En Defensa de la Fe


El Esplendor de la Santa Misa

«La Santa Misa es la más excelsa oración que existe. Es el Sacrificio ofrecido por Nuestro Señor en la Cruz, renovado todos los días en Altar. Si deseas escuchar la Misa como debe ser escuchada, tienes que seguir con los ojos, con el corazón y con la boca todo lo que ocurre en el Altar. Además, tienes que rezar con el sacerdote las santas palabras pronunciadas por él en nombre de Cristo y que Cristo pronuncia a través de él. Tienes que asociar tu corazón con los santos sentimientos contenidos en estas palabras, y de ese modo debes de seguir todo lo que ocurre en el Altar. Cuando te portas así, has rezado la Santa Misa.>>


<<Tú no rezas en la Santa Misa; tú rezas la Santa Misa.>>


Su Santidad, el Papa San Pío X



La Santa Misa es la más excelsa oración que existe. Es el Sacrificio ofrecido por Nuestro Señor en la Cruz, renovado todos los días en AltarLa Santa Misa es la más excelsa oración que existe. Es el Sacrificio ofrecido por Nuestro Señor en la Cruz, renovado todos los días en Altar. Si deseas escuchar la Misa como debe ser escuchada, tienes que seguir con los ojos, con el corazón y con la boca todo lo que ocurre en el Altar. Además, tienes que rezar con el sacerdote las santas palabras pronunciadas por él en nombre de Cristo y que Cristo pronuncia a través de él. Tienes que asociar tu corazón con los santos sentimientos contenidos en estas palabras, y de ese modo debes de seguir todo lo que ocurre en el Altar. Cuando te portas así, has rezado la Santa Misa.




1-El esplendor de la Santa Misa: la Misa y el Calvario son una misma cosa. La presencia real de Dios

ORACIÓN ANTES DE LA SANTA MISA


Padre eterno, me uno con las intenciones y afectos de Nuestra Señora de los Dolores en el Calvario, y ofrezco a Ti el Sacrificio de sí mismo que te ofreció tu Hijo amado en la Cruz, que se renueva ahora en este santo Altar. Yo lo ofrezco en el nombre de toda la humanidad, con todas las Misas que ahora se ofrecen, y todas las que se ofrecerán alrededor del mundo en este día, para estos fines:


Adoración - Para adorarte y rendirte el honor debido, confesando tu dominio supremo sobre todas las cosas, y la absoluta dependencia de todo en Ti, quien eres nuestro único y último Fin.


Acción de Gracias - Para agradecerte por los beneficios sin número que hemos recibido.


Reparación - Para aplacar tu justicia, provocada contra nosotros por tantos pecados, y para hacer satisfacción por ellos.


Petición - Para implorar tu gracia para mí, para tu Santa Iglesia, para todos los afligidos y los que sufren, para los pobres pecadores, para todo el mundo, y para las benditas almas del Purgatorio. Amén.



2-El Sacerdote se prepara recordando con cada oración y cada gesto la pureza interior que debe tener

“Señor, da pureza a mis manos, para que pueda serviros sin mancha alguna corporal, ni espiritual”.



3-Cada prenda del Sacerdote, para la Santa Misa, tiene un sentido espiritual y una oración propia

Estas son las prendas con las cuales se reviste el Sacerdote:


El AMITO – La pureza de pensamiento: “Pon Señor sobre mi cabeza, la defensa de mi Salvación, para que pueda luchar victorioso contra los embates del demonio”.


El ALBA – La santidad y la inocencia: “Blanquea, Señor, y limpia mi corazón para que purificado con la Sangre del Cordero, disfrute de los gozos eternos”.


El CÍNGULO – La castidad: “Cíñeme Señor con el cíngulo de la Pureza, y extingue en mi cuerpo el fuego de la sensualidad, para que permanezca siempre en mí, la virtud de la continencia y de la castidad”.


El MANÍPULO – Desterrar el temor al trabajo para engendrar el amor a las obras de Dios: “Concede, oh Dios, que merezca llevar el manípulo del llanto y del dolor, con la alegría de recibir la recompensa de mi trabajo”.


La ESTOLA – Signo de la autoridad y dignidad del sacerdote: “Devuélveme Señor la insignia de la inmortalidad, que perdí en la prevaricación de los primeros padres, y, aunque indigno me acerco a Tu Santo Misterio, haz que merezca, no obstante, el gozo eterno”.


La CASULLA – Signo de la Caridad de Cristo, signo del Suave Yugo de Nuestro Señor Jesucristo: “Señor, que dijiste: <<Mi Yugo es suave y Mi Carga ligera>>, haz que de tal modo sepa yo llevarlo para alcanzar tu favor. Amén”.



4-Las dos partes de la Santa Misa: La Misa de los Catecúmenos (o AnteMisa) y la Misa de los fieles

Históricamente la Santa Misa se divide en la Misa de los Catecúmenos (también llamada Antemisa) y la Misa de los Fieles.


La Misa de los Catecúmenos va desde las Oraciones al Pie del Altar hasta el Credo.


La Misa de los Fieles va desde el inicio del Ofertorio hasta el Último Evangelio.



5-Comienza la AnteMisa: Debemos purificarnos antes de acercarnos a Dios, y lo hacemos con humildad

Luego de la purificación, comienza la Antemisa con las Oraciones al Pie del Altar.


MISA DE LOS CATECUMENOS

El Sacerdote, inclinándose al pie del altar, empieza el Santo Sacrificio,





IN NÓMINE PATRIS, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.

S. Introíbo ad altáre Dei.

A. Ad Deum qui lætíficat juventútem meam.


Júdica Me-Salmo 42

(El salmo Júdica me se omite en las misas de difuntos y del Tiempo de Pasión)

(El ayudante responde al sacerdote. En las misas dialogadas responde toda la asamblea arrodillada)

El sacerdote juntando las manos, dice:

JÚDICA ME, Deus, et discérne causam meam de gente non sancta: ab hómine iníquo, et dolóso érue me.

A. Quia tu es, Deus, fortitúdo mea: / quare me repulísti, / et quare tristis incédo, / dum afflígit me inimícus?

S. Emítte lucem tuam, et veritátem tuam: ipsa me deduxérunt, et adduxérunt in montem sanctum tuum, et in tabernácula tua.






A. Et introíbo ad altáre Dei: / ad Deum qui lætíficat juventútem meam.

S. Confitébor tibi in cíthara, Deus, Deus meus: quare tristis es, ánima mea, et quare contúrbas me?

A. Spera in Deo, / quóniam adhuc confitébor illi: salutáre vultus mei, / et Deus meus.

S. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.

A. Sicut erat in princípio et nunc, et semper, / et in sæcula sæculórum. Amen.

MISA DE LOS CATECUMENOS

SE ARRODILLAN*

( indica que el sacerdote hace la señal de la cruz. Durante la misa hace la señal de la cruz 52 veces, señal del sacrificio cruento de la Cruz representado y renovado en la Misa).

(En las misas dialogadas podemos unirnos al ayudante al hacer las respuestas).

En el nombre del Padre, y del Hijo,  y del Espíritu Santo. Amén.

Sacerdote: Subiré al altar de Dios.

Ayudante: Al Dios que es la alegría de mi juventud.


Salmo 42—Júdica Me





JÚZGAME tú, ¡oh Dios!, y defiende mi causa de la gente malvada; líbrame del hombre inicuo y engañador.

A. Pues eres, ¡oh Dios!, mi fortaleza, ¿por qué me has desechado, y por qué he de andar triste mientras me aflige el enemigo?

S. Envíame tu luz y tu verdad; éstas me guiarán y conducirán a tu santa morada y a tus tabernáculos.


(Aquí el sacerdote nos recuerda el significado del altar y de la Misa).

(* En el texto de la Misa ordinaria y la solemne, se dan de esta manera las instrucciones para que el pueblo se arrodille, se ponga de pie, o se siente).

A. Y subiré al altar de Dios; al Dios que es la alegría de mi juventud.

S. Te cantaré al son de la cítara, ioh Dios mío! ¿Por qué estás triste, alma mía, y por qué gimes dentro de mí?

A. Espera en Dios, pues he de alabarle más todavía, a él, que es mi Salvador y mi Dios.

S. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

A. Como era en un principio, ahora, y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.



6-Enseguida elevamos súplicas a Dios, para luego escucharlo a Él, hablándonos a través de Su Palabra

La Misa de los Catecúmenos se puede resumir en “LA PALABRA”: la palabra humana que se dirige a Dios y la Palabra de Dios que se dirige, instruyendo, al Hombre. Resumiendo la Antemisa: yo “REZO y ESCUCHO”.



7-Con las oraciones al pie del Altar, le suplicamos a Dios que nos purifique de los pecados veniales

¿Qué es la “PALABRA HUMANA” que dirigimos a Dios?

Las Oraciones al pie del Altar. “REZAR”: Limpiar el polvo de los pecados veniales.



S. Introíbo ad altáre Dei.

A. Ad Deum qui lætíficat juventútem meam.


Señalándose con la señal de la cruz, dice:

S. Adjutórium nostrum in nómine Dómini.

A. Qui fecit cælum et terram.





Juntando las manos e inclinándose humildemente, el sacerdote reza el Confíteor:

S. Confíteor Deo omnipoténti, etc. (como abajo)

A. Misereátur tui omnípotens Deus, / et dimíssis peccátis tuis, / perdúcat te ad vitam ætérnam.

S. Amen.


Los ayudantes rezan ahora:

CONFITEOR DEO OMNIPOTÉNTI, / beátæ Maríæ semper Vírgini, / beáto Michaéli Archángelo, / beáto Joanni Baptístæ, / sanctis Apóstolis Petro et Paulo, / ómnibus Sanctis, et tibi, Pater: / quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et ópere: (aquí se golpea el pecho tres veces) / mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. / Ídeo precor beátam Maríam semper Vírginem, / beátum Michaélem Archángelum, / beátum Joánnem Baptístam, / sanctos Apóstolos Petrum et Paulum, / omnes Sanctos, et te, Pater, / oráre pro me ad Dóminum Deum nostrum.


Entonces el sacerdote, con las manos unidas, da la absolución, diciendo:

S. Misereátur vestri omnípotens Deus, et dimíssis peccátis vestris, perdúcat vos ad vitam ætérnam.

A. Amen.






S. Indulgéntiam, absolutiónem, et remissiónem peccatórum nostrórum tríbuat nobis omnípotens et miséricors Dóminus

A. Amen.


Inclina su cabeza y continúa:

S.Deus, tu convérsus vivificábis nos.

A. Et plebs tua lætábitur in te.

S. Osténde nobis, Dómine, misericórdia tuam.

A. Et salutáre tuum da nobis.

S. Dómine, exáudi oratiónem meam.

A. Et clamor meus ad te véniat.

S. Dóminus vobíscum.

A. Et cum spíritu tuo.


S. Orémus.


Primero extendiendo y luego uniendo sus manos, el sacerdote dice en voz alta Orémus; entonces, subiendo al altar, dice en secreto:




AUFER a nobis, quæsumus, Dómine, in-iquitátes nostras: ut ad Sancta sanctórum puris mereámur méntibus introíre. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.


