En esta Fiesta de la Anunciación de la Santísima Virgen María o de la Encarnación de Dios, celebramos el hecho supremo de que Dios toma su Naturaleza Humana, su carne humana, un día como hoy.
¡La Encarnación de Dios, de Dios Nuestro Señor Jesucristo y la gran honra que representa para Su Madre!… Eso es la Anunciación a María Santísima.
Con la Anunciación a la Santísima Virgen y el Sí que ella dio, se produce la Encarnación del Hijo de Dios; Dios se hace carne en Nuestro Señor Jesucristo y empieza así la obra de la Redención.Aprovechemos a continuación las reflexiones tomadas de la homilía de Monseñor Fernando Altamira con ocasión de la Fiesta de la Anunciación de la Santísima Virgen María:
<<Con respecto a la Fiesta de la Anunciación de la Santísima Virgen María mencionemos tres puntos.
El primero: ¿cómo son las cosas de Dios? Que algo tan trascendental, absolutamente único y de tal importancia, en las profecías de la Biblia se encuentre en un solo lugar. Esta es la profecía que pone la Santa Iglesia Católica para la Misa de hoy. Es la profecía de Isaías (7, 10-15): “Sabed que una Virgen concebirá (“una Virgen”: permaneciendo virgen antes, durante y después del parto…concibió siendo virgen y se mantuvo virgen) y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel (que quiere decir, Dios con nosotros. Emmanuel es uno de los nombres de Cristo)”.
¡Un hecho tan trascendental y una sola alusión profética en la Biblia! Esto también nos enseña que a veces hechos grandiosos que están preanunciados en las profecías, no necesitan tener varias alusiones al respecto. Basta una sola.
Derivado de ello, con ese “Hágase en mí según tu Palabra, el “Fiat” (en latín): Háganse las palabras del ángel; y la Virgen responde: “hágase”, aceptando lo que Dios dispone.
A partir de allí empieza a estar encarnada la Segunda Persona de la Santísima
Trinidad y a ella le caben desde ese momento todas las alabanzas (curiosamente para ella a partir de ese momento y no en el hecho más importante de la vida de Cristo que es Su Sacrificio en la Cruz, con el cual nos da la Redención).
Pero aún en el comienzo, en la Encarnación, que es muy importante también, ya están insertas desde el comienzo, las funciones de María Santísima, representadas en dos títulos que la falsa Iglesia moderna (que padecemos hoy en día con esta crisis que sufrimos los católicos) ha atacado:
La Santísima Virgen ha sido atacada, a través de una declaración aprobada por León XIV, con respecto a su título de “Corredentora” (redentora junto con su Hijo). Ella es corredentora. Y también fue atacada con respecto a su título de “Mediadora de todas las gracias”.
Pareciera peor el ataque contra este segundo título, o diríamos más patente: ¡Qué barbaridad atacar a la Virgen con respecto a este segundo título! Porque en el Misal, desde 1920 aproximadamente existe una Misa de “María mediadora de todas las gracias”. Recordemos que es absolutamente infalible cuando un verdadero Papa dispone que exista una Misa; que un verdadero Papa no puede llevar a la Iglesia Católica a rezar algo malo o algo falso.
La Virgen es absolutamente mediadora de todas las gracias, y esta falsa iglesia moderna, y estos falsos papas modernos, y este argentino desastroso (porque es desastroso) Víctor Fernández fueron los que impulsaron tal declaración en contra de la Santísima Virgen.
Es inconcebible que este falso cardenal (Víctor Fernández) ataque el título de “Corredentora” y ataque el título de “Mediadora de todas las gracias”.
Entonces, un buen católico, como decía San Ignacio de Loyola, tiene que oponerse diametralmente.
Esta falsa iglesia que padecemos, ataca la Virgen; pero yo la defiendo con más ahínco, con más fuerza. ¡La Virgen sí es “Corredentora”! y ¡la Virgen sí es “Mediadora de todas las gracias”!
