Fiesta de la Sagrada Familia Ciclo C

Te comparto la reflexión correspondiente a la Fiesta de la Sagrada Familia Ciclo C, sobre las lecturas de la Biblia que se proclaman durante la Eucaristía de este día.



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Nota acerca de la fecha: En el 2015, corresponde al Domingo 27 de Diciembre.




La familia es una realidad existencial (todo ser humano nace y crece en el seno de una familia), pero también es una institución social, histórica y cultural. No existe un único modelo de familia, sino muchos.

 

Las lecturas de este domingo – desde la perspectiva bíblica – presentan cinco coordenadas fundamentales a partir de las cuales los creyentes cristianos están invitados a construir la familia:

 

  • 1.La referencia fundamental a Dios, a su amor. En la relación con Él está la base para vivir el amor con los otros, de los cuales (la familia) los familiares son el prójimo más próximo que tenemos.

 

  • 2.El discernimiento de la Voluntad de Dios revelada en la persona de Jesús, el Cristo.

 

  • 3.El respeto debido al proyecto que Dios tiene para cada persona.

 

  • 4.La transformación que debe acontecer en la vida de las personas que han optado por seguir a Jesús (esto es de lo que Pablo habla cuando alude al paso del hombre viejo al hombre nuevo).

 

  • 5.Las actitudes concretas que deben acompañar la construcción de la convivencia familiar.



Eclesiástico 3, 2-6. 12-14

El que teme al Señor honra a sus padres

 

Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida; al que honra a su madre el Señor lo escucha. Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.

 

 

Algunas reflexiones

 

El libro del Eclesiástico es un libro de carácter sapiencial que pretende presentar una reflexión de carácter práctico sobre el arte de aprender a vivir y de ser feliz.  El libro fue compuesto al inicio del siglo II a.C., en una época en que el helenismo pretendía imponerse sobre la cultura judaica. En este contexto, el autor, de profunda raíz judía, procura animar a los israelitas para que no se dejen arrastrar por esta corriente helénica y se mantengan fieles a su cultura y a su religión.

 

El libro presenta una síntesis de la religión tradicional judía y de la sabiduría de Israel; subraya la grandeza de los valores judaicos y busca demostrar que la cultura judía no tiene nada que envidiar a la brillante cultura helénica.  

 

El texto propuesto para nuestra reflexión, en esta fiesta, presenta una serie de orientaciones prácticas, que los hijos deben tener en cuenta en la convivencia con sus padres. Las actitudes de los hijos para con los padres  se sintetizan en el verbo HONRAR, que ha pasado como uno de los mandamientos en la catequesis cristiana. Honrar equivale a dar a una persona toda la importancia y el peso que tiene. La acción de honrar debe aplicarse – en primera instancia – a Dios y, luego, a las demás personas según su rol, significado, autoridad y valor existencial. En este caso se aplica a los padres.

 

Los padres son – en la perspectiva bíblica – las mediaciones históricas del amor de Dios y de la vida que Dios da. Recordemos que, en la mentalidad religiosa de la Biblia, Dios es el autor y fuente de la vida (Él la da y Él la retira). El don de la vida debe conducir al creyente a la gratitud (muy escasa, por cierto) y esta se concreta en actitudes como el servicio, la caridad, la comprensión, el cuidado, el respeto, la paciencia, etc. Según la mentalidad de la época, la recompensa por honrar a los padres es la alegría, la larga vida, la comunión con Dios.

 

Algunos aspectos claves para meditar en esta fiesta, a través de este texto son:

 

  • 1.    La calidad de las relaciones al interior de la familia, pues una cosa es la idealización de la vida de familia y otra la vida real de las familias, en la que las historias están tejidas de complejas redes de sentimientos encontrados, de gozos y tristezas, de rupturas y reconciliaciones, de heridas y sanaciones, de recuerdos gratos y memorias dolorosas. Todo esto precisa ser revisado y muchas veces sanado.

 

  • 2.    La gratitud por el don de la vida. Si la vida es un don, ella debe remitirnos al donante, al Creador. Y la mejor manera de agradecer por ella es cuidándola y desarrollándola lo mejor posible.

 

  • 3.    La atención para con las personas “mayores”, cuyo valor no siempre es reconocido en nuestras sociedades centradas en la producción, la eficacia y la eficiencia en las que lo que no produce ya no sirve.

 

  • 4.    El aprovechamiento positivo de la experiencia, la madurez y la sabiduría de las personas mayores.