Besa el sacerdote el centro del altar, donde están encerradas las reliquias de los santos, diciendo,

ORÁMUS TE, Dómine, per mérita Sanctórum tuórum, quorum relíquiæ hic sunt, et ómnium Sanctórum: ut indulgére dignéris ómnia peccáta mea. Amen.

S. Subiré al altar de Dios.

A. Al Dios que es la alegría de mi juventud.



S. Nuestro auxilio está en el Señor.

A. Que hizo el cielo y la tierra.

(Tenemos que purificarnos antes de acercarnos a Dios; el sacerdote hace una admisión pública, tomando como testigos suyos la Iglesia triunfante y militante y todos los fieles presentes).

(Todos se acusan de haber pecado. Purifican nuestras almas la misericordia de Dios, la intercesión de los santos y la absolución de la Iglesia).


S. Yo pecador, me confieso... (como abajo)

A. Dios todopoderoso tenga misericordia de ti, y perdonados tus pecados, te lleve a la vida eterna.

S. Amén.



Yo, pecador, me confieso a Dios todopoderoso, a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado san Miguel arcángel, al bienaventurado san Juan Bautista, a los santos apóstoles Pedro y Pablo, a todos los santos, y a ti, Padre, que pequé gravemente con el pensamiento, palabra y obra; (aquí se golpea el pecho tres veces) por mi culpa, por mi culpa, por mi gravísima culpa. Por tanto, ruego a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado san Miguel arcángel, al bienaventurado san Juan Bautista, a los santos apóstoles Pedro y Pablo, a todos los santos, y a ti, Padre, que roguéis por mí a Dios nuestro Señor.


S. Dios todopoderoso se apiade de vosotros y, perdonados vuestros pecados, os lleve a la vida eterna.


A. Amén.


Todos se hacen la señal de la cruz mientras el sacerdote da la absolución.

(La palabra "Amén" dada en respuesta a esta y a las otras oraciones, indica que todos los asistentes suscriban a las peticiones contenidas en las oraciones del sacerdote).

S. El Señor omnipotente y misericordioso nos conceda el perdón, la absolución y la remisión de nuestros pecados.

A. Amén.



S. ¡Oh Dios!, volviéndote a nosotros, nos darás la vida.

A.Y tu pueblo se regocijará en ti.

S. Muéstranos, Señor, tu misericordia.

A.Y danos tu Salvador.

S. Escucha, Señor, mi oración.

A. Y llegue hasta ti mi clamor.

S. El Señor sea con vosotros.

A. Y con tu espíritu.


S. Oremos.


(Sube al altar el sacerdote penetrado del sentimiento de Dios y de la grandeza de los santos misterios que va a celebrar).

(La Iglesia de los primeros siglos celebraba la misa junto a la tumba de los mártires, para asociar así su sacrificio al del Salvador).


TE suplicamos, Señor, borres nuestras iniquidades para que merezcamos entrar con pureza de corazón en el Santo de los santos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.




TE rogamos, Señor, por los méritos de tus santos, cuyas reliquias yacen aquí, y por los de todos los santos, que te dignes perdonarme todos mis pecados. Amén.



8-Nos purificamos, alabamos a la Santísima Trinidad, presentamos los deseos para esta celebración

Nos limpiamos “el polvo” de los pecados veniales, llamamos a Dios, anhelamos Su Misericordia con el Kýrie Eléison, alabamos y damos a Gloria a Dios…


Se dirige el sacerdote al misal, que se hallará en el lado derecho del altar. Al comenzar el Introito se hace la señal de la cruz.




INTROITO Tobías 12.6

Benedícta sit sancta Trínitas, atque indivísa únitas: confitébimur ei, quia fecit nobíscum misericórdi suam. Dómine Dóminus noster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa terra!

Glória Patri, et Filio, et Spirítui Sancto. Sicut era princípio, et nunc, et semper: et in sæcula sæculórum. Amen.

Benedícta sit sancta Trínitas, atque indivísa únitas: confitébimur ei, quia fecit nobíscum misericórdiam suam.


El sacerdote vuelve al centro del altar.

KÝRIE, eléison.

A. Kýrie, eléison.

S. Kýrie, eléison.

A. Christe, eléison.

S. Christe, eléison.

A. Christe, eléison.

S. Kýrie, eléison.

A. Kýrie, eléison.

S. Kýrie, eléison.




Cuando se reza el Gloria, el sacerdote extiende y luego junta sus manos, se inclina ligeramente, y reza:

(Se omite el Gloria cuando las vestiduras del sacerdote son de color negro o violeta: Cuaresma, Adviento, o en misas para los difuntos.)






GLÓRIA IN EXCÉLSIS DEO, / et in terra pax homínibus / bonæ voluntátis. / Laudámus te. / Benedícimus te. / Adorámus te. / Glorificámus te. / Grátias ágimus tibi / propter magnam glóriam tuam. / Dómine Deus, / Rex cæléstis, / Deus Pater omnípotens. / Dómine Fili unigénite, / Jesu Christe. / Dómine Deus, / Agnus Dei, / Fílius Patris. / Qui tollis peccáta mundi, / miserére nobis. / Qui tollis peccáta mundi, / súscipe deprecatiónem nostram. / Qui sedes ad déxteram Patris, / miserére nobis. / Quóniam tu solus Sanctus. / Tu solus Dóminus. / Tu solus Altíssimus, Jesu Christe. / Cum Sancto Spíritu, /in glória Dei Patris / Amen


Besa al altar, vuelve a la congregación, y dice:


S. Dóminus vobíscum.

A. Et cum spíritu tuo.

(Las Oraciones Propias de la Misa - Introito, Colectas, Epístola, Gradual, Evangelio, Ofertorio, Secretas, Comunión, y Poscomuniones - son las que cambian, porque son específicas a un Domingo o Fiesta. Los Propios que se usan como ejemplos en este Misalito son los de la Fiesta de la Santísima Trinidad).


INTROITO (Propio)

Bendita sea la Trinidad santa y la indivisible unidad; la alabaremos porque usó con nosotros de su misericordia. Señor, Señor nuestro, ¡cuán admirable es tu nombre en toda la tierra!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora, y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Bendita sea la Trinidad santa y la indivisible unidad; la alabaremos porque usó con nosotros de su misericordia.



KYRIE

¡SEÑOR, misericordia!

A. ¡Señor, misericordia!

S. ¡Señor, misericordia!

A. ¡Cristo, misericordia!

S. ¡Cristo, misericordia!

A. ¡Cristo, misericordia!

S. ¡Señor, misericordia!

A. ¡Señor, misericordia!

S. ¡Señor, misericordia!


SE PONEN DE PIE (Missa Solemne)

(El Gloria es el máximo cántico de alabanza de la Iglesia. Rinde honor, gloria, y acción de gracias a la Santísima Trinidad).

(La ceremonia del Dominus vobiscum que se repite varias veces durante la Santa Misa, demuestra cuan íntimamente unidos deben estar los fieles y el sacerdote en el ofrecimiento del Sacrificio).



Gloria

GLORIA a Dios en las alturas. Y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad. Te alabamos. Te bendecimos. Te adoramos. Te glorificamos. Gracias te damos por tu inmensa gloria, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre omnipotente. Señor, Hijo unigénito, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre: Tú que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros. Tú que quitas los pecados del mundo, recibe nuestras súplicas. Tú que estás sentado a la diestra del Padre, ten misericordia de nosotros. Porque tú solo eres Santo, tú solo Señor, tú solo Altísimo, ¡oh Jesucristo!, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.





S. El Señor sea con vosotros.

A. Y con tu espíritu.




9-Suplicamos misericordia a la Santísima Trinidad, le damos Gloria y elevamos nuestras peticiones

Hacemos petición en la ORACIÓN COLECTA. El sacerdote reúne las peticiones de los fieles.



El sacerdote vueIve al misal, diciendo Orémus, y empieza la Colecta.


S. Orémus.


COLECTA(S)

Omnípotens sempitérne Deus, qui dedísti fámulis tuis in confessióne veræ fídei, ætérna Trinitátis glóriam agnóscere, et in poténtia majestátis adoráre unitátem: quæsumus; ut ejúsdem fídei firmitáte, ab ómnibus semper muniámur advérsis. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Filium tuum, qui tecum vivit et regnat, in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum.

A. Amen.


(En la colecta resume el sacerdote, con el fin de presentarlas a Dios, las aspiraciones y los deseos que sugieren el misterio o la fiesta que se celebra).

S. Oremos.


COLECTA(S) (Propio)

¡Oh Dios todopoderoso y eterno!, que con la luz de la verdadera fe has dado a tus siervos conocer la gloria de la Trinidad eterna, y adorar la Unidad en el poder de tu majestad; haz, te suplicamos, que, por la firmeza de esa misma fe, seamos defendidos siempre de toda adversidad. Por Nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos.

A. Amén.

Hasta aquí llega nuestra palabra dirigida a Dios (nuestra oración a Dios).



10-Enseguida Dios nos instruye con Su Palabra

Luego de la palabra humana, dirigida a Dios, Dios se dirige a nosotros, instruyéndonos con Su Palabra (la Epístola, el Evangelio, la Homilía).








EPÍSTOLA Romanos 11, 33-36

Léctio Epistolæ beáti Pauli Apóstoli ad Romános.

O altitúdo divitiárum sapiéntiæ et sciéntiæ Dei: quam incomprehensibília sunt judícia ejus, et investigábiles viæ ejus! Quis enim cognóvit sensum Dómini? Aut quis consiliárius ejus fuit? Aut quis prior dedit illi, et retribuétur ei? Quóniam ex ipso, et per ipsum, et in ipso sunt ómnia: ipsi glória in sæcula. Amen.

A.Deo grátias.




GRADUAL

Benedíctus es, Dómine, qui intuéris abýssos, et sedes super Chérubim. Benedíctus es, Dómine, in firmaménto cæli, et laudábilis in sæcula.

Allelúia, allelúia. Benedíctus es, Dómine, Deus patrum nostrórum, et laudábilis in sæcula. Allelúia.


El Misal se muda al lado del evangelio (a la izquierda del Tabernáculo), mientras el sacerdote, inclinándose al centro del altar con las manos juntadas, dice:


MUNDA COR MEUM ac lábia mea, omnípotens Deus, qui lábia Isaíæ Prophétæ cálculo mundásti igníto: ita me tua grata miseratióne dignáre mundáre, ut sanctum Evangélium tuum digne váleam nuntiáre. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.


Jube Dómine benedícere.

Dóminus sit in corde meo, et in lábiis meis: ut digne et competénter annúntiem Evangélium suum. Amen.



(El evangelio se toma de uno de los cuatro evangelistas y es seleccionado por la lección útil que enseña).





EVANGELIO Mateo 28.18-20


Vuelto al libro al lado del evangelio en el altar, el sacerdote dice:


S. Dóminus vobíscum.

A. Et cum spíritu tuo.

S. Sequéntia sancti Evangélii secúndum

Matthæum.

