En Defensa de la Fe


Francisco, Benedicto XVI, Juan Pablo II, promotores de la herejía del Gnosticismo

¿Han sido Francisco, Benedicto XVI, Juan Pablo II, promotores de la herejía del Gnosticismo?



¿Qué consecuencias devastadoras tiene esta herejía en la lucha de los verdaderos Papas, por preservar la Iglesia Católica y su misión de salvar las almas?



Antes de adentrarnos en estas y otras preguntas establezcamos primero…



¿En qué consiste la herejía del Gnosticismo?

La Herejía del Gnosticismo (también, Doctrina de la participación) se resume en afirmar que, “las cosas creadas, incluyendo el ser humano, poseen una parte de Dios mismo”.


Por supuesto ¡esto es falso!


Y es que…



La herejía del Gnosticismo es instrumento de Satanás para impedir que Cristo sea adorado como verdadero Dios y que las almas se salven

En efecto. La Verdad fundamental de que Cristo es Dios es la piedra angular que Satanás y sus instrumentos en la Tierra quieren remover.


Las jugadas de Satanás desde los tiempos de Nuestro Señor hasta el día de hoy, para evitar que sea reconocido como Dios y Rey del Universo, son con el objeto de impedir que las almas se salven (es decir, impedir que se cumpla el Plan de redención salvífica que Dios Padre instauró en la persona de Su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo).



¿Cuál ha sido el objetivo del Gnosticismo al infiltrarse en la Iglesia a través del Concilio Vaticano II?

Tal objetivo ha sido primordialmente destronar a Nuestro Señor Jesucristo como Rey del Universo, para que nunca más se proclame que Cristo es Dios (o dicho en otras palabras: Cristo no debe ser mencionado ni mucho menos adorado como único y verdadero Dios), destruir así Su Iglesia (la Iglesia Católica ya no debe considerarse la Única y Verdadera Iglesia, sino una más dentro del abanico de “creencias” en el mundo) y por ende impedir que las almas se salven.



¿Qué representaría esto?


Esto sería ni más ni menos el triunfo de Satanás, quien, desde el Paraíso Terrenal y en abierta guerra contra Dios, había hecho pecar por desobediencia a Adán y Eva.


Y luego, en el momento culminante en que Dios envía a Su Hijo Único, Nuestro Señor Jesucristo, para redimirnos de aquel Pecado Original, Satanás se empeña en la tarea de destruir la Realeza dada a Nuestro Señor (borrar por completo la Verdad de que Cristo es Dios), destruir Su Iglesia e impedir la salvación de las almas.



¿Cómo se relacionan el “Modernismo” y la herejía del Gnosticismo?

San Pío X llama al “Modernismo”, la “síntesis de todas las herejías”, lo condena mediante el Decreto “Lamentabili Sine Exitu” - DECRETO SOBRE LOS ERRORES DEL "MODERNISMO", y lo denuncia en forma detallada en su encíclica “Pascendi - SOBRE LAS DOCTRINAS DE LOS MODERNISTAS” (año 1907).


El "Modernismo" se fundamenta en la herejía del Gnosticismo, la cual, como ya dijimos, proclama que “una parte de Dios está presente en cada cosa creada, en particular en cada ser humano”.


¡Esto es Panteísmo puro y duro!


Tal herejía fue horadando las mentes del clero, se fue colando en los seminarios, fue fomentándose en posturas como, el llamado “Indiferentismo Religioso” (también fuertemente condenado por el Papa Pío XI en su encíclica “Mortalium Animus”, año 1928), hasta penetrar de lleno en el seno de la Iglesia a través de muchos de los documentos del Concilio Vaticano II.


¡Esto trajo consecuencias devastadoras!



¿Cuáles fueron las consecuencias de tal herejía, en particular con respecto a las herejías que afloraron durante el Concilio Vaticano II?

La herejía del Gnosticismo es el pilar sobre el cual se sustentan las demás herejías propagadas en documentos claves del Concilio Vaticano II (“Nostra Aetate”, “Lumen Gentium”, “Gaudium et Spes”, “Unitatis Redintegratio”, “Dignitatis humanae”, entre otros documentos), las cuales fueron (y son hasta el día de hoy) difundidas y promovidas por Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.



Con su herética visita a un templo budista, Francisco apostata de la Fe Católica y promueve ante los ojos del mundo la herejía del GnosticismoCon su herética visita a un templo budista, Francisco apostata de la Fe Católica y promueve ante los ojos del mundo la herejía del Gnosticismo




Veamos con más detalle las consecuencias devastadoras que se desprenden de la herejía del Gnosticismo

PRIMERA CONSECUENCIA

 

En cuanto a lo que predica la herejía del Gnosticismo, si todas las cosas creadas, incluyendo el ser humano, tienen una “chispa divina”, entonces en todas las cosas creadas “hay Dios”.


Esto echa por tierra el Magisterio de 2000 años de la Iglesia ya que convierte la doctrina católica en un culto panteísta.


¿Por qué?


