actúan los laicos comprometidos en la evangelización?

 

02. Pablo recuerda que lo propio del evangelizador (del pastor) es estar centrado (y concentrado) en la vivencia y la entrega del evangelio de Dios a las comunidades: ‘Recordad, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas; trabajando día y noche para no serle gravoso a nadie, proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios.’ A esto sólo se puede llegar mediante una fuerte experiencia espiritual. ¿Logramos integrar formación para el ejercicio pastoral y profunda espiritualidad?

 

03. En el texto propuesto, san Pablo, nos hace caer en cuenta de cómo debe ser acogida la palabra auténticamente evangelizadora: ‘… al recibir la palabra de Dios, que os predicamos, la acogisteis no como palabra de hombre, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios, que permanece operante en vosotros los creyentes.’ ¿Acogemos las lecturas de la Biblia de cada domingo como verdadera Palabra de Dios? Si la respuesta es afirmativa ¿Nos esforzamos por hacerlas vida?

 


Mateo 23,1-12

No hacen lo que dicen

 

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: "En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido."

 

 

Algunas reflexiones

 

En este episodio Jesús critica la actitud de aquellas personas que preocupándose por la ortodoxia descuidan los principios elementales de la justicia. La ortodoxia (=recta formulación) es importante (por eso es clave conocer y entender la recta doctrina propuesta por la Iglesia). Pero de poco serviría la ortodoxia si no llegamos a un estilo de vida y a unas prácticas acordes (coherentes) con ella. A esto se le da el nombre de ortopraxis = recta práctica.

 

En otra palabras ni ortodoxia sin ortopraxis ni ortopraxis sin ortodoxia. No hay que separar la comprensión de la acción. La catequesis (y los procesos de formación en la Iglesia) deben integrar permanente estas dos dimensiones (el discurso y las prácticas). Quizá nos hemos quedado en una catequesis demasiado doctrinal y teórica, pero poco vital y práctica. Lo cierto es que lo que nos pide Jesús en el evangelio es la práctica coherente de los valores del Reino de Dios.

 

No basta con memorizar y repetir como ‘loros’ doctrinas y fórmulas… ellas por si solas no conducen a la salvación. Desde la perspectiva cristiana lo que nos salva es el amor y sólo el amor.  “Por esta razón, la catequesis no puede convertirse en una transmisión individual de contenidos religiosos, sino en una práctica pedagógica comunitaria. La comunidad sólo puede enseñar y aprender con el ejemplo y la participación de todos sus integrantes. Pues, mientras se trate de practicar y enseñar la justicia nadie está eximido de ser catequista y nadie está excluido de ser catecúmeno.” (Servicios koinonia).

 

¿Qué nos queda de este texto del evangelio? Subrayamos algunos puntos claves:

 

1.     Jesús en el evangelio nos advierte del peligro en que todo cristiano (incluidos quienes han sido instituidos para el servicio de pastores) puede incurrir: la falta de coherencia y congruencia.  Decimos cosas bonitas, pero: o no actuamos lo que decimos o hacemos lo contrario de lo que decimos. Jesús afirma: no hacen lo que dicen’. 

 

2.     Jesús nos advierte que esta incongruencia nos puede llevar a pedirle a los demás cosas que nosotros mismos no estamos dispuestos a hacer. Jesús dice: lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.’

 

3.     Nos previene contra una de las grandes tentaciones: aparecer, poner nuestro ego por delante. Jesús dice: ‘Todo lo que hacen es para que los vea la gente.’  Pretendemos así – de manera exagerada – que la gente nos reconozca, que nos den títulos especiales que no nos merecemos o que nos quedan grandes. En este sentido, hay que entender las palabras que Jesús dirige a los escribas y fariseos (líderes religiosos de su pueblo, en aquella época): ‘…no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo.’

 

 

Terminemos nuestra reflexión orando con el…



 

Salmo 131

Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor.

 

Señor, mi corazón no es ambicioso, / ni mis ojos altaneros; / no pretendo grandezas / que superan mi capacidad. R.

 

Más bien, acallo y modero mis deseos, / como un niño en brazos de su madre. R.

 

Espere Israel en el Señor / ahora y por siempre. R.




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