A. Glória tibi, Dómine.

In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis: Data est mihi omnis potéstas in cælo, et in terra. Eúntes ergo docéte omnes gentes, baptizántes eos in nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti: docentes eos serváre ómnia quæcúmque mandávi vobis. Et ecce, ego vobíscum sum ómnibus diébus usque ad consummatiónem sæculi.

A. Laus tibi, Christe.


El sacerdote besa el libro y dice:


S. Per evangélica dicta, deleántur nostra delícta.



SE SIENTAN

Missa Solemne

(La epístola está frecuentemente tomada de las epístolas de los apóstoles. En el curso del año desarrollan todo un cuerpo de doctrina, que ha de sernos familiar).

EPÍSTOLA (Propio)

Lectura de la Epístola del bienaventurado apóstol Pablo a los Romanos.

¡Oh abismo de los tesoros, de la sabiduría y de la ciencia divina! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, e impenetrables sus caminos! ¿Quién ha conocido los designios del Señor? ¿Quién es su consejero? ¿Quién es el que dio a él primero, para ser recompensado? Todo es de él, y por él y para él. A él sea la gloria en los siglos. Amén.

A. A Dios gracias.


(El gradual, el aleluya y el tracto generalmente están tomados de los salmos).


GRADUAL (Propio)

Bendito eres, Señor, que miras los abismos, y estás sentado sobre los querubines. Bendito eres, Señor, en el firmamento del cielo, y loable por siempre.

Aleluya, aleluya. Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, y digno de alabanza por todos los siglos. Aleluya.



Munda Cor Meum

PURIFICA mi corazón y mis labios, joh Dios  todopoderoso!, como purificaste los labios del profeta Isaías con un carbón encendido; dígnate por tu bondad misericordiosa purificarme, de manera que pueda anunciar dignamente tu santo Evangelio. Por Cristo nuestro Señor. Amén.


Dame, Señor, tu bendición.

El Señor esté en mi corazón y en mis labios, para que anuncie digna y debidamente su Evangelio. Amén.


SE PONEN DE PIE.

Con el sacerdote nos hacemos la señal de la cruz en la frente, para señalar nuestra creencia en el evangelio; en los labios, para señalar que lo respetamos en nuestro hablar; y encima del corazón para señalar que lo amamos.

Es la costumbre que el sacerdote lea la epístola y el evangelio en el vernáculo antes de predicar la homilía.


EVANGELIO (Propio)




S. El Señor sea con vosotros.

A. Y con tu espíritu.

S. Continuación del santo Evangelio según San Mateo. (Mateo 28,18-20)

A. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos: Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, Enseñad a todas las gentes, y bautizadlas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu, y enseñadlas a observar todo cuanto os he mandado. Y mirad que yo estaré siempre con vosotros hasta la consumación de los siglos.


A. Alabanza a ti, Cristo.




S. Por las palabras de este evangelio sean borrados nuestros pecados.


SE SIENTAN


Homilía




11-Luego de haber orado a Dios y de haberlo escuchado en Su Palabra, proclamamos nuestra Fe (Credo)

Termina la Antemisa (“Hemos rezado a Dios y hemos escuchado a Dios”). Ahora proclamamos nuestra Fe, rezando el Credo.



El sacerdote vuelve al centro del altar.


(Se dice el Credo los domingos, las fiestas de la Santísima Virgen, de los apóstoles y evangelistas, y en otras fiestas principales).



CREDO IN UNUM DEUM, / Patrem omnipoténtem, / factórem cæli et terræ, / visibílium ómnium et invisibílium. / Et in unum Dóminum Jesum Christum, / Filium Dei unigénitum. / Et ex Patre natum / ante ómnia sæcula. / Deum de Deo, / lumen de lúmine, / Deum verum de Deo vero. / Génitum, non factum, / consubstantiálem Patri: / per quem ómnia facta sunt. / Qui propter nos hómines / et propter nostram salútem / descéndit de cælis. / (Aquí todos se arrodillan):



ET INCARNÁTUS EST DE SPÍRITU SANCTO / EX MARÍA VÍRGINE: / ET HOMO FACTUS EST. (Se ponen de pie)

Crucifixus étiam pro nobis: / sub Póntic Piláto / passus, et sepúltus est. / Et resurréxit tértia die, / secúndum Scriptúras. / Et ascéndit in cælum: / sedet ad déxteram Patris / Et íterum ventúrus est cum glória / judicáre vivos et mórtuos: / cujus regni non erit finis. /

Et in Spíritum Sanctum, / Dóminum et vivificántem: / qui ex Patre Filióque procédit. / Qui cum Patre, et Fílio / simul adorátur, et conglorificátur: / qui locútus est per Prophétas./ Et unam, sanctam, cathólicam / et apostólicam Ecclésiam. / Confíteor unum baptísma / in remissiónem peccatórum. / Et expécto resurrectiónem mortuórum. / Et vitam ventúri sæculi. /Amen.


Besa el altar y volviendo al pueblo, dice:

S. Dóminus vobíscum.

A. Et cum spíritu tuo.

S. Orémus

SE PONEN DE PIE

(El credo es nuestra profesión de fe pública y solemne. El Credo de Nicea se formuló en contra de errores en la Iglesia primitiva. Las doctrinas del credo entero tienen su fundamento por todas partes del Nuevo Testamento. También forma un resumen de la vida de Cristo).


Credo

CREO EN UN SOLO DIOS, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo unigénito de Dios. Nacido del Padre antes de todos los siglos. Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero.

Engendrado, no hecho, consubstancial al Padre, por quien se hicieron todas las cosas.

Quien por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó de los cielos. (Aquí todos se arrodillan)

Y TOMÓ CARNE, POR OBRA DEL ESPÍRITU SANTO, DE MARÍA VIRGEN, Y SE HIZO HOMBRE. (Se ponen de pie)

Crucificado también por nosotros, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, y fue sepultado. Y resucitó al tercer día, según las Escrituras. Y subió al cielo y está sentado a la diestra del Padre. Y otra vez ha de venir con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y vivificador, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo juntamente es adorado y glorificado, que habló por medio de los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Y espero la resurrección de los muertos. Y la vida del siglo venidero. Amén.



S. El Señor sea con vosotros.

A. Y con tu espíritu.

S. Oremos.




12-Comienza la segunda parte de la Santa Misa (Misa de los fieles) ¿En qué consiste?

La Misa de los fieles va desde el Ofertorio hasta el Último Evangelio, y tiene tres momentos:

  1. El Ofertorio: “Yo doy
  2. La Consagración: la renovación del Sacrificio de Nuestro Señor, no en el Calvario sino en el altar, y de manera incruenta.
  3. La Sagrada Comunión: “Yo recibo



13-Nos entregamos enteramente a Dios en el Ofertorio

En el Ofertorio, ofrecemos el pan y el vino. Estos representan nuestra naturaleza humana. En otras palabras, cuando ofrecemos el pan y el vino en la Santa Misa nos ofrecemos enteramente a Dios, nos entregamos a Dios. Debe ser una entrega sin reservas, sin condiciones, para que Dios haga en nosotros según Su Voluntad.



14-Señor, tómame para que se haga en mí según Tu Voluntad

El Ofertorio, nuestra ofrenda, nos debe recordar la entrega incondicional de la Santísima Virgen (el Fiat), el Sí que ella dio en la Anunciación, y por supuesto la entrega total de Nuestro Señor al Padre, en el Huerto de los Olivos.



MISA DE LOS FIELES

Ofertorio

Ofrecimiento de la Víctima: Dios Nuestro Señor Jesucristo

En el centro del altar, el sacerdote lee el verso del Ofertorio.





OFERTORIO

Benedíctus sit Deus Pater, unigenitúsque Dei Fílius, Sanctus quoque Spíritus: quia fecit nobíscum misericórdiam suam.

Se toca la campanilla una vez.

Toma la patena con la hostia, y la ofrece:




SÚSCIPE, SANCTE PATER, omnípotens ætérne Deus, hanc immaculátam hóstiam, quam ego indígnus fámulus tuus óffero tibi Deo meo vivo et vero, pro innumerabílibus peccátis, et offensiónibus, et negligéntiis meis, et pro ómnibus circumstántibus, sed et pro ómnibus fidélibus christiánis vivis atque defúnctis: ut mihi et illis profíciat ad salútem in vitam etérnam. Amen.


Haciendo la señal de la cruz con la patena, pone la hostia encima del corporal. Prepara el cáliz a la derecha del altar. Antes de ofrecer el cáliz, se echan al vino algunas gotas de agua. El sacerdote bendice el agua antes de que se mezcle, diciendo:


DEUS, qui humánæ substántiæ dignitátem mirabíliter condidísti et mirabílius reformásti: da nobis, per hujus aquæ et vini mystérium, ejus divinitátis esse consórtes, quia humanitátis nostræ fíeri dignátus est párticeps, Jesus Christus, Fílius tuus, Dóminus noster: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus: per ómnia sæcula sæculórum. Amen.

MISA DE LOS FIELES

Ofertorio

OFRECIMIENTO DE LA VÍCTIMA: DIOS NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

(Con el ofertorio se entra en la celebración del Sacrificio de la Cruz).

(Al ofrecer LA VÍCTIMA, bajo las especies aún no consagradas se prefigura a Dios Nuestro Señor Jesucristo, Víctima de La Cruz, en quien se han de convertir, el Cuerpo y Sangre de Dios cuando llegue el momento de la Consagración durante el Canon).


ANTÍFONA DEL OFERTORIO (PROPIO)

Bendito sea Dios Padre, y su unigénito Hijo, con el Espíritu Santo, porque usó con nosotros de su misericordia.

Ofrenda de la Víctima:

Dios Nuestro Señor Jesucristo

(La hostia que se va a consagrar yace en la patena, que fue solemnemente consagrada para llevar el Cuerpo de Cristo).


RECIBE, ¡oh Padre santo, Dios omnipotente y eterno!, esta hostia inmaculada, que yo, indigno siervo tuyo, te ofrezco a ti, mi Dios vivo y verdadero, por mis innumerables pecados, ofensas y negligencias, y por todos los presentes, y también por todos los fieles cristianos vivos y difuntos, a fin de que a mí y a ellos nos aproveche para la salvación y la eterna. Amén.


(El antiquísimo rito de echar unas gotas de agua al vino simboliza la unión de los cristianos con Cristo. El agua también sugiere la que emanó del costado de Cristo crucificado).


OH DIOS!, que de modo admirable creaste la dignidad de la naturaleza humana, y de modo más admirable la restauraste, danos por el misterio de esta agua y de este vino, participar de la divinidad de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que se dignó participar de nuestra humanidad. El cual vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.




15-Así como el agua se diluye en el vino, nuestra naturaleza humana deberá diluirse en la de Cristo

El vino representa a Cristo y el agua al Hombre. Así como el agua se diluye en el vino, así nuestra naturaleza humana deberá diluirse en la de Cristo.



Volviendo al centro del altar, toma el cáliz y lo ofrece a Dios:


OFFÉRIMUS TIBI, Dómine, cálicem salutáris, tuam deprecántes cleméntiam: ut in conspéctu divínæ majestátis tuæ, pro nostra et totíus mundi salúte, cum odóre suavitátis ascéndat. Amen.



