Quinto Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C 2019

Te comparto la reflexión correspondiente al Quinto Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C 2019, sobre las lecturas de la Biblia que se proclaman durante la Eucaristía de este día.



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Nota acerca de la fecha: En el 2019, corresponde al Domingo 10 de Febrero.




La santidad de Dios, la trascendencia divina, la purificación interior, el envío para realizar una misión, la disposición para el servicio, la misión, la fidelidad al evangelio, la indignidad, la gracia transformadora de Dios, la escucha de la instrucción de Jesús, la presencia de Jesús en la vida, la fe en Jesús, la experiencia de ser discípulos de Jesús son los temas que podemos encontrar en los textos bíblicos que se nos proponen para este domingo.



Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieronJesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron




Veamos las lecturas.



Isaías 6, 1-2a. 3-8

Aquí estoy, mándame

 

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Y vi serafines en pie junto a Él. Y se gritaban uno a otro, diciendo: "¡Santo, santo, santo, ¡el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!" Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije: "¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos." Y voló hacia mí uno de los serafines, con una brasa en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: "Mira; esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado." Entonces, escuché la voz del Señor, que decía: "¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?" Contesté: "Aquí estoy, mándame."



I Corintios 15, 1-11

Esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído

 

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles y se me apareció también a mí, el último de todos. Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.



Lucas 5, 1-11

Dejándolo todo, lo siguieron

 

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando Él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Rema mar adentro, y echa las redes para pescar." Simón contestó: "Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes." Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: "Apártate de mí, Señor, que soy un pecador." Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: "No temas; desde ahora serás pescador de hombres." Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

 

 

Algunas reflexiones

 

Si san Pablo estuviera en medio de nosotros quizá nos haría una pregunta que recoge lo esencial de lo que hace 2000 años predicaba a los cristianos de la ciudad de Corinto, en los comienzos de la Iglesia: ¿Han sido Ustedes capaces de conservar el evangelio?

 

Esta pregunta es de vital importancia. Una cosa es oír hablar de un tal Jesús que vivió hace algo más de 2000 años. De hecho, por cultura general, muchos saben esto. Pero, otra cosa, muy distinta, es acoger el evangelio (la buena noticia sobre Jesús), que otros nos han confiado y entrar en una relación viva con Él, permanecer en Él (comunión existencial) y vivir su evangelio (la buena noticia de Jesús).

 

Tal vez, uno de los problemas que pueda tener la Iglesia hoy, sea este: nos quedamos con muchos datos sobre Jesús (información), pero no guardamos el Evangelio, que es el mismo Jesús (comunión)… No nos quedamos con Él. Por tanto, debemos (y podemos) volver a ese profundo deseo, que ya expresaban los discípulos de Emaús: “Quédate con nosotros, Señor”.

  

¿Qué podríamos hacer? El relato que nos hace el evangelista Lucas puede darnos algunas pistas:  

 

  • Dejar que Jesús entre en nuestra vida (dejar que se suba en nuestra barca): el relato nos habla de unos pescadores. La barca del pescador simboliza su vida. Lucas nos dice que Jesús se “Subió a una de las barcas, la de Simón”, es decir, Jesús entró en su vida y Pedro se lo permitió. Permitámosle a Jesús entrar en nuestra vida, para vivir, por su presencia, la gran transformación.

 

  • Escuchar e interiorizar su enseñanza: Lucas nos dice que la gente buscaba a Jesús para escucharlo. Su mensaje debía ser interesante, profundo, transformador, generador de sentido (tanto así que el mismo Pedro, en otro diálogo con Jesús, llega a decir: “Señor, ¿A quién iremos? Sólo tú tienes palabras de vida eterna.”  Jn 6,68).

 

Como en aquel tiempo, también hoy mucha gente escucha las palabras de Jesús (su enseñanza), pero ¿cuántos llegan verdaderamente a interiorizar dicha enseñanza? ¿Cuántos permiten que esta enseñanza de Jesús sea el eje orientador de sus vidas? Es importante que lleguemos al nivel de Pedro, que escuchó, creyó y obedeció: nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.

 

  • Reconocer la propia indignidad y asumir la transformación como un don, como una gracia: En este aspecto se conectan las tres lecturas de hoy. En la primera lectura, el profeta Isaías, ante la presencia de Dios, exclama: Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros.

 

En la segunda lectura, san Pablo confiesa: No soy digno de llamarme apóstol (…) Pero por la gracia de Dios soy lo que soy.

 

Y, en el evangelio, Pedro, que acaba de vivir, con Jesús, la experiencia de lo imposible hecho posible (nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada) reconoce su pequeñez: Apártate de mí, Señor, que soy un pecador. No olvidemos, desde el punto de vista de la fe, que somos los que somos por la gracia de Dios y Dios supera cualquier medida: “la orla de su manto llenaba el templo”.

 

  • Seguir a Jesús: es la expresión usada en los evangelios para hablar de la relación de amistad con Jesús. Una relación que transforma la vida; una relación en la que Jesús nos educa. Eso es el discipulado cristiano. De hecho, Jesús dirige permanentemente una invitación: ¡Sígueme!  Lucas nos dice que aquellos pescadores “dejándolo todo, lo siguieron”.

 

Hoy también podemos seguir a Jesús, entrar en comunión con Él y guardarlo en lo profundo de nuestro corazón, de tal modo que si alguien nos pregunta si realmente conservamos el evangelio podamos responder que lo hemos conservado.

 

  • Pasar de la unión con Jesús al servicio de Jesús (la misión): También en este punto las lecturas de hoy son unánimes: en la primera lectura, el profeta – purificado ya de su pecado- escucha dos preguntas que vienen de Dios: “¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?”  Y el profeta responde decididamente: Aquí estoy, mándame.”

 

En la segunda lectura encontramos a Pablo de Tarso comprometido con el evangelio, desarrollando su misión, es decir, evangelizando: “Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé”.

 

Y, en el texto del evangelio de Lucas, Jesús abre a Pedro el camino de la misión: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres. En realidad, se trata de dos experiencias inseparables: acoger el llamado de Jesús y hacerse su discípulo termina desembocando en una misión…Siempre hay una misión por hacer.

 

Estas son las lecturas, este es el proyecto que se nos propone. Ojalá podamos decir lo que san Pablo dijo de sí mismo: “…por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mí.”

 

 

Terminemos nuestra reflexión orando con el…

 

 

Salmo 138

Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor.

 

Te doy gracias, Señor, de todo corazón; delante de los ángeles tañeré para ti, me postraré hacia tu santuario. R.

 

Daré gracias a tu nombre: por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera a tu fama; cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma. R.

 

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra, al escuchar el oráculo de tu boca; canten los caminos del Señor, porque la gloria del Señor es grande. R.

 

Tu derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo: Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos. R.

 

 

¿Tienes alguna pregunta, duda, inquietud, sugerencia o comentario acerca de estas reflexiones?

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