 

  • 5.    La reflexión sobre la propia identidad cultural y religiosa, buscando claridad y solidez, pero evitando todo fanatismo que nos impida la convivencia con lo diferente, con quienes han optado por otros caminos.




Colosenses 3, 12-21

La vida de familia vivida en el Señor

 

Hermanos: Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. Que la palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de Él. Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.

 

 

Algunas reflexiones

 

El Apóstol Pablo estaba en prisión (posiblemente en Roma, años 61/63) cuando escribió esta carta. En ella el autor busca – partiendo de las noticias que ha recibido del estado de esta comunidad cristiana de Colosas – tratar algunos puntos claves y dar algunas orientaciones, pues había doctrinas peligrosas circulando en ella y algunos cristianos ya se habían apartado del verdadero evangelio.  En ese contexto, Pablo afirma la absoluta suficiencia de Cristo (para salvarse no se requiere añadirle nada a la persona, al amor y al testimonio de Cristo).

 

En el texto de esta segunda lectura el Apóstol recuerda a los colosenses que la unión con Cristo debe traer consecuencias vitales a nivel de la vida práctica. Insiste en que el cristianismo no es una simple teoría y que el creyente no puede contentarse con aprender un conjunto de conceptos, pues de lo que se trata es de una relación viva con la persona de Jesús (reconocido como Cristo), de la cual brota una nueva manera de ser, de entenderse y de vivir. Por eso Pablo habla del paso del hombre viejo al hombre nuevo. 

 

Vivir como hombre nuevo, como nueva creatura es vivir unido a Cristo y, de esta unión, brotan una serie de virtudes (que deben ser cultivadas): misericordia, mansedumbre, bondad, humildad, paciencia, perdón, caridad.

 

Notemos que las virtudes también existen en otras propuestas religiosas y culturales (por ejemplo en la ética filosófica griega), pero tales virtudes son el resultado del esfuerzo humano (desligado de Dios) y en función de la vida de la Polis. En perspectiva cristiana, estas virtudes son el fruto de la relación con Cristo, de la unión íntima con Él.

 

Algunos puntos que pueden ayudarnos en nuestra meditación son los siguientes:

 

  • 1.    Los procesos de transformación que deben operarse en el creyente. ¿Está aconteciendo en nosotros este cambio del “hombre viejo al hombre nuevo?

 

  • 2.    La dimensión práctica de la fe en Cristo. Ella no puede quedar reducida a unas verdades de catecismo aprendidas de memoria. La fe en Jesucristo debe traducirse en actitudes concretas que permean la vida cotidiana.

 

  • 3.    El lugar de las virtudes en la vida cristiana. Poco se habla hoy de las virtudes, pero ellas son muy necesarias para la vida, para la convivencia.  

 

  • 4.    Recordar que nuestra primera responsabilidad es con aquellos que con nosotros comparten la vida (nuestra familia).

 

Quiero llamar la atención sobre las orientaciones finales que – en el texto – da el Apóstol Pablo.  Allí aparece un llamado del Apóstol a la sumisión de la mujer respecto del varón. Es claro que esto hace parte del marco cultural del cual el Apóstol hace parte y del cual depende. Sin duda, Pablo (también nosotros) estaba condicionado por su universo cultural (judío y helénico), que era fuertemente patriarcal y desigual. Siempre es necesario revisar nuestro “cuenco” cultural, porque en él hay valores a asumir y también ideas y prácticas que hay que cambiar.

 

Con todo, es importante subrayar que, más allá del llamado a la sumisión, Pablo también enfatiza en el cuidado y la delicadeza que el varón debe tener hacia la mujer. En todo caso, hoy no se hablará de sumisión, sino de respeto, de igualdad en la diferencia.




Lucas 2, 41-52

Los padres de Jesús lo encuentran en medio de los maestros

 

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: "Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados." Él les contesto: "¿Por qué me buscábais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?" Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.

 

 

Algunas reflexiones

 

Recordemos que estamos celebrando la fiesta de la Sagrada Familia y que los textos propuestos han sido escogidos en función de la misma.

 

Estamos en el evangelio de Lucas, centrado en la misericordia de Dios, en la expansión del Reino de Dios y en la llegada de la salvación de Dios a todos.