TE OFRECEMOS, Señor, el cáliz de salvación, implorando tu clemencia para que suba como suave aroma hasta la presencia de tu divina majestad, por nuestra salvación y por la del mundo entero. Amén.




16-Dios se complace con nuestra ofrenda si nuestro deseo de entregarnos a Él es sincero

El Ofertorio del vino, de “suave aroma”, significa que Dios se complace con nuestra ofrenda si nuestro deseo de entregarnos a Él es sincero.



17-El Sacerdote invoca al Espíritu Santo y le suplica que bendiga la hostia y la transforme




El sacerdote hace la señal de la cruz con el cáliz y, poniéndolo encima del corporal, lo cubre con la palia. Inclinándose, continúa:


IN SPÍRITU HUMILITÁTIS et in ánimo contríto suscipiámur a te, Dómine: et sic fiat sacrifícium nostrum in conspéctu tuo hódie, ut pláceat tibi, Dómine Deus.


Elevando sus ojos y extendiendo sus manos, dice:

VENI, Sanctificátor omnípotens ætérne Deus: et bénedic hoc sacrifícium, tuo sancto nómini præparátum.


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INCENSACIÓN

(EN LAS MISAS SOLEMNES)

En las misas solemnes el sacerdote bendice el incienso, diciendo:







PER INTERCESSIÓNEM beati Michaélis Archángeli, stantis a dextris altáris incénsi, et ómnium electórum suórum, incénsum istud dignétur Dóminus benedícere , et in odórem suavitátis accípere. Per Christum Dóminum nostrum. Amen. 


Inciensa el pan y el vino en el altar con las palabras,

INCÉNSUM istud a te benedíctum ascéndat ad te, Dómine: et descéndat super nos misericórdia tua.


Luego inciensa la cruz y todo el altar, mientras dice tres versículos del salmo 140.

DIRIGÁTUR, Dómine, orátio mea, sicut incénsum, in conspéctu tuo: elevátio mánuum meárum sacrifícium vespertínum.

Pone, Dómine, custódiam ori meo, et ostium circumstántiæ lábiis meis: ut non declínet cor meum in verba malítiæ, ad excusándas excusatiónes in peccátis.


Entrega el incensario al diácono diciendo,

ACCÉNDAT in nobis Dóminus ignem sui amóris, et flammam ætérna caritátis. Amen.


Inciensa el diácono al sacerdote, a los clérigos, y al pueblo.

El sacerdote implora a Dios que el sacrificio preparado le sea aceptable, e invoca al Espíritu Santo para que lo bendiga.


RECÍBENOS, Señor, al presentarnos a ti con espíritu humillado y corazón contrito; y el sacrificio que hoy te ofrecemos, ¡oh Señor Dios!, llegue a tu presencia, de manera que te sea grato.



VEN, Santificador todopoderoso, Dios eterno, y bendice este sacrificio, preparado para gloria de tu santo nombre.

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INCENSACIÓN

(EN LAS MISAS SOLEMNES)

(La incensación del altar recuerda aquellas otras que en el momento de su consagración se multiplicaron para hacer de él un dominio sagrado, propio para el sacrificio y reservado a solo Dios).


(Lo que se ofrece al Dios vivo es:

1) pan; 2) vino; 3) nosotros mismos-todos los fieles. Así, se inciensa a este triple don ofrecido a Dios, porque todos los fieles, por este ofrecimiento, se hacen santos para Dios).



DÍGNESE el Señor, por la intercesión de san Miguel arcángel, que asiste a la diestra del altar del incienso, y por la de todos sus escogidos, bendecir este incienso y aceptarlo como suavísimo perfume. Por Cristo nuestro Señor. Amén.



ESTE incienso, por ti bendecido, suba hasta ti, Señor, y descienda sobre nosotros tu misericordia.



ASCIENDA, Señor, mi oración ante tu presencia como el incienso, sea la elevación de mis manos como la ofrenda de la tarde.

Pon, Señor, guarda a mi boca y un candado a mis labios; para que no se deslice mi corazón a palabras maliciosas, que sirven de pretexto al pecado.



ENCIENDA el Señor en nosotros el fuego de su amor y la llama de su eterna caridad. Amén.




18-El Lavatorio de las manos le recuerda al Sacerdote la santidad y la pureza de vida que debe tener




Se vuelve el sacerdote a la derecha del altar. Se lava las manos, mientras recita algunos versículos del salmo 25.


(En las misas de difuntos y del Tiempo de Pasión se omite el Gloria Patri al final del salmo).


LAVÁBO inter innocéntes manus meas: et circúmdabo altáre tuum, Dómine. Ut áudiam vocem laudis: et enárrem univérsa mirabília tua. Dómine, diléxi decórem domus tuæ: et locum habitatiónis glória tuæ. Ne perdas cum ímpiis, Deus: ánimam meam, et cum viris sánguinum vitam meam. In quorum mánibus iniquitátes sunt: déxtera eórum repléta est munéribus.

Ego autem in innocéntia mea ingréssus sum: rédime me, et miserére mei. Pes meus stetit in dirécto: in ecclésiis benedícam te, Dómine.

Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sæcula sæculórum. Amen.






Inclinándose ante el centro del altar, junta las manos, diciendo:

SÚSCIPE, SANCTA TRÍNITAS, hanc oblatiónem, quam tibi offérimus ob memóriam passiónis, resurrectiónis, et ascensiónis Jesu Christi, Dómini  nostri: et in honórem beátæ Maríæ semper Virginis, et beati Joannis Baptistæ, et sanctórum Apostolórum Petri et Pauli, et istórum, et ómnium Sanctórum: ut  illis profíciat ad honórem, nobis autem ad salútem: et illi pro nobis intercédere dignéntur in cælis, quorum memóriam ágimus in terris. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen.

(Al lavarse las manos, pide el celebrante la pureza del alma, evocada en los versículos del salmo que recita).



Lavatorio-Salmo 25, 6-12

LAVARÉ mis manos en la inocencia, y rodearé, Señor, tu altar. Haciendo resonar cánticos de alabanza, y pregonando todas tus maravillas.

Amo, Señor, la belleza de tu casa, y el lugar donde reside tu gloria. No pierdas, Dios mío, mi alma con los impíos, ni mi vida con los hombres sanguinarios, en cuyas manos no se ve más que iniquidad, cuya diestra está colmada de regalos.

Mas yo camino según mi inocencia; sálvame, Señor, y apiádate de mí. Mi pie ha permanecido en el camino recto; te bendeciré, Señor, en las asambleas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora, y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.


Oración a la Santísima Trinidad

(Esta oración resume perfectísimamente el sentido y el alcance de la misa).


RECIBE, Trinidad santa, esta ofrenda, que te ofrecemos en memoria de la Pasión, resurrección y ascensión de Jesucristo, nuestro Señor, y en honor de la bienaventurada siempre Virgen María, y de san Juan Bautista, y de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y de éstos, y de todos los santos; sea para ellos venero de honra, y para nosotros, de salvación, y dígnense interceder por nosotros en el cielo aquéllos cuya memoria veneramos en la tierra. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén




19-El Sacerdote pide que recen por él, por la gran responsabilidad que el Señor le ha encomendado

Orate Frates. El Sacerdote pide al pueblo que rece por él.



Besa el altar; luego se vuelve a los fieles y pronuncia las primeras dos palabras en voz alta, después se vuelve hacia el altar mientras concluye la oración.

 ORÁTE, FRATRES: ut meum ac vestrum sacrifícium acceptábile fiat apud Deum Patrem omnipoténtem.

A. Suscípiat Dóminus sacrifícium de mánibus tuis / ad laudem et glóriam nóminis sui, / ad utilitátem quoque nostram, / totiúsque Ecclésiæ suæ sanctæ.

S. Amen. (El sacerdote contesta en voz baja.)




Con las manos extendidas el sacerdote reza en silencio

SECRETA(S)

Sanctífica, quæsumus, Dómine Deus noster, per tui sancti nóminis invocatiónem, hujus oblatiónis hostiam: et per eam nosmetípsos tibi pérfice munus atérnum.

Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Ellium tuum, qui tecum vivit et regnat, in unitáte Spíritus Sancti, Deus,

(Sintiéndose indigno, el sacerdote se vuelve a los fieles y les pide sus oraciones).

Orate Fratres

ORAD, hermanos, para que este sacrificio mío, que es también vuestro, sea agradable a Dios Padre todopoderoso.

A. Reciba el Señor de tus manos este sacrificio en alabanza y gloria de su nombre, y también para bien nuestro y de toda su santa Iglesia.

S. Amén. (El sacerdote contesta en voz baja.)


(La secreta se reza en silencio porque aquí el sacerdote actúa como mediador hablando directamente a Dios de parte del hombre. Une el ofertorio al canon, en que se hace la oblación del sacrificio). 

SECRETA (S) (Propio)

Te suplicamos, Señor Dios nuestro, que, por la invocación de tu santo nombre, santifiques la oblación de esta hostia; y haz que por ella seamos para ti un don eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios,




20-El Prefacio y el canto angélico del Sanctus son alabanzas a Dios, que preparan el Canon Romano

El Prefacio y Sanctus son alabanzas y acción de gracias a Dios que preparan el Canon (la parte esencial de la Santa Misa)



Concluye en voz alta:

S. Per ómnia sæcula sæculórum.

A. Amen.

S. Dóminus vobíscum.

A. Et cum spíritu tuo.

S. Sursum corda.

A. Habémus ad Dóminum.

S. Grátias agámus Dómino Deo nostro.

A. Dignum et justum est.


(El Prefacio es una llamada a dar gracias a Dios Padre, mediante Jesucristo, en unión con todos los espíritus celestiales. Esta oración de acción de gracias y de alabanza varía con las fiestas principales).






Separando las manos y manteniéndolas extendidas, dice:

VERE DIGNUM ET JUSTUM EST, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus: Qui cum unigénito Fílio tuo, et Spíritu Sancto, unus es Deus, unus es Dóminus: non in uníus singularitáte persónæ, sed in uníus Trinitáte substántiæ. Quod enim de tua glória, revelánte te, crédimus, hoc de Fílio tuo, hoc de Spíritu Sancto, sine differéntia discretiónis sentímus. Ut in confessióne veræ sempiternæque Deitátis, et in persónis propríetas, et in esséntia únitas, et in majestáte adorétur æquálitas. Quam laudant Ángeli atque Archángeli, Chérubim quoque ac Séraphim: qui non cessant clamáre quotídie, una voce dicéntes:



Se tocan las campanillas tres veces.

El sacerdote junta las manos otra vez, y dice inclinándose:

SANCTUS, SANCTUS, SANCTUS, Dóminus Deus Sábaoth. Pleni sunt cæli et terra glória tua. Hosánna in excélsis. Benedíctus qui venit in nómine Dómini. Hosánna in excélsis.


S. Por todos los siglos de los siglos.

A. Amén.

S. El Señor sea con vosotros.

A. Y con tu espíritu.

S. Arriba los corazones.

A. Los tenemos elevados al Señor.

S. Demos gracias al Señor, Dios nuestro.

A. Digno y justo es.


(El Prefacio, que comienza el canon de la misa, es un himno de acción de gracias y de alabanza. Siempre es seguido por el himno de los ángeles, el Sanctus).