Porque hace “válida” la adoración de dioses de todos los colores (de la “madre Tierra” o Pachamama, por ejemplo) y da origen a las herejías que florecieron durante el Concilio Vaticano II y que a partir de ese momento comenzaron a destruir la Iglesia:


1.       La “Libertad religiosa” (la cual predica que es “válido” que cada cual profese la religión que desee) niega que la Única y verdadera Religión sea la fundada por Dios Nuestro Señor. Tal herejía tiene como pretexto “LA PAZ MUNDIAL” y ha sido por ejemplo el sustrato ideológico para las cinco idolátricas y heréticas reuniones “interreligiosas” que se han llevado a cabo hasta la fecha en Asís. Estas fueron iniciadas por Juan Pablo II, proseguidas por Benedicto XVI y luego por Francisco.


2.       El falaz DIALOGO INTERRELIGIOSO (FALSO ECUMENISMO), que lleva al Indiferentismo religioso: tal herejía coloca a todas las “religiones” como “caminos igualmente válidos para llegar a Dios”.


3.    El llamado “Ecologismo” (una especie de humanitarismo naturalista), con el pretexto del “cuidado de la Tierra” (y con su fachada reciente: la mal llamada “Lucha contra el Cambio Climático”): tal herejía simple y llanamente representa la “adoración” de las cosas creadas. Esto es Panteísmo puro (ver por ejemplo, la “adoración de la Madre Tierra - Pachamama” por parte de Francisco en el propio Vaticano en octubre de 2019). Tal “adoración” es una burla de la única y verdadera adoración que se le debe al Creador, “adorando” en cambio a las cosas creadas.

 

En cuanto a las idolátricas y apóstatas “reuniones interreligiosas” de Asís o “Jornadas de oración por la Paz”, que se inventó Juan Pablo II, este las llevó a cabo en tres ocasiones a partir de 1986. Luego se celebró una cuarta, convocada por Benedicto XVI en 2011 y una quinta de autoría de Francisco en 2016.


Y como dato no menos importante, debemos anotar que en las cinco “reuniones de Asís” llevadas a cabo hasta la fecha, Ratzinger (Benedicto XVI) aparece como cómplice y/o activo promotor. En las tres primeras, de Juan Pablo II, Ratzinger era el Prefecto del Santo Oficio (es decir, la persona encargada de velar por la preservación de la pureza de la Doctrina católica). En la cuarta, Ratzinger la convocó el mismo, ya como Benedicto XVI, en 2011. Y la quinta, en 2016, bajo Francisco, participó en calidad de “Papa Emérito”.



SEGUNDA CONSECUENCIA


Veamos esta otra consecuencia devastadora para nuestra Fe: si todo hombre tiene una parte de Dios, entonces ningún ser humano puede ir al Infierno, porque “Dios no puede ir al Infierno” (Así se entiende porque Francisco se atreve heréticamente a contradecir las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo, al afirmar que “el Infierno debe encontrarse vacío”).



TERCERA CONSECUENCIA

 

Así mismo, si todo hombre tiene una parte de Dios, “todo hombre se salva” (este es el origen de la falsa doctrina de la “salvación universal”). Por lo consiguiente, no existe ni Pecado mortal, ni Condenación Eterna, ni Purgatorio.



A manera de síntesis digamos que…

De cara a los Tiempos finales que al parecer estamos viviendo, son éstas, herejías sobre las que se funda el objetivo de los enemigos de Dios y de Su Iglesia de constituir una religión única mundial, integrada por todos los “cultos”, unificados bajo los pretextos del “humanismo”, la “fraternidad”, el “cuidado de la casa común” y la “obtención de la paz mundial”, “religión” donde por supuesto Dios Nuestro Señor Jesucristo ya no sería Rey del Universo, sino “uno más entre muchas divinidades”.


Finalmente, en cuanto a las idolátricas y heréticas reuniones “interreligiosas” de Asís, ha sido de tal dimensión la apostasía de Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, que nos preguntamos si un católico que verdaderamente profese su Fe podría llegar a imaginarse por un instante a San Pedro o a San Pablo convocando a todas las “religiones” de su época para que invocasen a sus falsas divinidades con el propósito de “obtener la paz en el mundo.


¡Imposible! ¡Inconcebible! Sin embargo, ¡Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco lo hicieron!


Nos preguntamos entonces: ¿Puede Francisco ser un verdadero Papa? y además, ¿fueron Juan Pablo II y Benedicto XVI verdaderos Papas?






En la siguiente homilía de Monseñor Fernando Altamira, a la luz de la defensa que hace de la Verdad de que CRISTO ES DIOS, introduce, desde el punto de vista de la Filosofía (y su implicación devastadora en la Teología) la herejía del Gnosticismo (la “bomba que Satanás hizo explotar” durante el Concilio Vaticano II, con el propósito de destruir la Iglesia y de impedir que las almas se salven).






Como complemento acerca de la devastación de la Iglesia promovida por Francisco, Benedicto XVI y Juan Pablo II, además de Pablo VI y Juan XXIII, presentamos a continuación una explicación corta de Monseñor Fernando Altamira:






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