En Defensa de la Fe


Domingo después de la Ascensión

En el Domingo después de la Ascensión, la Liturgia nos hace conscientes de que, así como los Apóstoles reunidos en el Cenáculo esperaron en el recogimiento la venida del Espíritu Santo, debemos nosotros también prepararnos mediante la oración y la caridad al día santo de Pentecostés.


En efecto, antes de subir Jesús a los cielos, nos prometió en la Última Cena que no nos habría de dejar huérfanos, sino que nos enviaría Su Espíritu Consolador, a fin de que en todas las cosas glorifiquemos a Dios por medio de Jesucristo.


(Tomado del "Misal Diario y Vesperal" por Dom Gaspar Lefèbvre, O.S.B.)



Aún tengo muchas cosas que deciros, más por ahora no podéis comprenderlas. Pero cuando viniere el Espíritu de Verdad, Él os enseñará todas las verdades; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará de todo lo que habrá oído, y os hará saber las cosas que han de venir. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío, y os lo hará saberAún tengo muchas cosas que deciros, más por ahora no podéis comprenderlas. Pero cuando viniere el Espíritu de Verdad, Él os enseñará todas las verdades; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará de todo lo que habrá oído, y os hará saber las cosas que han de venir. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío, y os lo hará saber



Veamos las dos lecturas de la Palabra de Dios, para el Domingo después de la Ascensión:



Epístola del Apóstol San Pedro (I Pedro 4, 7-11)

Carísimos, sed prudentes y velad orando; pero ante todo, amaos siempre unos a otros, porque la caridad hace perdonar una multitud de pecados. Practicad la hospitalidad unos con otros, sin murmuración. Cada cual, según la gracia que recibió, comuníquela a los demás como buenos dispensadores de la Gracia de Dios, que es de múltiples formas. Si alguno habla, hágalo de modo que parezca que habla Dios por su boca; quien ejerce algún ministerio, hágalo conforme a la virtud que Dios da, para que en todo sea Dios honrado por Jesucristo Señor nuestro.



Evangelio según San Juan (15, 26-27; 16, 1-4)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Discípulos: cuando viniere el Consolador que Yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad que del Padre procede, Él dará testimonio de Mí, y vosotros daréis testimonio porque estáis conmigo desde el principio. Esto os he dicho para que no os escandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas; más llega la hora en que cualquiera que os diere muerte pensará hacer un servicio a Dios. Y esto os harán porque no conocieron al Padre ni a Mí. Más esto os lo he dicho para que cuando viniere la hora, os acordéis de que ya os lo tenía anunciado.



Aprovechemos las valiosas enseñanzas que Monseñor Fernando Altamira y el Padre Pío Vásquez nos comparten a continuación, con ocasión del Domingo después de la Ascensión:



Ascensión, Cristo Rey y María Reina



El Cielo o la Gloria




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