En Defensa de la Fe


Segundo Domingo después de la Pascua

Este Segundo Domingo después de la Pascua se llama "del Buen Pastor". San Pedro, a quien Jesús resucitado constituyó cabeza y Pastor de su Iglesia, nos dice en la Epístola, que Cristo es el Pastor de las almas, que eran a modo de ovejas descarriadas, por las cuales Él vino a dar su vida y a reunirlas en un aprisco en torno suyo.

El Evangelio nos trae la parábola del Buen Pastor que defiende a sus ovejas contra las incursiones del lobo y las libra de la muerte. Anuncia asimismo que los paganos vendrán a unirse con los judíos de la Ley Antigua, para no formar sino una Iglesia, un solo rebaño y un solo Pastor.


Jesús los reconocía por ovejas suyas; y, lo mismo que los discípulos de Emaús, estas reconocen a su vez que Cristo ha resucitado; y levantando hacia Él los ojos, le manifiestan su agradecimiento por tan inefable dignación.

Apretémonos todos junto al divino Pastor de nuestras almas, escondido en el Sacramento.

Podemos con razón decir a Jesús resucitado aquello del salmista: "¡Oh Jesús! Nosotros los cristianos, somos tu pueblo y las ovejas de tu manada". Y Tú eres nuestro Pastor que resucitaste y moriste por tu rebaño. ¿Qué pastor hace lo que Tú hiciste por tus ovejas, que no contento con apacentarlas por los parajes más amenos y buscarlas cuando se extravían, y cargarlas sobre tus hombros, vertiste toda tu Sangre por rescatarlas de las garras del lobo carnicero? Pero ni eso te bastó. Otros pastores viven de la leche y de la carne de sus ovejas y se visten de sus lanas. Tú en cambio nos das en alimento tu propia Carne y Sangre como vehículos de tu misma divinidad, y nos revistes con tu santidad y justicia. Pues ¿qué pastor alimentó a sus ovejas con su propia sangre? Y, sin embargo, esto lo hiciste Tú, "Príncipe de los pastores" y "Pastor magno de tus ovejas". Viniste al mundo, no para matarlas y perderlas, sino para que tengan vida y vida sobreabundante. Por eso sales hoy a las calles a buscar en las casas a tus ovejitas enfermas que no pudieron venir a recibirte. ¡Resucitó nuestro Buen Pastor y juntamente con Él resucitamos nosotros! "Pues si el Señor me pastorea nada me faltará", puede decir a boca llena el alma cristiana con el salmista. "Aun cuando anduviere envuelto en sombras de muerte, no temeré, porque Él está conmigo y me ha preparado una regalada mesa, y su misericordia me seguirá todos los días de mi vida, hasta que llegue a morar con Él en el día largo de la eternidad".

(Tomado del "Misal Diario y Vesperal" por Dom Gaspar Lefèbvre, O.S.B.)



Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor sacrifica su vida por sus ovejas. Yo soy el Buen Pastor y conozco mis ovejas y las ovejas mías me conocen a Mí. Así como el Padre me conoce a Mí así Yo conozco al Padre y doy mi vida por mis ovejas.Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor sacrifica su vida por sus ovejas. Yo soy el Buen Pastor y conozco mis ovejas y las ovejas mías me conocen a Mí. Así como el Padre me conoce a Mí así Yo conozco al Padre y doy mi vida por mis ovejas.




Veamos las dos lecturas de la Palabra de Dios, para este Segundo Domingo después de la Pascua:


Epístola del Apóstol San Pedro (1, 2, 21-25)

Carísimos: Cristo también padeció por nosotros, dándonos ejemplo para que sigáis sus huellas. Él no cometió pecado alguno, ni se halló engaño en su lengua. Él cuando le maldecían no maldecía; cuando le atormentaban no amenazaba; antes bien, se ponía en manos de aquel (Pilatos), que le sentenciaba injustamente. Él llevó la pena de nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, muertos a los pecados, vivamos a la justicia. Y por sus llagas fuisteis sanados. Andabais como ovejas descarriadas; más ahora os habéis convertido al Pastor y Obispo de vuestras almas.



Evangelio según San Juan (10, 11-16)

En aquel tiempo dijo Jesús a los fariseos: Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor sacrifica su vida por sus ovejas. Pero el mercenario, el que no es propio Pastor, como no son suyas las ovejas, en viendo venir al lobo, desampara las ovejas y huye; y el lobo las arrebata y dispersa el rebaño. El mercenario huye porque es asalariado y no tiene interés en las ovejas. Yo soy el Buen Pastor y conozco mis ovejas y las ovejas mías me conocen a Mí. Así como el Padre me conoce a Mí así Yo conozco al Padre y doy mi vida por mis ovejas. Tengo también otras ovejas que no son de este aprisco, las cuales debo Yo recoger; y oirán mi voz y se hará un solo rebaño y un solo Pastor.



Aprovechemos las valiosas enseñanzas que Monseñor Fernando Altamira nos comparte a continuación, con ocasión del Segundo Domingo después de la Pascua:


Ésta es la victoria que vence al mundo: Nuestra Fe - parte 2




Luchar por la causa de Dios--Parte I ✠ La Vocación Sacerdotal




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