Cuarto Domingo de Cuaresma Ciclo C 2019

Te comparto la reflexión correspondiente al Cuarto Domingo de Cuaresma Ciclo C 2019, sobre las lecturas de la Biblia que se proclaman durante la Eucaristía de este día.



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Nota acerca de la fecha: En el 2019, corresponde al Domingo 31 de Marzo.




Las lecturas de este domingo nos invitan a dar cabida a lo nuevo, a transitar los caminos de la conversión, a superar los resentimientos, a servir de ‘instrumentos’ de reconciliación.



Su padre lo vio y se conmovió; y echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyoSu padre lo vio y se conmovió; y echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo




Veamos las lecturas.



Josué 5, 9a. 10-12

El pueblo de Dios celebra la Pascua, después de entrar en la tierra prometida

 

En aquellos días, el Señor dijo a Josué: "Hoy os he despojado del oprobio de Egipto." Los israelitas acamparon en Guilgal y celebraron la Pascua al atardecer del día catorce del mes, en la estepa de Jericó. El día siguiente a la Pascua, ese mismo día, comieron del fruto de la tierra: panes ázimos y espigas fritas. Cuando comenzaron a comer del fruto de la tierra, cesó el maná. Los israelitas ya no tuvieron maná, sino que aquel año comieron de la cosecha de la tierra de Canaán.

 

 

Algunas reflexiones:

 

Análisis

 

1. La primera lectura recoge la experiencia vivida por el antiguo pueblo de Israel y se centra en la celebración de la Pascua en el desierto. Aquí se trata, pues, de la pascua judía. Nosotros nos preparamos para celebrar la Pascua, pero en sentido específicamente ‘cristiano’.  

 

2. No es necesario detenerse a hacer la verificación de todos los elementos pretendidamente históricos. Aquí de lo que se trata es de captar el sentido espiritual del texto:

 

  • Algo importante ha sucedido: Dios ha actuado y ha sacado al pueblo de una situación en la que nadie debe estar (la esclavitud). A través de Jesucristo Dios nos saca de la lamentable situación de estar dominados por el pecado, por el egoísmo.

 

  • Pero no se trata solo de haber salido de la esclavitud, sino de la propuesta que hace: transformarlos en pueblo libre y llevarlos a una nueva tierra, para dar comienzo a una nueva vida. En Cristo, Dios nos conduce a la plenitud de la vida, nos introduce en la experiencia de una vida orientada por el amor y nos abre la posibilidad de participar de su resurrección.

 

  • Dios hace alianza con aquel pueblo que ha liberado de la esclavitud. En Cristo Jesús, Dios hace una alianza de amor total. El bautismo es esta alianza.

 

3. Lo importante del sentido de este texto es que nos dice que una etapa (de negación y destrucción ha acabado) y otra (de afirmación y construcción) inicia. Esto es lo que se nos invita a vivir a los creyentes cristianos: el paso (pascua) de la muerte a la vida; del egoísmo al amor; de la lejanía (respecto de Dios) a la comunión con Dios (Este es, precisamente el tema del texto del evangelio).



II Corintios 5, 17-21

Dios, por medio de Cristo, nos reconcilió consigo

 

Hermanos: El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado. Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el servicio de la reconciliación. Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación. Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os dejéis reconciliar con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a Él, recibamos la justificación de Dios.

 

 

Algunas reflexiones:

 

San Pablo, a través de este corto texto de la 2ª carta a los corintios nos desafía:

 

1. A entender la experiencia cristiana como un cambio radical: seguimos siendo los mismos, pero ya no somos ‘lo mismo’.

 

2. A captar el plan salvador de Dios, por medio de Cristo, en nosotros.

 

3. A entender la necesidad y la importancia de los procesos de reconciliación en nuestra vida y en la vida de los demás.

 

4. A asumir nuestra misión de reconciliadores.

 

5. A no olvidar que, permanentemente, somos enviados por Cristo (a continuar su misión).

 

¿He aprovechado la Cuaresma para ahondar en estos 5 aspectos?



Lucas 15, 1-3. 11-32

"Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido"

 

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: "Ese acoge a los pecadores y come con ellos." Jesús les dijo esta parábola: "Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." Se puso en camino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Este le contesto: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.""

 

 

Algunas reflexiones:

 

1. La manera como Lucas cuenta – en su evangelio – la historia de Jesús subraya algunas características de su personalidad. Una de ellas es la misericordia. La parábola del evangelio nos es propuesta para que revisemos nuestro corazón y aprendamos a tener un corazón generoso para con aquellos que sufren, para con quienes se han equivocado. Ese es el significado de la palabra misericordia.

  

2. En la parábola es importante fijarnos en los procesos (los movimientos) que suceden:

 

  • Un hijo que se aleja,

 

  • Un padre que espera pacientemente,

 

  • Un hijo que (físicamente hablando) nunca se va, pero siempre ha estado lejos (del amor),

 

  • Un hijo que se levanta (de su miseria) y decide volver (rescatar la relación con el Padre, reenganchar su vida al amor).

 

  • Un padre que se da cuenta de la reaparición de su hijo y corre a su encuentro (no para condenar, sino para acoger, rescatar y restaurar).

 

  • Un hijo que no quiere entrar (que se niega a alegrarse con la transformación – recuperación) de su hermano (de su prójimo).

 

3. Toda la parábola pretende ser una respuesta a la crítica que los fariseos y escribas hacen a Jesús: "Ese acoge a los pecadores y come con ellos.".

 

4. Notemos que, nuevamente, aparece el tema de la comida, de la fiesta. La Eucaristía es una fiesta, una comida sacramental en la que todos los que participan deben comprometerse con la acogida, el perdón, la solidaridad, la alegría de la conversión. Recordemos que el hijo llega a una situación límite: hubo hambre y deseaba comer las algarrobas que daban a los cerdos   y pasa a una nueva situación: el padre manda “matar el novillo engordado, y celebrar una fiesta. Este banquete es el símbolo de lo que Dios quiere vivir con nosotros y del proceso de humanización al que estamos llamados.

 

5. Se resalta el contraste entre la actitud del Padre (frente a su hijo miserable, pero arrepentido) y la actitud del hermano mayor (insensible ante la situación y el proceso de su hermano y además, centrado en su propio resentimiento).

 

6. Clave, el arrepentimiento sincero y la conciencia de no merecimiento del ‘pecador arrepentido’: “…ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”.

 

7. Fijémonos en el amor desbordante del Padre: no está interesado en tener jornaleros, sino hijos: “Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies”.  En este mundo hay mucha gente interesada en tener esclavos, en aprovecharse de otros… ¿Qué tal si contemplamos al Padre?

 

8. Hijo mayor es un problema: es posible cumplir a raja tabla todas las responsabilidades, pero sin amor. ¿De qué nos serviría una religión del cumplimiento, pero sin amor?  

 

 

Terminemos nuestra reflexión orando con el…

 

 

Salmo 34

Gustad y ved qué bueno es el Señor.

 

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

 

Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. R.

 

Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha y lo salva de sus angustias. R.

 


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