Domingo 15 del Tiempo Ordinario Ciclo B

Te comparto la reflexión correspondiente al Domingo 15 del  Tiempo Ordinario Ciclo B, sobre las lecturas de la Biblia que se proclaman durante la Eucaristía de este día.



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Nota acerca de la fecha: En el 2015, corresponde al Domingo 12 de Julio.



Amós 7,12-15

Ve y profetiza a mi pueblo


En aquellos días, dijo Amasías, sacerdote de Betel ( = Casa-de-Dios), a Amós: "Vidente, vete y refúgiate en tierra de Judá; come allí tu pan y profetiza allí. No vuelvas a profetizar en Casa-de-Dios, porque es el santuario real, el templo del país." Respondió Amós: "No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos. El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: "Ve y profetiza a mi pueblo Israel.""

 

 

Algunas reflexiones

 

La primera lectura nos presenta el ejemplo del profeta Amós: Un hombre escogido, llamado y enviado por Dios. No olvidemos que se trata de un profeta. Un profeta vive para comunicar a sus semejantes el proyecto de Dios. Un profeta actúa con libertad y no se deja manipular por los poderosos. Un profeta tampoco se deja controlar por sus propios intereses. Pone en primer lugar los intereses de Dios.

 

Amós fue uno de los profetas de la justicia social; otros profetas tuvieron otras preocupaciones; en particular en el Siglo VIII antes de Cristo hubo en Israel un conjunto de profetas profundamente preocupados por la cuestión social; Amós fue uno de ellos; un campesino que osó arriesgarlo todo obedeciendo a la voz de Dios que tocaba su conciencia.

 

El campesino Amós ejerció su ministerio profético en el Reino del Norte (Israel) a mediados del Siglo VIII antes de Cristo. En esa época el Reino del Norte pasaba por una gran prosperidad económica y gozaba de una relativa tranquilidad política. Esto permitió el surgimiento y fortalecimiento de una burguesía que pasó a controlar la actividad política, económica e incluso religiosa. Al mismo tiempo que se fortalecía esta burguesía crecía en otros sectores sociales una gran pobreza. Los ricos del país aprovecharon esta situación de paz internacional para fortalecerse dentro de Israel y así el maltrato hacia los pobres alcanzó proporciones nefastas. La clase dirigente (rica y poderosa) dominaba los tribunales y sobornaba a los jueces, impidiendo que el tribunal hiciera justicia a los más pobres. Los pequeños fueron ultrajado e invisibilizados.

 

Por otra parte, los poderosos (que se habían apoderado del sistema religioso) celebraban liturgias pomposas y fiestas religiosas muy bonitas, pero ese culto no tenía nada que ver con la vida ni con una verdadera transformación del corazón, ni con un cambio de comportamiento. De esta manera, culto e injusticia, caminaban unidos. En el día a día los mismos que participaban en los ritos litúrgicos practicaban injusticias contra el pobre y atropellaban el derecho. En este sentido se podía aplicar a tal situación el dicho que dice que Quien peca y reza, empata.

 

Además de lo anterior, la influencia de la religión Cananea estaba llevando al pueblo de Israel hacia un sincretismo religioso: El culto a Yahvé (Dios de Israel) se mezclaba con los rituales paganos provenientes de los cultos a Baal y Astarté (dioses Cananeos). Esta confusión religiosa colocaba en riesgo – según Amós - la Alianza con Dios.

 

Es en ese contexto que debemos comprender el texto de la primera lectura de hoy. En él, hasta el sacerdote está de parte del rey corrupto de la época (Jeroboam II) y pide al profeta no arremeter más contra el rey y salir de la ciudad. ¿Qué le responde Amós? Amós responde al sacerdote que él no era profeta, sino simplemente un campesino, pero que fue tocado profundamente por el llamado de Dios y que fue Dios quien lo transformó en profeta.

 

A partir de este texto varios puntos surgen para nuestra meditación (recomiendo la lectura completa del libro de Amós):

 