(El himno triunfal de los ángeles, el Trisagion (tres veces santo), se dirige a las tres Personas Divinas. Está tomado de Isaías 6,3; del Salmo 117; y de Mateo 21,9, las aclamaciones con las cuales Jesús fue recibido en su entrada solemne a Jerusalén).


Prefacio (de la Santisima Trinidad)

EN VERDAD ES DIGNO Y JUSTO, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar Señor santo, Padre omnipotente, Dios eterno, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu San eres un solo Dios, un solo Señor, no en individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte que confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz:


(SE ARRODILLAN)


Sanctus

SANTO, SANTO, SANTO es el Señor, Dios de las fuerzas celestiales: llenos están los cielos y la tierra de su gloria. ¡Hosanna en las alturas!  Bendito, el que viene en el nombre del Señor. ¡Hosanna en las alturas!





21-Comienza la parte esencial de la Santa Misa (el Canon Romano) porque contiene la Consagración

El Canon Romano contiene la esencia de la Santa Misa, el Sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo renovado en el altar: contiene las Palabras de Nuestro Señor, cuando consagró por primera vez el pan y el vino en Su Cuerpo y en su Sangre, y el mandato Suyo de renovarlo hasta que Él vuelva.


El Canon es el núcleo alrededor del cual la Iglesia fue adornando con oraciones, antes y después de la Consagración.


Las oraciones antes de la Consagración son por la Iglesia, por los vivos (la Iglesia militante también llamada la Iglesia peregrina) y por la intercesión de los santos (la Iglesia triunfante).


Las oraciones después de la Consagración son por los difuntos (la Iglesia purgante), por los sacerdotes y por la Creación.



22-El Cuerpo de Cristo entregado y Su Sangre derramada vivifican a vivos, a santos y a purgantes

El Cuerpo de Cristo y Su Sangre derramada vivifican a la Iglesia peregrina, a la Iglesia triunfante del Cielo y a la Iglesia purgante.


“Cristo reinando sobre la Cruz está manteniendo, soportando, dando vida a toda la Creación”.



23-El Sacerdote pide por los vivos, la intercesión de los santos, en especial de la Santísima Virgen

En las oraciones antes de la Consagración, el sacerdote pide por la Iglesia peregrina y sus miembros, por los vivos, por aquellos por quienes se ofrece la Santa Misa. Además, pide por la intercesión de los Santos, en especial por la intercesión de la Santísima Virgen María.



CANON

(La palabra Canon se deriva del griego y significa: regla, dirección, orden. El Canon incluye las formas fijas de oración en la misa, desde el Sanctus hasta el Padrenuestro).


(Oraciones para la Iglesia y las autoridades eclesiásticas).


El sacerdote se inclina profundamente, besa el altar, bendice las ofrendas y dice en secreto:



TE ÍGITUR, clementíssime Pater, per Jesum Christum Fílium tuum, Dóminum nostrum, súpplices rogámus, ac pétimus, uti accépta hábeas, et benedícas, hæc   dona, hæc múnera, hæc sancta sacrifícia illibáta, in primis, quæ tibi offérimus pro Ecclésia tua sancta cathólica: quam pacificáre, custodíre, adunáre, et régere dignéris toto orbe terrárum: una cum fámulo tuo Papa nostro N... et Antístite nostro N... et ómnibus orthodóxis, atque cathólicæ et apostólicæ fídei cultóribus.




(Oraciones para los que el sacerdote quiere especialmente encomendar a Dios, y para todos los presentes).


MEMÉNTO, DÓMINE, famulórum famularúmque tuárum N... et N... et ómnium circumstántium, quorum tibi fides cógnita est, et nota devótio, pro quibus tibi offérimus: vel qui tibi ófferunt hoc sacrifícium laudis, pro se, suísque ómnibus: pro redemptióne animárum suárum, pro spe salútis et incolumitátis suæ: tibíque reddunt vota sua ætérno Deo, vivo et vero.




(El sacerdote venera a los miembros de la Iglesia Triunfante e implora su apoyo).

El sacerdote dice en secreto, 

COMMUNICÁNTES, et memóriam venerántes, in primis gloriósæ semper Vírginis Maríæ Genitrícis Dei et Dómini nostri Jesu Christi: sed et beáti Joseph ejúsdem Vírginis Sponsi, et beatórum Apostolórum ac Mártyrum tuórum, Petri et Pauli, Andréæ, Jacóbi, Joánnis, Thomæ, Jacóbi, Philíppi, Bartholomæi, Matthæi, Simónis et Thaddæi: Lini, Cleti, Cleméntis, Xysti, Cornélii, Cypriáni, Lauréntii, Chrysógoni, Joánnis et Pauli, Cosmæ et Damiáni: et ómnium Sanctórum tuórum; quorum méritis precibúsque concédas, ut in ómnibus protectiónis tuæ muniámur auxílio. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen.




CANON

Oraciones Antes De La Consagración


(Por medio de Cristo, pide el sacerdote que Dios se digne aceptar el sacrificio de su Hijo, ofrecido por la redención de los hombres a la gloria de la divina majestad).


PARA LA IGLESIA

(Ora en primer lugar por toda la Iglesia, por el Papa y el obispo de la diócesis, por los obispos del mundo entero).


TE suplicamos, pues, y te pedimos, joh Padre clementísimo!, por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, que aceptes y bendigas estos dones, estos     presentes, estos santos sacrificios sin mancilla. En primer lugar los ofrecemos por tu santa Iglesia católica-dígnate darle paz, defenderla, mantenerla unida y gobernada por toda la redondez de la tierra—, juntamente con tu siervo nuestro papa N., y nuestro obispo N., y todos los que, fieles a la verdadera doctrina, profesan la fe católica y apostólica.


MEMENTO DE LOS VIVOS

(En unión con el sacerdote, mencione aquí los nombres de las personas y las intenciones para las cuales usted ofrece la Victima Divina).


ACUÉRDATE, Señor, de tus siervos y siervas N y N., y de todos los aquí presentes, cuya fe y devoción te son conocidas, por los cuales te ofrecemos, o ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, por sí y por todos los suyos, por la redención de sus almas, por la esperanza de su salvación y conservación y encomiendan sus deseos a ti, Dios eterno, vivo y verdadero.


INVOCACIÓN DE LOS SANTOS

(Se une a los santos del cielo, en particular a la Santísima Virgen María, a los apóstoles y a los mártires, y pide el apoyo de sus méritos y su oración).


UNIDOS en una misma comunión, veneramos la memoria, en primer lugar, de la gloriosa siempre virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; la de su esposo, San José, y también la de tus bienaventurados apóstoles y mártires, Pedro y Pablo, Andrés, Santiago, Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo, Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián, y la de todos tus santos; por cuyos méritos y ruegos te suplicamos nos concedas que en todas las cosas nos defienda el auxilio de tu protección. Por el mismo Cristo, Señor nuestro. Amén




24-El Sacerdote pide a Dios Padre que, con Su Poder, obre el Milagro de transformar el Pan y el Vino

El Sacerdote pide a Dios Pare que con Su Poder transforme el Pan y el Vino en el Cuerpo y en la Sangre de Nuestro Señor, en otras palabras, que obre el milagro de la Transustanciación, que obre el Misterio de nuestra Fe, que obre el Sacrificio del Calvario sobre el Altar.



Extiende el sacerdote sus manos sobre las ofrendas.

Se toca la campanilla una vez.


HANC ÍGITUR oblatiónem servitútis nostræ, sed et cunctæ famíliæ tuæ, quæsumus, Dómine, ut placátus accípias: diésque nostros in tua pace dispónas, atque ab atérna damnatióne nos éripi, et in electórum tuórum júbeas grege numerári. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.



Bendice de nuevo el sacerdote las ofrendas.

QUAM OBLATIÓNEM TU, Deus, in ómnibus, quæsumus, benedíctam, adscríptam, ratam, rationábilem, acceptabilémque fácere dignéris: ut nobis Corpus, et Sanguis fiat dilectíssimi Fílii tui Dómini nostri Jesu Christi.

Oraciones en la Consagración

OBLACIÓN DE LA VÍCTIMA

TE SUPLICAMOS, pues, Señor, te digne aceptar aplacado esta oblación de tus siervos, que es también la de toda tu familia. Dispón en tu paz los días de nuestra vida, y manda que seamos preservados de la eterna condenación, y contados en la grey de tus elegidos. Por Cristo nuestro

Señor. Amén.


(Última y apremiante oración antes de consagrar: Dígnese Dios cambiar nuestra ofrenda en el cuerpo y la sangre de su Hijo querido).

LA CUAL oblación te suplicamos, ¡oh Dios!, te dignes hacerla en todo bendita, aprobada, confirmada, razonable y agradable, a fin de que se convierta para nosotros en el cuerpo y sangre de tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo.




25-El momento sublime de la Consagración, en donde Cristo se ofrece en Sacrificio por Amor a todos

Estamos al pie de la Cruz, en el Calvario, haciendo compañía a la Santísima Virgen María. Como ella, nos ofrecemos al Padre con Cristo. Se consuma de corazón la entrega que hemos hecho en el Ofertorio, para que la Sangre que Cristo va a derramar sacramentalmente en la Consagración sea fuente de santidad y de vida nueva para nosotros.



26-Toda la sustancia del Pan se ha transustanciado en la Sustancia del Cuerpo de Cristo




El sacerdote toma la hostia en sus manos, se inclina profundamente, y continúa:




Qui prídie quam paterétur, accépit panem in sanctas ac venerábiles manus suas, et elevátis óculis in cælum ad te Deum, Patrem suum omnipoténtem, tibi grátias agens, benedíxit, fregit, dedítque discípulis suis, dicens: Accípite, et manducáte ex hoc omnes:


Identificándose ahora con el mismo Cristo, cuyos gestos todos imita religiosamente, pronuncia el sacerdote lenta y uniformemente, primero sobre el pan y luego sobre el vino, las palabras que pronunció Jesús al instituir la eucaristía la víspera de su Pasión,


HOC EST ENIM CORPUS MEUM.

Después de pronunciar las palabras de la Consagración, el sacerdote se arrodilla y adora a la Sagrada Hostia. Puesto de pie, la eleva para la veneración de los fieles. Poniéndola en el corporal, se arrodilla y la adora de nuevo.

(Por la consagración separada del pan y del vino, Cristo renueva sacramentalmente pero sin derrame de sangre el sacrificio de su muerte en la Cruz).