Un segundo punto que quiero resaltar: ¡Cómo son las cosas de Dios! Por un lado, ¡la Virgen y su concepción absolutamente virginal y milagrosa! ¡Y los milagros de Dios se suceden uno tras otro! Porque en el mismo evangelio de hoy, su pariente, Santa Isabel, ¡concibe en su vejez! Y concibe nada menos que a San Juan Bautista.
Miren qué contraria esa realidad tristísima que vivimos por ejemplo en Colombia. Yo siempre lo digo: Colombia guarda más catolicismo, pero en algunos puntos está peor que mi país (Argentina), que no es poco de decir. Lo he dicho varias veces en el tema de no tener niños: Colombia es peor. Mi país está mal, pero Colombia está peor. Y eso es mucho decir.
Imagínense que una dama anciana quede esperando. ¿Qué le dirían en Colombia? Desde el primero hasta el último colombiano le diría que aborte. Qué barbaridad. Este país ha tenido hombres que impulsan el mal: la anticoncepción, la planificación, la homosexualidad, el aborto, etcétera, etcétera, etcétera.
Entonces, toda una defensa en contra de tanta maldad es esta escena de la Anunciación y la Concepción del Niño Dios. ¿Por qué? Porque al mismo tiempo se le habla a María Santísima del milagro de que su pariente anciana también está esperando.
Y uno tiene que ser orgullosísimo y estar contentísimo de su catolicismo y de ser católico,
porque la Iglesia Católica tiene ejemplos para todos. En este caso, porque la prima de la Santísima Virgen María, Santa Isabel, la mamá de San Juan Bautista era anciana. No se sabe la edad, pero era anciana.
La Iglesia Católica tiene ejemplos para todo, para todo: la mamá de San Camilo de
Lelis era también anciana. En el Breviario que rezamos los sacerdotes, la historia oficial en latín de San Camilo de Lelis, dice: "Su mamá lo concibió siendo sexagenaria (significa que había pasado los 60)". ¿Se imaginan una dama de más de sesenta años esperando un niño? Y concibió un niño santo.
En cambio, ¡el desastre de Colombia! ¿Qué le hubieran dicho a una dama en esa situación? Imagínense: ¡Una dama que pasó de los 60 y que quedó esperando; y nació San Camilo de Lelis!
Los católicos tenemos ejemplo para todo y la Fiesta de la Anunciación de la Santísima Virgen María tiene que ser una bofetada (y así me tengo que sentir yo como católico... Lo malo sí se puede maldecir) para la anticoncepción y la planificación… que arruinan la santidad de los matrimonios y nos privan de los niños que son lo más parecido a los ángeles que tenemos en la Tierra.
Y el último punto, absolutamente relacionado con la fiesta de hoy: Cristo es Dios. Cristo es Dios. Hasta la muerte tenemos que proclamarlo. Cristo es Dios. Y la Anunciación es la Encarnación de Dios en la Tierra.
Porque ya saben: en ese cumplimiento de las profecías finales… en estos tiempos que parecen finales, un punto clave va a ser mantenerse (solamente con la gracia de Dios) afirmando la verdad y el hecho de que Cristo es Dios.
Y como Cristo es Dios, la única religión verdadera es el catolicismo. Cristo es Dios. Y en los tiempos finales va a haber persecución a muerte para los que sigan defendiendo la verdad y el hecho de que Cristo es Dios.
Por eso le pidamos a Dios y a María Santísima que nos den la gracias si nos toca afrontar un trance así, solamente con su gracia; que seamos capaces de dar la vida si hace falta. Pero Cristo es Dios y su Madre es la Madre de Dios, y de ahí se deriva todo.
Ave María purísima>>
Te invito a continuación a que escuches a Monseñor Altamira en la homilía completa con ocasión de la Fiesta de la Anunciación de la Santísima Virgen María:
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