  1. La seriedad que concedemos a la Alianza hecha con Dios.
  2. El conflicto, siempre presente en la historia humana, entre los intereses egoístas de los hombres y el proyecto de Dios.
  3. La necesaria libertad de aquellos que pretendan servir a Dios y a su proyecto.
  4. La estrecha relación entre fe y justicia.
  5. La articulación que debe existir entre liturgia y vida.
  6. El peligro, siempre presente, de corromperse. Hasta las realidades más sublimes pueden dañarse, por eso es preciso discernir.
  7. La importancia de buscar la coherencia entre los valores de la fe y el estilo de vida.
  8. La calidad de nuestra obediencia: ¿Qué es la obediencia?, A qué o a quién obedecemos? ¿Cómo obedecemos? ¿Por qué obedecemos? ¿Al servicio de cuál proyecto estamos? ¿Cuáles son los valores que guían nuestro acto de obediencia?
  9. La vocación comprendida como un llamado de Dios que toca el corazón y no como un simple capricho personal.
  10. La relación del ser humano con los bienes materiales. Hay bienes bien adquiridos y hay bienes mal adquiridos. ¿Cómo usamos nuestros bienes? ¿A quién ayudamos?
  11. La pobreza, los empobrecidos de este mundo y nuestra actitud delante de ellos.




Efesios 1,3-14

Nos eligió en la persona de Cristo, antes de Crear el mundo

 

Bendito sea Dios, Padre nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante Él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya. Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros, dándonos a conocer el misterio de su voluntad. Éste es el plan que había proyectado realizar por Cristo cuando llegase el momento culminante: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra. [Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria. Y también vosotros, que habéis escuchado la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salvación, en el que creísteis, habéis sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido, el cual es prenda de nuestra herencia, para liberación de su propiedad, para alabanza de su gloria.]

 

 

Algunas reflexiones

 

A través de la segunda lectura, san Pablo quiere mostrarnos que Dios tiene un proyecto de vida plena para cada ser humano y para toda la humanidad. Ese proyecto fue revelado a la humanidad a través de la persona de Jesús. En qué consiste ese proyecto? Consiste en una experiencia de encuentro con lo divino por la cual se produce un proceso de transformación en el Amor. Ese proceso incluye: El descubrimiento del Amor, el aprendizaje del Amor y la actuación del Amor en la propia existencia, en la convivencia con los demás.

 

El proyecto de realización que Dios tiene para la humanidad se ha realizado plenamente en Jesús, pero aún no en nosotros. Por eso el cristiano está invitado a contemplar permanentemente la persona, la vida, la enseñanza y la coherencia de Cristo Jesús. Él es el referente fundamental. Delante de Jesús lo que se espera del ser humano es una toma de postura, una respuesta decidida y honesta. No valen ni las medias tintas ni las actitudes descomprometidas. Delante de Jesús no hay postura neutra.

 

Recordemos que estamos meditando un texto de la carta a los Efesios. La ciudad de Éfeso estaba situada en la costa occidental de Asia menor. Se trataba de un puerto que contaba con una población numerosa. Pablo pasó por allí, fundó una comunidad cristiana viva e hizo de Éfeso su centro de operaciones, a partir del cual evangelizó la región occidental de Asia menor.

 

La carta a los Efesios, que se conserva en el Nuevo testamento, fue escrita, probablemente, en momentos en que Pablo está encarcelado. No sabemos con exactitud si se trató de la prisión en Cesarea o en Roma. Lo cierto es que por esta época ya la misión del apóstol estaba prácticamente terminada en Oriente. El tema más importante de la carta es EL PROYECTO SALVADOR DE DIOS, revelado y realizado plenamente en Jesús de Nazaret, comunicado a los apóstoles y confiado en el tiempo presente a la Iglesia.

 

El texto de hoy es un himno litúrgico en el cual el apóstol Pablo da gracias por la acción de Dios Padre, en el Hijo, por el Espíritu. En este misterio de Amor, se ofrece a los hombres la Salvación: Dios es la fuente de todas las gracias, Jesucristo es quien revela y enseña a los hombres y a la humanidad los secretos de este plan divino. Y el espíritu es quien permite la comunión de los seres humanos con Dios en el Amor.

 

Algunos aspectos de este texto pueden ser puntos para nuestra reflexión.

 

  1. El Amor de Dios Padre revelado en Jesucristo.
  2. La persona, la vida y la obra de Jesús como lo central de la fe Cristiana.
  3. El tema de la bendición. ¿Qué es la bendición?
  4. El tema de la elección (este tema debe comprenderse en una perspectiva no excluyente).
  5. El tema de la santidad, pues fue para eso que fuimos llamados por Dios. Debemos tener cuidado con este concepto: ¿Qué significa ser santo? ¿Qué es la santidad? (Una inadecuada comprensión de ella puede llevarnos a comportamientos orgullosos, dualistas y hasta injustos).
  6. El tema del tipo de relación que – en la perspectiva cristiana – debemos tener con Dios. Se trata de la relación de un hijo/hija con su Padre. Sin embargo, aquí también, debemos tener cuidado porque en la experiencia humana concreta esta relación puede sufrir de muchas patologías.
  7. La escucha del Evangelio. En el texto san Pablo nos habla de ella, pero: ¿Qué entendemos por Evangelio? ¿Qué entendemos por escuchar? ¿Cómo practicamos la escucha? Recordemos que en el contexto bíblico escuchar significa acoger con confianza, meditar con atención, interiorizar con respeto y actuar con responsabilidad.
  8. En definitiva, debemos preguntarnos: Cómo estamos viviendo el proyecto que Dios nos reveló en Jesucristo?