CONSAGRACIÓN DE LA HOSTIA

EL cual, la víspera de su pasión, tomó el pan en sus santas y venerables manos, y levantando sus ojos al cielo, a ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dio gracias, lo bendijo , lo partió y lo ofreció a sus discípulos diciendo: Tomad y comed todos de él,







ESTO ES MI CUERPO

(Adora al Cuerpo y a la Sangre de nuestro Redentor cuando el sacerdote eleva a cada uno a su vez para nuestra adoración. Diga en silencio cada vez:

SEÑOR MIO Y DIOS MIO)




27-La sustancia del Vino se ha transustanciado en la Sangre de Cristo, Sangre del Calvario




Después de esto, nunca separa sus dedos y su pulgar, excepto cuando va a recibir la Hostia, hasta que lava las manos en las Abluciones. Entonces, destapando el cáliz, el sacerdote dice,


Símili modo postquam coenátum est,

Toma el cáliz con las dos manos, diciendo,

accípiens et hunc præclárum Cálicem in sanctas ac venerábiles manus suas: item tibi grátias agens, benedíxit, dedítque discípulis suis, dicens: Accípite, et bíbite ex eo omnes:



Consagra el sacerdote el vino diciendo:

HIC EST ENIM CALIX SANGUINIS MEI,

NOVI ET ÆTÉRNI TESTAMÉNTI:

MYSTÉRIUM FÍDEI:

QUI PRO VOBIS ET PRO MULTIS

EFFUNDÉTUR IN REMISSIÓNEM

PECCATÓRUM.

Dice en voz baja:

Hæc quotiescúmque fecéritis, in mei memóriam faciétis.


El sacerdote se arrodilla y adora a la Preciosísima Sangre. Puesto de pie, eleva el Cáliz. Colocándolo, lo cubre y lo adora de nuevo con otra genuflexión.

(En nombre de la Iglesia el sacerdote ruega a Dios Padre para que acepte el Sacrificio del Cuerpo y de la Sangre de su Hijo).


CONSAGRACIÓN DEL VINO

DE un modo semejante, acabada la cena, tomó el precioso cáliz en sus santas y venerables manos, te dio igualmente gracias, lo bendijo y lo dio a sus discípulos diciendo: Tomad y bebed todos de él,





ÉSTE ES EL CÁLIZ

DE MI SANGRE, DEL NUEVO Y ETERNO TESTAMENTO

- MISTERIO DE FE - QUE SERÁ DERRAMADA

POR VOSOTROS Y POR MUCHOS PARA REMISIÓN DE LOS PECADOS.


Cuantas veces hiciereis esto, hacedlo en memoria mía.


(Cuando el sacerdote eleva la Sangre Preciosa, diga en silencio: ACUÉRDATE, SEÑOR, DE ESTA CRIATURA TUYA QUE HAS REDIMIDO POR TU PRECIOSISIMA SANGRE).




28-La sacralidad y reverencia con las cuales el Sacerdote toca el Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo

Los gestos del sacerdote, la sacralidad y la reverencia, indican la presencia real de Dios Nuestro Señor Jesucristo, en Su Cuerpo y en Su Sangre.



29-Las palabras de la Consagración son las más santas jamás dichas sobre la faz de la Tierra

Las palabras de la Consagración son las que dan vida a la Iglesia. Sin la Consagración, sin la Santa Misa, sin la Cruz, nuestra vida no tiene ni fin ni sentido.



30-Tras la Consagración, el Sacerdote recuerda que Jesucristo está glorioso y reinante en el Cielo











Con las manos separadas, el sacerdote prosigue en silencio,

UNDE et mémores, Dómine, nos servi tui, sed et plebs tua sancta, ejúsdem Christi Fílii tui, Dómini nostri, tam beatæ passiónis, nec non et ab ínferis resurrectiónis, sed et in cælos gloriósæ ascensiónis: offérimus præcláræ majestáti tuæ de tuis donis ac datis, 

Junta las manos y hace la señal de la Cruz cinco veces,

hóstiam puram, hóstiam sanctam, hóstiam immaculátam, Panem     sanctum vitæ ætérna, et Cálicem salútis perpétuæ.

(<<Haced esto en memoria mía.>>

Se ha obedecido puntualmente, y he ahí a Cristo renovando su sacrificio. Con la intensa y grave alegría de poseer semejante don, la Iglesia ofrece a Dios, refiriéndose a sí misma, la indecible riqueza del misterio de salvación y de gloria que le ha confiado Cristo).


Oraciones Después de la Consagración

OFRECIMIENTO DE LA VÍCTIMA

POR esto, recordando, Señor, nosotros tus siervos, y también tu pueblo santo, la bienaventurada pasión del mismo Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, y su resurrección de entre los muertos, como también su gloriosa ascensión a los cielos, ofrecemos a tu excelsa majestad, de entre los mismos dones y dádivas que nos has dado, la víctima pura, la víctima santa, la víctima inmaculada; el pan santo de la vida eterna, y el cáliz de la eterna salvación.




31-Que este Sacrificio, que es el mismo de Jesucristo en el Calvario, sea agradable al Padre








Con las manos extendidas, prosigue:

SUPRA quæ propítio ac seréno vultu respícere dignéris: et accépta habére, sícuti accépta habére dignátus es múnera púeri tui justi Abel, et sacrifícium Patriárchæ nostri Abrahæ: et quod tibi óbtulit summus sacérdos tuus Melchísedech, sanctúm sacrifícium, immaculátam hóstiam.

(Los sacrificios del Antiguo Testamento, figuras de Cristo, fueron aceptables a Dios; pero mucho más lo será el sacrificio del mismo Cristo).


PARA PEDIR A DIOS QUE ACEPTE

NUESTRA OFRENDA

SOBRE los cuales dígnate, Señor, mirar con rostro propicio y benévolo, y aceptarlos, como te dignaste aceptar los dones de tu siervo, el justo Abel, y el sacrificio de nuestro patriarca Abraham, y el que te ofreció tu sumo sacerdote Melquisedec: ofrenda santa, sacrificio inmaculado.




32-Mientras que se celebra la Misa en la Tierra, también se está celebrando en el Cielo




Inclinándose, con las manos juntas y puestas sobre el altar, el sacerdote dice:



SÚPPLICES te rogámus, omnípotens Deus: jube hæc perférri per manus sancti Ángeli tui in sublíme altáre tuum, in conspéctu divínæ majestátis tuæ: ut quotquot ex hac altáris participatióne sacrosánctum Fílii tui, Corpus, et Sánguinem sumpsérimus, omni benedictióne cælésti et grátia repleámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen.

(El sacerdote evoca el altar del cielo, adonde suben todas nuestras ofrendas).


PARA BENDICIONES

TE suplicamos humildemente, Dios todopoderoso, mandes que lleven estos dones las manos de tu santo ángel a lo alto de tu altar, ante la presencia de tu divina majestad, para que cuantos, participando de este altar, recibamos los sacrosantos cuerpo y sangre de tu Hijo, seamos colmados de toda bendición y gracia celestial. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.




33-El Sacerdote pide por las almas en el Purgatorio, reafirmando la Comunión de los Santos




Aquí el sacerdote menciona a los difuntos por quienes quiere rezar.




MEMÉNTO étiam, Dómine, famulórum famularúmque tuárum N… et N... qui nos præcessérunt cum signo fídei, et dórmiunt in somno pacis. Ipsis, Dómine, et ómnibus in Christo quiescéntibus, locum refrigérii, lucis et pacis, ut indúlgeas, deprecámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen.

Antes de concluir el canon, ora el sacerdote por los difuntos: los nuestros y muchos otros. Mencione aquí sus parientes difuntos: padres, abuelos, parientes, amigos, bienhechores, mæstros…


MEMENTO DE LOS DIFUNTOS

ACUÉRDATE también, Señor, de tus siervos y siervas N. y N., que nos han precedido con la señal de la fe y duermen el sueño de la paz. Te pedimos, Señor, que a éstos, y a todos los que descansan en Cristo, les concedas la mansión de la felicidad, de la luz y de la paz. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.




34-El Sacerdote se reconoce pecador y pide al Padre ser acogido en el Reino de los Cielos




El sacerdote se golpea el pecho y levanta la voz a las tres primeras palabras:

(<<Nobis quoque peccatóribus>> son las únicas palabras del Canon dichas en una voz algo elevada, para simbolizar un acto público de autohumillación; al mismo tiempo, se golpea el pecho para simbolizar la contrición).


NOBIS QUOQUE PECCATÓRIBUS fámulis tuis, de multitúdine miseratiónum tuárum sperántibus, partem áliquam et societátem donáre dignéris, cum tuis sanctis Apóstolis et Martýribus: cum Joánne, Stéphano, Matthía, Bárnaba, Ignátio, Alexándro, Marcellíno, Petro, Felicitáte, Perpétua, Ágatha, Lúcia, Agnéte, Cæcília, Anastásia, et ómnibus Sanctis tuis: intra quorum nos consórtium, non æstimátor mériti, sed véniæ, quæsumus, largítor admítte. Per Christum Dóminum nostrum.

(A este pensamiento del cielo sigue una humilde, pero confiada oración, que expresa la ardiente esperanza de los fieles de la tierra. Aunque pecadores y sin mérito alguno, séanos dado, mediante el perdón de nuestras faltas, participar, con los apóstoles y mártires, de la felicidad de los santos).


PARA LA FELICIDAD ETERNA

TAMBIÉN a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que esperamos en la abundancia de tus misericordias, dígnate darnos un puesto en la comunidad de tus santos apóstoles y mártires, con Juan, Esteban, Matías, Bernabé, Ignacio, Alejandro, Marcelino, Pedro, Felicidad, Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia, y con todos tus santos, en cuya compañía te pedimos nos recibas, no como tasador de méritos, sino como perdonador de nuestras culpas. Por Cristo nuestro Señor.




35-Por Cristo podemos dar Gloria a Dios, porque se hizo idéntico a nosotros y en Él vivimos

En la Santa Misa es el momento de elevar una petición por la creación inanimada. Con estas dos últimas oraciones llegamos al final del Canon de la Misa.







PER quem hæc ómnia, Dómine, semper bona creas, sanctíficas, vivíficas, benedícis, et præstas nobis.


Destapa el Cáliz y se arrodilla. Con la Hostia en su mano derecha y el Cáliz en su mano izquierda, hace la señal de la cruz cinco veces encima del Cáliz, diciendo:

PER IPSUM, ET CUM IPSO, ET IN IPSO, est tibi Deo Patri omnipoténti, in unitáte Spíritus Sancti, omnis honor, et glória. 


Repone la Hostia Sagrada, cubre el Cáliz, se arrodilla, y dice:

S. Per ómnia sæcula sæculórum.

A. Amen.

(Cristo nos ha unido a su sacrificio. Asociémonos, pues, a él, en el mismo acto en que se ofrece al Padre).


DOXOLOGÍA FINAL Y ELEVACIÓN MENOR

POR el cual sigues creando, Señor, todos estos bienes, y los santificas, les das vida, los bendices y nos los repartes.



POR ÉL MISMO, Y CON ÉL MISMO, y en él mismo, a ti, Dios Padre todopoderoso, en unidad del Espíritu Santo, todo honor y gloria,



S. Por todos los siglos de los siglos.

A. Amén




36-Concluido el Canon, el Sacerdote ora por la Paz y reza el Padre Nuestro, previo a la Comunión

La Sagrada Comunión es la última parte de la Santa Misa.






Comunión

El sacerdote junta las manos, diciendo:



S. Orémus.

Præcéptis salutáribus móniti, et divína institutióne formáti, audémus dícere:



Extiende sus manos, dirigiendo sus ojos al Sacramento, y dice en voz alta:

PATER NOSTER, qui es in cælis: Sanctificétur nomen tuum: Advéniat regnum tuum: Fiat volúntas tua, sicut in cælo, et in terra. Panem nostrum quotidiánum da nobis hódie: Et dimitte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris. Et ne nos indúcas in tentatiónem.