 

El Texto propuesto para esta fiesta hace parte de lo que técnicamente se conoce como “evangelios de la infancia”, cuyo objetivo no es hacer una especie de reportaje pormenorizado sobre los primeros años de la vida de Jesús, sino hacer una catequesis, subrayando algunos aspectos que – desde el horizonte teológico y espiritual – son claves en la fe que la Iglesia tiene en Jesús reconocido como Cristo e Hijo de Dios. Algunos de estos aspectos (introducidos en estos relatos teológicos de la infancia de Jesús) son retomados más adelante por el evangelista Lucas y desarrollados de diversas maneras. Entre ellos subrayo los siguientes:

 

1.    El lugar de Jerusalén en la teología de Lucas: Recordemos que Jerusalén es la capital del pueblo de Israel. Según el profeta Isaías, de allí saldrá la Ley (instrucción) de Dios para todos los pueblos de la tierra. Todos los pueblos llegarán a Jerusalén buscando esta sabiduría divina. Notemos que Jesús – en el relato propuesto – sale del seno familiar y permanece en Jerusalén, en el templo (que es el lugar que simboliza la presencia de Dios). Es, precisamente, para hacer presente al verdadero Dios que Jesús vino al mundo (Les ha nacido un salvador). Igualmente, es importante percibir que la misión histórica de Jesús llega a su culmen en Jerusalén: es allí donde Jesús entrega su vida. Finalmente, en el Libro de Hechos de los Apóstoles (escrito también por Lucas) la predicación del Evangelio saldrá de Jerusalén y se extenderá por todo el mundo (hasta los confines de la tierra). Por lo tanto, el texto nos quiere situar en el corazón de la misión y en la urgencia de la misión. ¿Cómo estamos asumiendo, hoy, la misión?

 

2.    La edad de Jesús: Jesús – según el evangelista – tiene 12 años; de acuerdo con la cultura judía de la época – esta era la edad que marcaba el paso de la niñez a la adultez. En esa época no se hablaba de adolescencia, esta es una creación cultural moderna.  Ser adulto, asumirse como tal (no sólo desde el punto de vista cronológico y civil, sino desde el punto de vista espiritual [que es lo que aquí interesa] es una de las claves del texto. Jesús se aparta del seno familiar (distanciamiento de la infancia); toma la opción de quedarse en Jerusalén (tomar decisiones que definen la vida es lo propio del adulto); permanece en el templo (centrado en las cosas de Dios. Este es el contenido de su opción). La clave del relato está en las palabras de Jesús: ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?

 Lo que Lucas busca es situar al lector o al oyente del evangelio en el horizonte fundamental de la fe:


  • 1) Jesús es el Hijo de Dios,

 

  • 2) El verdadero padre de Jesús es Dios,

 

  • 3) la paternidad y maternidad humanas son importantes, pero desligado de Dios (de la paternidad divina) el ser humano es poca cosa,

 

  • 4) el seguidor de Jesús (al igual que su maestro) debe reconocerse como hijo de Dios y vivir como tal. ¿Hemos tomado en serio esta filiación?

 

3.    Una conclusión categórica: Si Dios es el verdadero Padre, entonces, las exigencias de Dios deben tener prioridad sobre cualquier otra cosa e, incluso, los lazos de familia deben ser leídos desde esta perspectiva. ¿Tiene Dios, realmente, la prioridad en nuestras vidas?

 

4.     Jesús es buscado: Los padres de Jesús salen a buscarlo. Esto es lo que se le propone a todo cristiano: que busque a Jesús. Pero en esta búsqueda hay que trascender la dimensión humana y llegar – sin negarla - a la dimensión divina.  En el fondo del relato esta búsqueda no es sólo la búsqueda de un niño extraviado. De hecho el niño no estaba perdido, se había transformado en un adulto que había optado. De lo que Lucas habla es de una búsqueda espiritual que provoca un desplazamiento (no tanto físico cuanto espiritual): María y José encuentran a Jesús y Jesús les provoca una reconfiguración interior: Ustedes no han entendido… Tienen que situarse en otro horizonte. Esa transformación sitúa al creyente (en este caso a María y José) en el horizonte del cumplimento de la voluntad de Dios.

 

5.    La sana independencia: Reparemos en la “declaración de independencia de Jesús”: se distancia de su familia humana para definir su proyecto (lo que Él – no necesariamente sus padres – quiere ser, su proyecto de vida: las cosas de Dios).  Esto puede ayudarnos a comprender que la familia no es un lugar cerrado, que limita el desarrollo de las personas (los hijos). Es, más bien, el lugar vital  en el que la persona crece, se abre al mundo, expande sus horizontes y usa las herramientas iniciales para partir, integrarse en la sociedad/mundo y hacer – en ella (como adulto) su propio aporte.

 

 

Terminemos nuestra reflexión orando con el…




Salmo 127 (126)

Dichosos los que temen al Señor

 

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás, dichoso, te irá bien. R.

 

Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa. R.

 

Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida. R.

 



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