Marcos 6,7-13

Los fue enviando

 

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió: "Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa." Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

 

 

Algunas reflexiones

 

Todo ser humano que asume con seriedad su vida descubre que tiene una misión en el mundo. Por eso la insistencia del evangelista en el tema de la misión. En el texto propuesto, Jesús envía a sus discípulos en misión.

 

La misión (cualquier misión en la perspectiva cristiana) debe estar en función de la vida y debe luchar contra todo aquello que esclaviza al ser humano y le impide ser feliz. Recordemos que – en cristiano- el camino para la felicidad es el amor y el servicio a la manera de Jesús.

 

El desarrollo de la misión – según el texto- exige de los misioneros algunas actitudes espirituales de base: Confianza, honestidad, desprendimiento, humildad, pobreza y sencillez.

 

El evangelista Marcos desde el comienzo del evangelio insiste en la identidad de Jesús: Él es el Mesías que proclama el Reino de Dios. En el relato, Marcos se centra en la actividad misionera de Jesús: Él presenta a todos la propuesta del Reino y llama a un grupo de discípulos para que permanezcan con Él, para que aprendan de Él, a fin de confiarles la misión. El texto de hoy nos sitúa ya en el momento del envío misionero. De este texto nos parece importante meditar las instrucciones que Jesús da a sus discípulos. Varios aspectos pueden orientar nuestra reflexión:

 

  1. El número de los discípulos. Son doce. Es un número simbólico que representa  a las doce tribus de Israel. El número 12 significa totalidad, en consecuencia, es la totalidad del pueblo de Dios que es enviada en misión. Aplicado esto a los cristianos significa que son todos los bautizados los que deben asumir la misión, allí donde están, según sus capacidades, atendiendo al contexto en el que viven.
  2. Son enviados de a dos. La compañía de otro significa ayuda en caso de necesidad. También puede pensarse que esta exigencia de partir de dos en dos está relacionada con la ley judaica según la cual son necesarias por lo menos dos personas para dar credibilidad a cualquier anuncio. Lo que debemos comprender es que la misión (evangelización) tiene siempre una dimensión comunitaria. Es necesario aprender a trabajar en equipo. Debemos aprender a trabajar con sentido eclesial.
  3. Jesús les confía un poder especial sobre los espíritus impuros. Ese poder es el Amor, es la fuerza del Espíritu Santo. El discípulo de Jesús (al igual que su Maestro) es enviado al mundo para luchar contra el mal.
  4. La confianza en Dios: los discípulos deben partir para la misión despojándose de todas las seguridades que se fabrican. Dios dará o suscitará lo necesario. Dos cosas aparecen como claves: La confianza en Dios y la decisión de no procurar riquezas instrumentalizando la misión.
  5. Nos movemos siempre entre la acogida y el rechazo: El misionero (el evangelizador) no sabe cuál va a ser la reacción de los otros delante de su mensaje, delante del anuncio del evangelio. Siempre habrá oyentes que acogen, oyentes indiferentes y oyentes que rechazan y hasta persiguen. Todo esto hace parte de la misión.
  6. ¿Qué es lo que está en juego? La transformación, la conversión. Es por eso que el contenido de la predicación debe insistir en la metanoia, esto es, en una transformación profunda de la mentalidad, los sentimientos, los valores, las actitudes y las prácticas.

 

 

Terminemos nuestra reflexión orando con el…


 

Salmo 85 (84)

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

 

Voy a escuchar lo que dice el Señor: / "Dios anuncia la paz / a su pueblo y a sus amigos." / La salvación está ya cerca de sus fieles, / y la gloria habitará en nuestra tierra. R.

 

La misericordia y la fidelidad se encuentran, / la justicia y la paz se besan; / la fidelidad brota de la tierra, / y la justicia mira desde el cielo. R.

 

El Señor nos dará lluvia, / y nuestra tierra dará su fruto. / La justicia marchará ante Él, / la salvación seguirá sus pasos. R.




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