A. Sed líbera nos a malo.

S. Amen. (Dice el sacerdote en voz baja)




Toma la Patena entre los primeros y los segundos dedos, diciendo:


LÍBERA nos, quæsumus, Dómine, ab ómnibus malis, prætéritis, præséntibus, et futúris: et inter-cedénte beáta et gloriósa semper Virgine Dei Genitríce María, cum beátis Apóstolis tuis Petro et Paulo, atque Andréa, et ómnibus Sanctis, da propítius pacem in diébus nostris: ut ope misericórdiæ tuæ adjúti, et a peccáto simus semper líberi, et ab omni perturbatióne secúri.

SE PONEN DE PIE

(Missa Solemne)


Comunión

(Esta es la oración del Señor).


EL PADRENUESTRO

S. Oremos.

Amonestados con preceptos saludables, e informados por la enseñanza divina, nos atrevemos a decir:



PADRE nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día dánosle hoy, y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes caer en la tentación.

A. Mas líbranos del mal.

S. Amén.


(Esta oración amplía la última petición del Padrenuestro e implora la paz).


LIBERA NOS

Te rogamos, Señor, nos libres de todos los males, pasados, presentes y venideros, y por la intercesión de la bienaventurada y gloriosa siempre Virgen, Madre de Dios, María, con tus santos apóstoles Pedro y Pablo, Andrés y todos los santos , da, propicio, la paz a nuestros días, para que, ayudados con el auxilio de tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y seguros de toda perturbación.




37-La mezcla del Cuerpo y de la Sangre de Cristo nos lleva a la Resurrección de Nuestro Señor

La “Fracción del Pan” significa que todos los que comemos el mismo Cuerpo de Cristo formamos el único Cuerpo Místico, que es la Iglesia.





Destapa el Cáliz, se arrodilla, toma la Hostia y la divide en dos partes encima del Cáliz, diciendo:

PER eúndem Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum,

Separa un fragmento de una de las partes de la Hostia:

Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus,


S. Per ómnia sæcula sæculórum.

A. Amen.


Hace tres señales de la Cruz sobre el cáliz, diciendo:

S. Pax Dómini sit semper vobíscum.

A. Et cum spíritu tuo.



Pone el Fragmento en el cáliz, diciendo en voz baja:

HÆC commíxtio, et consecrátio Córporis et Sánguinis Dómini nostri Jesu Christi, fiat accipiéntibus nobis in vitam ætérnam. Amen.

Según los evangelios, Nuestro Señor partió el pan y lo bendijo para los apóstoles en la Ultima Cena.


FRACCIÓN DE LA HOSTIA

POR el mismo Señor nuestro Jesucristo, Hijo tuyo, Que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios,




S. Por todos los siglos de los siglos.

A. Amén.



S. La paz del Señor sea siempre con vosotros.

A. Y con tu espíritu.


SE ARRODILLAN

MEZCLA DEL CUERPO Y SANGRE

ESTA mezcla y consagración del cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo sírvanos, al recibirla, para la vida eterna. Amén.




38-En el Agnus Dei el Sacerdote pide por la Paz Redentora: la Paz que Cristo dio al mundo en la Cruz






El sacerdote cubre el cáliz y se arrodilla; luego, inclinándose y golpeándose el pecho tres veces, dice:

AGNUS DEI, qui tollis peccáta mundi:

miserére nobis.

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi:

miserére nobis.

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi:

dona nobis pacem.





Con sus ojos dirigidos hacia el Sacramento, se inclina y dice en secreto:

DÓMINE Jesu Christe, qui dixísti Apóstolis tuis: Pacem relínquo vobis, pacem meam do vobis: ne respícias peccáta mea, sed fidem Ecclésiæ tuæ; eámque secúndum voluntátem tuam pacificáre et coadunáre dignéris: Qui vivis et regnas Deus per ómnia sæcula sæculórum. Amen.




El sacerdote dice en secreto,

DÓMINE Jesu Christe, Fili Dei vivi, qui ex voluntáte Patris, cooperánte Spíritu Sancto, per mortem tuam mundum vivificásti: líbera me per hoc sacrosánctum Corpus et Sánguinem tuum ab ómnibus iniquitátibus meis, et univérsis malis: et fac me tuis semper inhærére mandátis, et a te numquam separári permíttas: Qui cum eódem Deo Patre, et Spíritu Sancto vivis et regnas Deus in sæcula sæculórum. Amen.







PERCÉPTIO Córporis tui, Dómine Jesu Christe, quod ego indígnus súmere præsúmo, non mihi provéniat in judícium et condemnatiónem: sed pro tua pietáte prosit mihi ad tutaméntum mentis et córporis, et ad medélam percipiéndam: Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sæcula sæculórum. Amen.

(En la Ley Antigua se usó un cordero sin mancha para expiar por los pecados. En la Ley Nueva es Cristo, el Cordero de Dios, quien quita los pecados del mundo).

AGNUS DEI

CORDERO de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.

CORDERO de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.

CORDERO de Dios, que quitas los pecados del mundo, danos la paz.




Oraciones Para La Sagrada Comunión

(El sacerdote repite las palabras de san Juan Bautista, quien proclamo a los judíos el Mesías).

ORACIÓN PARA LA PAZ Y LA FIDELIDAD

SEÑOR mío Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: La paz os dejo, mi paz os doy, no mires mis pecados, sino la fe de tu Iglesia, y dígnate darle la paz y juntarla en la unidad, según tu voluntad. Tú que vives y reinas, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén


ORACIÓN POR LA SANTIDAD


(Esta oración es una preparación inmediata para la comunión del sacerdote. Implora a las tres Personas de la Santísima Trinidad la unión completa con Dios).

SEÑOR mío Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que, por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo, diste vida al mundo con tu muerte, por este tu sacrosanto cuerpo y sangre, líbrame de todas mis iniquidades y de todos los otros males, haz que siga siempre adherido a tus mandamientos y no permitas que jamás me separe de ti, que vives y reinas con el mismo Dios Padre y el Espíritu Santo, Dios, en los siglos de los siglos. Amén.


ORACIÓN PARA LA GRACIA


(En la Última Cena Nuestro Señor dijo: <<Toma y come>> Antes de consumir las Sagradas Especies el sacerdote dice en obediencia: <<Tomaré el pan celestial.>>)

SEÑOR mío Jesucristo, la comunión de tu cuerpo, que yo indigno me atrevo a recibir, no me sea motivo de juicio y condenación, mas por tu piedad me sirva para defensa del alma y del cuerpo, y remedio saludable. Tú que vives y reinas con Dios Padre en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.




39-En la Sagrada Comunión nos postramos de rodillas ante el Creador del Cielo y de la Tierra






El sacerdote se arrodilla y dice:

PANEM cæléstem accípiam, et nomen Dómini invocábo.


Se golpea el pecho y dice las primeras palabras en voz alta, diciendo tres veces:

DÓMINE, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea. (dicho tres veces)


Haciendo la señal de la cruz con la Hostia encima de la patena, el sacerdote dice:

CORPUS Dómini nostri Jesu Christi custódiat ánimam meam in vitam ætérnam. Amen.


Luego recibe reverentemente ambas partes de la Hostia. Destapa el cáliz, se arrodilla, recoge cualquier fragmento que pueda quedar en el corporal, y purifica la patena encima del cáliz, diciendo:

QUID retríbuam Dómino pro ómnibus quæ retríbuit mihi? Cálicem salutáris accípiam, et nomen Dómini invocábo. Laudans invocábo Dóminum, et ab inimícis meis salvus ero.


Toma el cáliz, y hace la señal de la cruz con él, diciendo:

SANGUIS Dómini nostri Jesu Christi custódiat ánimam meam in vitam ætérnam. Amen.

Entonces, el sacerdote recibe la Preciosísima Sangre.





Después que el ayudante reza el Confíteor (ver video 7), volviéndose a los fieles, el sacerdote dice:

Misereátur vestri omnípotens Deus, et dimíssis peccátis vestris, perdúcat vos ad vitam ætérnam.

A. Amen.

Indulgéntiam, absolutiónem et remissiónem peccatórum vestrórum tríbuat vobis omnípotens, et miséricors Dóminus.

A. Amen.



El sacerdote eleva un Fragmento de la Hostia, vuelve hacia los fieles, y dice:

ECCE Agnus Dei, ecce qui tollit peccáta mundi.


Se tocan las campanillas tres veces:

DÓMINE, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea. (dicho tres veces)



Procede a la barandilla del altar y reparte la Sagrada Comunión diciendo a cada uno:

CORPUS Dómini nostri Jesu Christi custódiat ánimam tuam in vitam ætérnam. Amen.

COMUNIÓN DEL SACERDOTE


(Esta oración humilde del centurión se recuerda en cada misa).

TOMARÉ el pan celestial, e invocaré el nombre del Señor.



(Se tocan las campanillas tres veces).

SEÑOR, yo no soy digno de que entres en mi casa; mas di una sola palabra y mi alma sanará.

(dicho tres veces)


El cuerpo de nuestro Señor Jesucristo guarde mi alma para la vida eterna. Amén.



(Tanto en el alma del sacerdote como en la del fiel que comulga, domina un sentimiento de inmensa acción de gracias).

¿CON qué pagaré al Señor todos los beneficios que de Él he recibido? Tomaré el cáliz de la salvación, e invocaré el nombre del Señor. Con alabanzas invocaré al Señor, y me libraré de mis enemigos.



LA sangre de nuestro Señor Jesucristo guarde mi alma para la vida eterna. Amén.



COMUNIÓN DE LOS FIELES


(Los fieles rezan oraciones privadas para prepararse a recibir la Santa Comunión)

(El ayudante puede rezar el Confíteor del video 7)

Dios todopoderoso se apiade de vosotros, y, perdonados vuestros pecados, os lleve a la vida eterna. A. Amén.


El Señor omnipotente y misericordioso nos conceda el perdón, la absolución y la remisión de nuestros pecados. A. Amén.



(Se recuerda a la congregación que se invita a comulgar únicamente a los católicos bautizados y en estado de gracia)


¡HE aquí el Cordero de Dios! ¡He aquí el que quita los pecados del mundo!



SEÑOR, yo no soy digno de que entres en mi casa; mas di una sola palabra, y mi alma sanará. (dicho tres veces)


(La Santa Comunión se recibe de rodillas y en la lengua).

(El comulgante no dice <<Amén.»>)

EL cuerpo de nuestro Señor Jesucristo guarde tu alma para la vida eterna. Amén.




40-Fines de la SM:1-Adorar a Dios 2-Darle gracias 3-Expiar los pecados 4-Pedirle por las necesidades

Hemos comulgado. Nos recogemos en unión con Dios Nuestro Señor, en acción de gracias por tan sublimes dones recibidos.










