En Defensa de la Fe


Primer Domingo de Cuaresma

En el Primer Domingo de Cuaresma la Iglesia nos recuerda el significado de este período litúrgico tan importante.


La Cuaresma es un tiempo donde debemos intensificar tres prácticas esenciales: la oración, el ayuno o penitencia y la limosna. Estas son disciplinas penitenciales que Dios Nuestro Señor Jesucristo nos transmitió en el Sermón de la Montaña.


La Cuaresma es un tiempo donde debemos intensificar tres prácticas esenciales: la oración, el ayuno y la limosna. Estas son disciplinas penitenciales que Dios Nuestro Señor Jesucristo nos transmitió en el Sermón de la Montaña.La Cuaresma es un tiempo donde debemos intensificar tres prácticas esenciales: la oración, el ayuno y la limosna. Estas son disciplinas penitenciales que Dios Nuestro Señor Jesucristo nos transmitió en el Sermón de la Montaña.




Oración

La oración nos conecta con Dios y se constituye en un fundamento de nuestra transformación espiritual. En Cuaresma en particular, aprovechemos para reflexionar sobre las Escrituras, ir a la Santa Misa con especial fervor y recibir el Sacramento de la Confesión. La oración nos ayuda a purificar nuestro corazón, fortaleciéndonos ante las adversidades espirituales.



Ayuno o Penitencia

El ayuno parte de la privación de alimentos y líquidos en las proporciones que acostumbramos. Por otra parte, la Iglesia nos invita a ir más allá; implica buscar despojarnos del egoísmo, la vanidad, la soberbia, los chismes y otros deseos descontrolados. Un ejemplo de un tipo adicional de ayuno consiste en reducir el consumo de entretenimiento televisivo, actividades recreativas u otras distracciones que fomenten la frivolidad. Siguiendo el ejemplo de Dios Nuestro Señor Jesucristo, la disciplina del ayuno nos debe ayudar a controlar nuestros impulsos, fortalecer nuestra determinación y empatizar con quienes sufren carencias.



Limosna

La caridad no se reduce únicamente a entregar ayuda material a los desfavorecidos; representa compartir con amor y desprendimiento, no solamente nuestros excedentes. Incluye brindar apoyo, instruir al ignorante, orientar sabiamente, compartir momentos felices, otorgar el perdón y estar dispuestos a entregarnos completamente. Según las palabras de San Agustín: "Si posees compasión en tu corazón, aunque no tengas nada material para ofrecer, Dios recibe tu caridad (tu limosna)".



Aprovechemos las valiosas enseñanzas que tanto Monseñor Fernando Altamira como el Padre Pío Vásquez nos comparten a continuación, con ocasión del Primer Domingo de Cuaresma:



Velad y orad: las Tentaciones




El Dogma de la Infalibilidad




Una Cuaresma de mayores exigencias




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