Cuando todos han comulgado, el sacerdote vuelve al altar y pone el ciborio en el tabernáculo. Se echa vino al cáliz; el sacerdote lo toma y dice:


QUOD ore súmpsimus, Dómine, pura mente capiámus: et de múnere temporáli fiat nobis remédium sempitérnum.


Se echan vino y agua al cáliz encima de los dedos del sacerdote, quien los seca con el purificador, diciendo en silencio:

CORPUS TUUM, Dómine, quod sumpsi, et Sanguis, quem potávi, adhæreat viscéribus meis: et præsta; ut in me non remáneat scélerum mácula, quem pura et sancta refecérunt sacraménta: Qui vivis et regnas in sæcula sæculórum. Amen.

El sacerdote toma el vino y el agua, y se purifica y se vela el cáliz.


Pasa al lado de Epístola y reza el Verso de la Comunión.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

Benedícimus Deum cæli, et coram ómnibus vivéntibus confitébimur ei: quia fecit nobíscum misericórdiam suam.

S. Dóminus vobíscum.

A. Et cum spíritu tuo.

S. Orémus.


El sacerdote vuelve al Misal, diciendo Oremus, y empieza la Poscomunión.

POSCOMUNIÓN(ES)

Profíciat nobis ad salútem córporis et ánimæ, Dómine Deus noster, hujus sacraménti suscéptio: et sempitérnæ sanctæ Trinitátis, ejusdémque indivíduæ unitátes conféssio. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Filium tuum, qui tecum vivit et regnat, in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum

A. Amén.


El sacerdote vuelve al centro del altar, lo besa, vuelve a los fieles y dice:

S. Dóminus vobíscum.

A. Et cum spíritu tuo.




S. Ite, Missa est.

A. Deo grátias.


Si se omitió el Gloria, se omite el Ite, Missa est. El sacerdote vuelve al altar y dice en voz alta:

S. Benedicámus Dómino.

A. Deo grátias.


(En las misas por difuntos, se omite el Ite, Missa est, y, sin volver hacia los fieles, el sacerdote dice en voz alta):

S. Requiéscant in pace. A. Amen.




Inclinándose frente al altar, el sacerdote dice en silencio:

PLÁCEAT TIBI, sancta Trínitas, obséquium servitútis meæ: et præsta; ut sacrifícium, quod óculis tuæ majestátis indígnus óbtuli, tibi sit acceptábile, mihíque, et ómnibus, pro quibus illud óbtuli, sit, te miseránte, propitiábile. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.


Luego besa el altar y (excepto en las misas por difuntos), vuelve y bendice a los fieles, diciendo:

BENEDÍCAT VOS OMNÍPOTENS DEUS, Pater et Fílius,   et Spíritus Sanctus.

A. Amen

Oraciones Después de la Comunión


(Si no se comulga en esta misa, uno debe manifestar al Señor su deseo de hacerlo mediante una Comunión Espiritual).

(El sacerdote ora que Dios nos permita que sus dones tengan efectos duraderos en las almas de todos los que han participado de esta Comida Celestial).

(Así mismo, los fieles rezan oraciones privadas de acción de gracias después de comulgar)


LAS ABLUCIONES

HAZ, Señor, que recibamos con un corazón puro lo que con la boca acabamos de tomar, y que este don temporal se traduzca para nosotros en remedio sempiterno.




Tu cuerpo, Señor, que he sumido, y tu sangre que he bebido, adhiéranse a mi corazón, y haz que no quede mancha de maldad en mí, a quien han alimentado estos puros y santos sacramentos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.





ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Propio)

Bendigamos al Dios del cielo, y alabémosle delante de todos los vivientes, porque usó con nosotros de su misericordia.

S. El Señor sea con vosotros.

A. Y con tu espíritu.

S. Oremos.



POSCOMUNIÓN(ES) (Propio)

Haz, Señor y Dios nuestro, que nos aproveche para la salud del cuerpo y del alma la recepción de este sacramento y la confesión de la sempiterna y santa Trinidad, y de su indivisible Unidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos.

A. Amén.




S. El Señor sea con vosotros.

A. Y con tu espíritu.


DESPEDIDA Y BENDICIÓN DEL SACERDOTE

S. Idos, la misa ha terminado.

A. A Dios gracias.


Si se omitió el Gloria, el sacerdote omite el Ite, Missa est, vuelve hacia el altar y dice:

S. Bendigamos al Señor.

A. A Dios gracias.


En las misas por difuntos el sacerdote omite el Ite, Missa est, y cara al altar dice:

S. Descansen en paz. A. Amén


BENDICIÓN FINAL

(La siguiente oración es una súplica a Dios que haga el sacrificio beneficioso al sacerdote y a los fieles).

SÉATE grato, ¡oh Trinidad santa!, el obsequio de tu siervo, y haz que el sacrificio que yo, indigno, he ofrecido a los ojos de tu majestad, sea de tu agrado, y para mí y para todos aquellos por quienes lo he ofrecido sea, por tu misericordia, propiciatorio. Por Cristo nuestro Señor. Amén.


BENDÍGAOS DIOS TODOPODEROSO: Padre, Hijo, y Espíritu Santo.

A. Amén.




41-El Verbo Divino, Jesucristo, se hizo Carne en la Santa Misa y ahora mora en nuestros corazones





El sacerdote se dirige al lado del Evangelio y dice:

S. Dóminus vobíscum.

A. Et cum spíritu tuo.


(Al final de la misa, asocia el sacrificio de la redención al misterio de la Encarnación del Verbo y de nuestra filiación divina en Cristo, por donde comienza el evangelio de san Juan).


S. Inítium sancti Evangélii secúndum Joannem.

A. Glória tibi, Domine.

IN PRINCÍPIO erat Verbum, et Verbum erat apud Deum, et Deus erat Verbum. Hoc erat in princípio apud Deum. Omnia per ipsum facta sunt: et sine ipso factum est nihil, quod factum est: in ipso vita erat, et vita erat lux hóminum: et lux in ténebris lucet, et ténebræ eam non comprehendérunt.


Fuit homo missus a Deo, cui nomen erat Joánnes. Hic venit in testimónium perhibéret de lúmine, ut omnes créderent per illum. Non erat ille lux, sed ut testimónium perhibéret de lúmine. Erat lux vera, quæ illúminat omnem hóminem veniéntem in hunc mundum.

In mundo erat, et mundus per ipsum factus est, et mundus eum non cognóvit. In própria venit, et sui eum non recepérunt. Quotquot autem recepérunt eum, dedit eis potestátem fílios Dei fíeri, his, qui credunt in nómine ejus: qui non ex sanguínibus, neque ex voluntáte carnis, neque ex voluntáte viri, sed ex Deo nati sunt.


(Genuflexión)

ET VERBUM CARO FACTUM ES,

et habitávit in nobis: et vídimus glóriam ejus, glóriam quasi Unigéniti a Patre, plenum grátiæ et veritátis.

A. Deo grátias.

(Al final, la respuesta es Deo gratias. Es eminentemente apropiado que la última palabra de la misa sea una de acción de gracias).

ÚLTIMO EVANGELIO

SE PONEN DE PIE

S. El Señor sea con vosotros.

A. Y con tu espíritu.



(En el Último Evangelio declara san Juan que Cristo, el Verbo hecho carne, es la fuente de la vida en la tierra, la luz en las tinieblas, y el amor que durará para siempre).

S. Comienzo del santo Evangelio, según san Juan.

A. ¡Gloria a ti, Señor!

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio en Dios. Por él fueron hechas todas las cosas, y nada se ha hecho sin él de cuanto se ha hecho; en él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas; y las tinieblas no la han recibido.

Hubo un hombre enviado de Dios, cuyo nombre era Juan. Éste vino como testigo para dar testimonio de la luz, para que todos creyesen por él. No era él la luz, sino que venía a dar testimonio de la luz. La verdadera luz era la que alumbra a todo hombre que viene a este mundo.

En el mundo estaba el Verbo, y el mundo fue hecho por él; mas el mundo no le conoció. Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron. Pero a todos los que le recibieron, que son los que creen en su nombre, dioles potestad de llegar a ser hijos de Dios; los cuales nacen no de la sangre ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.

(Genuflexión)

Y EL VERBO SE HIZO CARNE,

y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, gloria del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

A. A Dios gracias.

(El <<Verbo>> significa el Hijo de Dios. La frase entera es una magnífica profesión de fe en la divinidad de Cristo).




ORACIONES DESPUÉS DE LA MISA


Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Todos: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. (Tres veces)


Dios te salve, Reina y Madre de misericordia; vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea!, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María!

S. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.

Todos: Para que nos hagamos dignos de las promesas de Jesucristo.


S. Oremos.

¡Oh Dios!, nuestro refugio y fortaleza, mira propicio al pueblo que a ti clama; y por la intercesión de la gloriosa e inmaculada Virgen María, Madre de Dios, y de san José, su esposo, y por la de tus santos Apóstoles Pedro y Pablo, y de todos los santos, escucha misericordioso y benigno las preces que te dirigimos, por la conversión de los pecadores y por la libertad y exaltación de la santa Madre Iglesia. Por el mismo Cristo nuestro Señor.

Todos: Amén.


San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes; y tú príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.

Todos: Amén.


S. Corazón sacratísimo de Jesús.

Todos: Ten misericordia de nosotros. (Dicho tres veces).



42-El Sacerdote agradece los beneficios recibidos y los Méritos de la Pasión que se le han aplicado

Al igual que al principio de la Santa Misa el sacerdote se preparó para el Santo Sacrificio, una vez finalizada esta, el sacerdote agradece los beneficios recibidos y los Méritos de la Pasión que se le han aplicado, recitando la siguiente oración:


“Dulcísimo amante Señor Jesucristo, que me nutriste con tu cuerpo y tu sangre preciosísima, te ruego que disculpes mi indignidad y perdones misericordioso las faltas que he cometido en la celebración de esta Santa Misa…mi mucha imperfección. Oh, cuántas veces has venido a mí para enriquecer mi pobre alma con tus dones. Y yo, sin embargo, te desprecié y me marché lejos de ti, siguiendo los depravados deseos de mi corazón…”



43-Cada vez que comáis este Pan y bebáis este Vino anunciáis la muerte del Señor hasta que Él venga

Nos dice San Pablo en el capítulo 11 de la primera carta a los Corintios, “Cada vez que comáis este pan y bebáis este vino, anunciáis la muerte del Señor hasta que Él venga”.


El Apóstol nos recuerda algo que hemos olvidado y es que somos peregrinos. La Santa Misa es de peregrinos y nuestro peregrinar tiene una característica esencial, instituida por el Redentor: La Senda es estrecha. La Senda de Salvación es el Camino de la Cruz, el camino de la oración, del sacrificio, de la penitencia.



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Acabamos de terminar este recorrido a través del esplendor de la Santa Misa. Nos basamos en un extracto, tomado del canal de YouTube Adelante la Fe, y en la guía brindada por el Misalito editado por la Congregación Religiosa Sociedad de Santa María (cuyo canal de YouTube se llama precisamente Sociedad de Santa María).


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Si deseas ver, uno tras otro, los 43 videos que conforman "El Esplendor de la Santa Misa", da clic en el siguiente enlace:



El Esplendor de la Santa Misa




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